MARC FERNÁNDEZ | AIMAR ALONSO

Aquellos que ya peinamos alguna que otra cana podemos echar la vista atrás y verificar que, no hace tanto tiempo, podíamos vivir sin redes sociales ni teléfonos inteligentes. El teléfono fijo de casa y el patio de la escuela (o del instituto) eran los predecesores de los grupos de Whatsapp y las quedadas de Facebook.

Pero no podemos obviar que los tiempos han cambiado enormemente. La inmediatez con la que podemos acceder a la información ha cambiado radicalmente nuestra forma de intercomunicarnos (todavía tengo grabada en la retina las emisiones en directo vía Periscope del fallido intento de golpe de estado en Turquía), y en múltiples ocasiones la palabra escrita, el selfie o el tuit toman el relevo del tête à tête.

No esperéis por nuestra parte una crítica mordaz o destructiva hacia los servicios de mensajería o las redes sociales. ¡Al contrario! Por nuestro propio ADN, para nosotros resultan extremadamente beneficiosas y necesarias en muchos casos. No sólo para dar visibilidad a nuestros contenidos, sino incluso para lograr organizarnos internamente de forma óptima. Sin embargo, como todo en la vida, esta inmediatez y esta nueva forma virtualizada de comunicarnos a de consumirse con mesura, o de lo contrario puede volverse en nuestra contra. De hecho, eso es precisamente de lo que hoy queremos hablaros. De ciertos trastornos asociados al uso abusivo de redes sociales, smartphones y servicios de mensajería los cuales, hace años, ni tan siquiera existían como concepto.

Nomofobia

El miedo irracional a salir de casa sin el móvil. Tal cual. Probablemente uno de los trastornos más comunes desde la instauración del teléfono móvil. Incluso desde antes de la llegada de los smartphones.

El término es un acrónimo que proviene de la expresión en ingles “no-mobilephone phobia” y sus síntomas más característicos son la sensación de ansiedad, taquicardias, pensamientos obsesivos, dolor de estomago y dolor de cabeza. Suele darse, sobre todo, en adolescentes, pudiendo mostrar un carácter inseguro y baja autoestima en quien lo sufre.

El 66% de la población británica padece nomofobia, según una encuesta pública de OnePoll, basándose en mil entrevistas. Cada usuario consulta su móvil una media de 34 veces al día y el 70% de las mujeres reconoce tener pánico a perder su teléfono móvil, frente al 61% de los hombres.

Según López Torrecilla, experta en adicciones y directora del departamento de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada (UGR), el 8% de universitarios sufre nomofobia. Además, estos adictos suelen presentar ciertas características de la personalidad comunes: baja autoestima, problemas de aceptación del propio cuerpo, déficit en habilidades sociales y en resolución de conflictos. También, la adición se manifiesta en síntomas como ansiedad, malestar general, enfado o inquietud, negación, ocultación y/o minimización del problema, sentimiento de culpa y disminución de la autoestima.

Nomofobia-1

Phubbing

La manera más corta para definir este trastorno seria el uso compulsivo de teléfonos inteligentes. Pero lo cosa va más allá. El “phubbing” (término formado a partir de las palabras inglesas phone y snubbing) consiste en el acto de menospreciar a quien nos acompaña al prestar más atención al móvil u otros aparatos electrónicos que a su persona.

Una de las características más aterradoras de este trastorno es la ignorancia en ocasiones por parte del individuo de la realización y perpetuación de esta práctica, que carecía de nombre hasta 2007, con la llegada de los smartphones y su capacidad para “mantenernos conectados” las veinticuatro horas del día, siete días a la semana.

Si lo pensáis detenidamente, estamos seguros que todos en alguna ocasión habréis sufrido (o habréis provocado) phubbing. Sin ir más lejos es, sin que muchos de sus críticos ni tan siquiera conozcan el concepto, uno de los problemas que más se achacan al exitoso Pokémon Go.

Que-es-el-phubbing-1

Vibración Fantasma (Vibranxiety)

A la hora de escribir este artículo, sin duda este trastorno es el que más nos ha echado para atrás… básicamente porque nos hemos identificado en él, sin ningún género de duda. La vibranxiety o vibración fantasma (término acuñado por neurólogos de diversas universidades estadounidenses) es un trastorno por el cual nos parece que nuestro teléfono móvil ha vibrado incluso cuando está apagado o ni siquiera lo llevamos encima.

Surge a raíz de la ingente cantidad de mensajes, llamadas y notificaciones que podemos llegar a recibir en nuestros terminales y se asocia, en cierta manera, al conocido síndrome del Miembro Fantasma que sufren algunos amputados que siguen sintiendo aquel miembro del que ya no disponen.

El hecho de desactivar las notificaciones sonoras en el móvil, bien sea por evitar molestias, bien por incapacidad para contestar (trabajo, cine, reunión, etc.), dejando únicamente el modo vibración activo, hace que este síndrome se dispare, al ser precisamente la vibración la única notificación que recibimos cuando algo ocurre en nuestros smartphones. Quien no le haya pasado esto alguna vez, que tire la primera piedra…

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