Mucho ha llovido desde aquel Space Panic (1980), considerado el primer juego de plataformas propiamente dicho. Desarrollado por Universal para salones recreativos, nos pedía liquidar a los alienígenas diseminados por el nivel. Curiosamente, no se implementó botón de salto: nos servíamos de escaleras para despistar a nuestra presa, con la esperanza de que cayese en alguno de los agujeros que excavábamos.

Un año más tarde llegaría Mario, dispuesto a rescatar a Pauline de las garras de Donkey Kong. Esta vez sí, saltando para esquivar los barriles con que el primate intentaba frenar su ascenso. Como tal, el primer juego de plataformas con scroll lateral apareció en 1982 para Atari 2600: Pitfall.

Son los orígenes de un género que imperó durante décadas, tal y como hoy ocurre con los shooters subjetivos. No hubo estreno cinematográfico sin su correspondiente plataformas , inspirados mayormente en todo un superventas del videojuego: Super Mario Bros. (1985). SEGA probó suerte con Alex Kidd al año siguiente, si bien su mascota saltarina por antonomasia no vio la luz hasta comienzos de la década de los noventa, cuando un jovencísimo Yuji Naka firmó Sonic the Hedgehog.

La tercera dimensión lo cambió todo, con Super Mario 64 a la cabeza. De hecho, los plataformas 3D de Nintendo 64 se convirtieron en punta de lanza tecnológica, introduciendo a un tiempo muchas de las mecánicas que recogerían las aventuras de acción.

Tal vez por su exceso de colorido, la categoría terminó asociándose a un público infantil. Quienes habían crecido recolectando anillos comenzaron a interesarse por repartir plomo, de forma que el género languideció increíblemente rápido. El fontanero y el erizo siguieron en la palestra (con más suerte el primero que el segundo), pero el resto de editoras pasaron a otra cosa.

Justo cuando creíamos que la escena independiente supondría la tabla de salvación del plataformas clásico, llegó 2017. Un año en que las superproducciones volverán a coparse de saltos in extremis, desenfado y coleccionables. El primero en hacer acto de presencia será la conversión portátil de Yoshi’s Woolly World, uno de los mejores exponentes en el exiguo catálogo de Wii U. Estéticamente inspirado en Kirby’s Epic Yarn, el lanzamiento de huevos da paso al de ovillos, bajo un diseño de niveles exquisito. Como su propio nombre indica, muchas las fases inéditas de Poochy & Yoshi’s Woolly World (3 de febrero) estarán protagonizadas por el simpático can de lana.

Un par de meses más tarde, el 11 de abril, nos llegará todo un homenaje a los plataformas tridimensionales que aludíamos hace unos párrafos. Antiguos miembros de RARE se lanzaron a la piscina de la financiación colectiva con el propósito de engendrar el sucesor espiritual de Banjo-Kazooie. La comunidad respondió de inmediato, superándose los 2 millones de libras recaudadas. El resultado es Yooka-Laylee, ambientado en cinco mundos repletos de ítems ocultos a conciencia. Encontrarlos implicará dominar las numerosas habilidades del dúo protagonista: murciélago y camaleón saltarán al ritmo de David Wise y Grant Kirkhope, compositores de Donkey Kong Country y el mismísimo Banjo-Kazooie respectivamente.

También será un buen año para el erizo azul, que protagonizará no una, sino dos aventuras. Tras encadenar auténticos despropósitos (Sonic Boom: El Ascenso de Lyric), SEGA quiere devolvernos a los orígenes del personaje. Lo conseguirá Sonic Mania, un compendio de niveles bidimensionales clásicos, aunque reimaginados. Podremos recorrerlos con Sonic, Tails y Knuckles, quienes tendrán disponibles habilidades posteriores a sus aventuras en 16 bits. Por su parte, Project Sonic 2017 (nombre provisional) apostará por una aventura 3D de tintes apocalípticos, donde las versiones contemporánea y clásica del hedgehog deberán colaborar. Para tranquilidad de los incondicionales, están implicados los responsables de Sonic Colors y Sonic Generations.

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Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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