Las páginas de intercambio de votos en concursos en las redes sociales son una práctica que cada día preocupa más a las marcas. Los expertos explican que en muchos casos las empresas no prestan atención a estas prácticas, por que lo único que les importa es el número de seguidores.

Una agencia de viajes decidió, al lanzar su nueva web montar un concurso en las redes sociales. El premio, un goloso viaje a la India. Solo había que subir una foto de unas vacaciones a la página de fans de Facebook. En pocos días, pasaron de tener 300 a 4.000 seguidores y más de un centenar de fotos. La imagen ganadora era un paisaje en Egipto donde una chica posaba en unas ruinas. Obtuvo más de 6.000 votos. “Había fotos mucho más bonitas”, recuerda una de las empleadas de la compañía.

El día antes de la salida del vuelo, la joven canceló el viaje. El correo electrónico que envío levantó las sospechas del responsable del sorteo. Empezó a investigar y descubrió que esa chica que tenía apenas cincuenta amigos ganó varios premios, tirándose horas y horas en páginas de intercambio de votos. “Son comunes estás paginas, que tienen miles de seguidores”, comenta Elisa Vicente, community manager de Post55. “Te encuentras este tipo de grupos, que pueden cambiar un poco pero básicamente la metodología siempre es la misma”, añade.

Ganar unos cuántos votos es “relativamente sencillo”. Solo hay que entrar en una de estas páginas que están repartidas por todo Facebook y colgar un mensaje con un enlace pidiendo ayuda para el voto. “Lo encuentras muchas veces hasta en los comentarios del propio concurso. No se esconden y lo hacen a cara descubierta”, comenta Elisa Vicente que ya ha tenido que ha tenido que llegarse a plantear cancelar algún concurso por este problema.

“Observamos que había personas que con apenas unos amigos en su perfil, contaban con miles de votos. Era un comportamiento muy raro”, explica. Cuando detectó que esta práctica obedecía al de estos “jetas 2.0” no dudó ni un momento en publicar una nota, aclarando las condiciones del concurso y remarcando que esas “trampas” no iban a ser toleradas. “Decidí no volver a implantar un sistema de votación”, comenta.

En el caso de Elisa Vicente ha optado por elegir otros métodos como un sorteo puro, es decir, que se elija el ganador entre todos los que participen. Muchas empresas y profesionales encargados de gestionar la presencia en redes sociales de diferentes marcas han optado por plantear nuevos sistemas de participación. “En muchos casos no preocupa. Lo importante para algunos es tener miles de seguidores, dándoles igual de si han entrado para intercambiar votos”, explica.

“Hay que conseguir que el usuario que entra realmente lo haga porque la marca le interesa y le llama la atención. Así se conseguirá que sea prescriptor de tu producto”, concluye haciendo hincapié que estos internautas no son más que “interesados” que van a por el premio fácil.

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