Como muestra del orgullo patrio merece la pena destacar el divertidísimo Fernando Martín Basket Master de Dinamic, un adictivo One VS One de baloncesto que nos regalaba un apartado gráfico notable con simpáticos personajes super deformed. Asimismo, en aquel primer mes de verano del 87 daba sus últimos coletazos de vida la mítica Ultimate Play the Game -torpemente gestionada en sus últimos días por las casi siempre incapaces manos U.S. Gold- con dos títulos de calidad discutible, Martianoids y Bubbler, ambos para Spectrum, CPC y MSX. Una vez más se demostraba la máxima de que la repetición constante de esquemas y la falta de originalidad acaban por sumir en la decadencia cualquier tipo de trayectoria, por muy brillante que hubiera sido anteriormente.

6-FernandoMartinAñadamos un par más de novedades para celebrar el inicio de las vacaciones de verano. Ese brillante clon horizontal de Arkanoid llamado Krakout (Gremlin Graphics) y una conversión bastante decente del Express Raider de los salones recreativos (U.S. Gold). Las preferencias jugables de los usuarios de aquella franja temporal estaban protagonizadas por leyendas del software de 8 bits como Head Over Heels (Ocean), Enduro Racer (Activision), Arkanoid (Imagine), Ranarama (Hewson), Survivor (Topo) o Game Over (Dinamic). El mercado de los 16 bits, apenas tenía trascendencia en nuestras fronteras, el título más destacado en este aspecto fue Tai-Pan de Ocean, que en las publicidades de la época mostraba orgulloso, entre las versiones de 8 bits, coloristas y prometedoras pantallas de la versión Atari ST. Y era por este tipo de cosas por las que uno perdía el sueño en 1987. El salto de los 8 a los 16 bits era tan tractivo y sugerente como extremo y costoso, una meta casi inalcanzable, por eso muchas veces nos tuvimos que conformar con simplemente soñarlo…

Y es que el verano siempre ha sido idóneo para soñar. Ocean, quizá la más grande del momento, mostraba su desmesurada fortaleza a la hora de publicitar dobles páginas con bodegones de futuros éxitos de la talla de Rastan Saga, Gryzor, Victory Road o Psycho Soldier. No contenta con eso sumaba a ese magistral lote el port de Mario Bros. para los sistemas de 8 bits y, tras el exitazo de Head Over Heels, dejaba escapar algún pantallazo de Match Day II, que acabaría convirtiéndose poco después en el mejor juego de fútbol de 8 bits.

La etapa estival de 1987 también fue testigo de la presentación por parte de Amstrad -que ya había adquirido Sinclair Research en 1986- del Spectrum +3, con unidad de disco de 3 pulgadas. Quizá demasiado tarde, acompañado por el tufillo de la lenta pero inevitable decadencia de los 8 bits, y con un precio muy similar al de un Atari ST -249 libras frente a 299- infinitamente superior y plenamente instaurado en varios mercados. Esta tardía maniobra de Amstrad resultó especialmente chocante en tierras anglosajonas, ya que allí la batalla de precios era brutal y los 16 bits se abrían camino a pasos agigantados mes tras mes. En España, más lentos y asilvestrados en este aspecto, todavía se veía con buenos ojos la aparición de un Spectrum 128K con unidad de disco, pese a su alto precio. Todo dependía de la voracidad, profundidad de campo, vista periférica y exigencia de cada usuario. Y es que el más leve contacto, una simple partida, con un Atari ST o un Amiga hacía que tu mirada hacia los 8 bits se tornara fría, desconfiada y muy distante. La relación entre el usuario y su antaño querido ordenador podía convertirse en insostenible.

10-SpectrumPlus3

Prosigamos. Las fechas estivales continuaban proporcionándonos muy buenos pasajes. El panorama de los shooters domésticos mostraba orgulloso un nuevo referente con la aparición de Zynaps (Hewson) y la perspectiva isométrica, tan apreciada por los usuarios de los 80, daba a luz una nueva propuesta, Hydrofool (FTL), la segunda parte de Sweevo’s World. Allende los mares, en territorio nipón, julio de 1987 (poco después llegaría a Europa) fue el mes elegido para que los usuarios de MSX2 pudieran echarle el guante al Metal Gear de Hideo Kojima. Pero entre los siete ordenadores en liza, cintas de casete y diskettes de pulgadas varias, tal y como dijimos en la primera entrega, algo comenzaba a asomar y abrirse paso en tierras hispanas… la Master System de Sega, distribuida por Proein, pero de ello hablaremos unas líneas más delante, ya metidos de lleno en territorio consolas.

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