En la anterior entrega dimos un merecido repaso al brillante legado recreativo de aquel lejano 1987. Street Fighter, Double Dragon, Afterburner o R-Type se convirtieron en los auténticos protagonistas del formato coin-op. Referencias eternas para los millones de usuarios que dividían sus inquietudes lúdicas entre lo ajeno y aleatorio del mundo de los salones recreativos y el confort de sus hogares.

La guerra de los ordenadores a finales de los ochenta tenía demasiados frentes abiertos. Por un lado, las entrañables y ya limitadas máquinas de 8 bits (Spectrum, Amstrad CPC, Commodore 64 y MSX), por otro el PC, con sus tarjetas CGA (4 colores) y/o EGA (16 colores), y en lo más alto de la cúspide, sus majestades Atari ST -el rey del mercado de los 16 bits del momento- y Amiga de Commodore, cuyo modelo 500 debutaría ese mismo año para proyectar, poco a poco, juego a juego, su alargada sombra sobre la menos poderosa máquina de Atari. La gran batalla de los 16 bits se comenzó a librar en 1987. Un duelo encarnizado que quedaría reflejado para la posteridad en las innumerables publicaciones especializadas británicas. Sí, como habréis deducido, el centro neurálgico del videojuego en todo occidente era el Reino Unido.

5-BarbarianbTanto a nivel programación como a la hora de consumir videojuegos fueron los auténticos reyes de la década, y desde España observábamos con sana envidia aquella incesante cadencia de lanzamientos para todos los gustos, máquinas y bolsillos. En las islas británicas compañías como Mastertronic o Codemasters lanzaban títulos a precios muy asequibles –entre 1,99 y 2,99 libras- para las máquinas de 8 bits, los catálogos de Atari ST/Amiga crecían día a día, y prácticamente todas las conversiones de recreativa para ordenador aterrizaban en las manos de las grandes editoras del momento: Ocean, Imagine y U.S. Gold. Reino Unido fue un auténtico e inagotable vergel para los amantes de este sagrado arte durante toda la década de los 80. En el terreno editorial también eran verdaderos privilegiados, docenas de revistas de calidad se agolpaban en los quioscos británicos cada mes, la más destacada era sin duda Computer and Video Games, fundada en 1981. En nuestra limitada España la cosa era bien diferente, pero gracias a publicaciones legendarias como MicroHobby o Micro Manía, por entonces en su primera época, teníamos referencias y calidad suficientes para sentir el pulso del videojuego a nivel nacional. Además, en 1987, la mayoría de los títulos distribuidos en España ya habían rebajado su precio a 875 pesetas, poco más de 5 euros.

Y después de este breve y necesario inciso, centrémonos en el tema, ¿a qué jugábamos con nuestros ordenadores en verano de 1987? Bueno, antes otra cuestión, ¿con qué ordenadores jugábamos en 1987? Como ya hemos comentado el jugador de Reino Unido podía tener entre sus manos desde un humilde Spectrum 48K hasta un ST/Amiga. Mientras, en España, los muy afortunados, los súper campeones, presumían de Spectrum 128K o CPC 6128. Y el formato estándar de aquella etapa, el que utilizábamos casi todos, era la venerable cinta de casete, los discos de 3 pulgadas estaban destinados para esos pocos privilegiados con máquinas de más de 64K. El resto de ordenadores superiores, eran palabras mayores, únicamente para elegidos y economías saneadas.

4-MicroManiaSi nos remontamos a principios de 1987, ya se comenzaba a murmurar sobre el futuro Amiga 500, la gran apuesta de Commodore para entrar en liza frente al omnipresente ordenador de 16 bits de Atari. Pero avancemos hasta los primeros rigores estivales, allá por junio del año que nos ocupa. Un tal Barbarian: The Ultimate Warrior de Palace -no confundir con el también genial Barbarian de Psygnosis-, se ganó el clamor del público y la muchachada gracias a una carátula en la que posaban, músculos y cuerpazo mediante, Michael van Wijk, el guerrero, y Maria Whittaker , la princesa. Solo por dicha portada, no exenta de polémica por la exigua y ajustada indumentaria de Maria, el juego ya habría vendido centenares de miles de unidades, pero es que además era un excelente beat’em-up con animaciones sobresalientes y gran variedad de golpes, en el que podías rebanar la cabeza del enemigo con elegancia y salero, e incluso escuchar cómo rebotaba en el suelo al caer. Fue sin duda el juego del verano, y los usuarios de Commodore 64, Spectrum y Amstrad fueron tremendamente felices.

1 2 3

Sobre El Autor

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.