Batman: Arkham Origins llegó hace unos días al mercado para PS3, Xbox 360 y PC. Esta nueva aventura de acción protagonizada por el Caballero Oscuro es la tercera parte de la ya famosa franquicia Arkham (coronada justamente como la mejor jamás creada sobre superhéroes). En esta ocasión Rocksteady, creadores de la franquicia, no están al frente del juego: les sustituye Warner Bros. Games Montreal, con la colaboración de Splash Damage para desarrollar el multijugador.

Arkham Origins nos sitúa en los primeros años de Batman: hace muy poco que Bruce Wayne ha vuelto a Gotham, y el Hombre Murciélago es aún una figura poco conocida

Arkham Origins nos sitúa en los primeros años de Batman: hace muy poco que Bruce Wayne ha vuelto a Gotham, y el Hombre Murciélago es aún una figura poco conocida en la ciudad, a medio camino entre el rumor y la leyenda. En medio de una terrible tormenta de nieve en Nochebuena, Batman recibe el aviso de que se ha levantado una revuelta en la prisión de alta seguridad Blackgate. En la revuelta, el mafioso Máscara Negra y sus hombres han tomado como rehén al comisario Loeb, jefe (corrupto) de la policía de Gotham.

Batman: Arkham Origins

Tras poner en fuga a los causantes del motín, Batman descubre (no vamos a explicar más para no desvelar detalles de la trama) que Máscara Negra ha ofrecido una recompensa de 50 millones de dólares a quien logre capturarlo o matarlo durante esa Nochebuena. Ocho súpervillanos responden a la llamada y se desplazan hasta Gotham para dar caza a Batman; éste, temeroso de que puedan poner en peligro a la población civil para obligarle a enfrentarse a ellos, decide adelantarse y ser él quien los cace. Entre medias de la historia nos encontraremos a varios criminales más a los que poner a buen recaudo, casos que resolver y otros crímenes que pondrán a prueba las habilidades del Señor de la Noche.

A nivel de mecánicas, básicamente nos encontraremos la misma jugabilidad que en Arkham City

Ésta es la premisa argumental de Arkham Origins; a nivel de mecánicas, básicamente nos encontraremos la misma jugabilidad que en Arkham City. Manejamos a Batman en tercera persona en un entorno abierto (en esta ocasión toda la ciudad de Gotham, por lo que como es lógico algunas partes del mapa están más o menos "recicladas"); combinaremos la navegación a través de la ciudad planeando o saltando con la batgarra con el combate cuerpo a cuerpo, además de las escenas de Depredador Nocturno en las que tendremos que "limpiar" un escenario de enemigos de uno en uno, amparados en el silencio y las sombras.

Para todo lo anterior contaremos con los gadgets de Batman, que iremos obteniendo según avanza la historia. En su mayoría son los mismos que en Arkham City (batgarra, batarang normal y por control remoto, bombas de humo, desencriptador…); también hay alguna novedad, como el detonador de conmoción cerebral o los guantes eléctricos (aunque estos son casi una versión del REC de Arkham City). Según avancemos en las misiones y realicemos combates ganaremos experiencia que nos permitirá mejorar tanto las capacidades de nuestros gadgets como nuestro blindaje y habilidades. En Origins se incorpora un nuevo sistema de evaluación de nuestro desempeño en combate que nos premiará con más o menos puntos en función de la variedad de golpes y gadgets, daño recibido y otros factores.

Batman: Arkham Origins

Tendremos también escenas de investigación en las que buscaremos pistas (tanto en misiones de la historia principal como en casos criminales de misiones secundarias); en esta faceta del juego dispondremos de más novedades, aunque tampoco son de gran calado. Además de analizar el escenario en busca de pistas, la Visión de Detective de Batman (que resalta a enemigos y objetos de interés) nos permitirá reconstruir lo ocurrido en un crimen. Tendremos que avanzar y retroceder esa reconstrucción como si fuera una película (nos ha recordado un poco a las escenas de hackeo de recuerdos en Remember Me), muy atentos a las pistas que durante unos segundos aparecerán en pantalla.

La gran pregunta que todos los fans de Batman y de la saga se hacen es si este juego está a la altura de la franquicia o es una secuela puramente continuista

El capítulo de novedades se completa con la posibilidad de viajar rápidamente a los distintos cuadrantes de la ciudad a bordo de la Bat-Ala. Como vemos, a nivel jugable los cambios son superficiales y no modifican en nada la experiencia de Arkham City; regresan también los puzles de Enigma (mucho más sencillos que en anteriores entregas, y además marcados en el mapa), en esta ocasión para recuperar información que el villano piensa utilizar para chantajear a ciudadanos notables de Gotham. Además de los acertijos de Enigma, contaremos con tres tipos de misiones secundarias: los casos de detective, desbaratar los planes de ciertos criminales de Gotham y los crímenes en marcha que descubramos a través de la onda de radio de la policía.

La gran pregunta que todos los fans de Batman y de la saga se hacen es si este juego está a la altura de la franquicia o es una secuela puramente continuista. No es fácil de responder: Arkham Origins es un juego muy entretenido y con buenos momentos, pero deja un sabor agridulce. La fórmula jugable es exactamente igual que la de Arkham City, pero en conjunto parece algo peor ejecutado y mucho menos inspirado que su predecesor. El combate es algo más tosco, y a veces se nos cortará un combo porque un puñetazo de Batman se quede a medio camino, y algunos gadgets desequilibran el juego y lo facilitan en exceso; los añadidos al modo detective tampoco aportan demasiado.

Batman: Arkham Origins

En cuanto a la historia, resulta interesante situarnos ante un Batman "novato" en sus primeros encuentros con algunos villanos clásicos, pero parece un poco deslavazada y falta de motivación (aunque tiene momentos muy bien conseguidos, con giros de guión que quizá no sean muy sorprendentes pero funcionan bien). El juego no se molesta en buscar una justificación sólida para el odio que le tienen todos los súpervillanos (teniendo en cuenta que supuestamente ninguno se ha encontrado antes con Batman). La ciudad tiene básicamente el mismo aspecto en lugar de una versión del pasado de sí misma; y la tormenta de nieve no tiene mayor incidencia que servir de excusa para que no veamos ni un civil en la calle (y, por contra, sí encontremos docenas de bandas de delincuentes y de policías corruptos paseándose de un lado a otro). Gotham resulta desangelada y muerta, algo irreal; quizá habría sido preferible un escenario más pequeño pero más vivo.

En mi opinión, la premisa de Arkham City resultaba más interesante y sugerente, y a nivel visual había en aquél más aciertos, referencias y guiños que en éste. No obstante, insisto, la historia de Origins es más que suficiente para interesarnos y entretenernos. La diferencia para mí es que, mientras que Arkham City logró momentos de enorme impacto visual (¡ese final!) y empujarnos a determinadas reflexiones (ya desde su premisa: una ciudad creada ad hoc para abandonar a los criminales a su suerte), Arkham Origins es una aventura de cómic de superhéroes más o menos estándar.

En el apartado negativo también hay que sumar algunos bugs que no se han corregido aún (aunque ninguno tan dramático como para que la experiencia de juego resulte frustrante): yo personalmehte he sufrido cuelgues del juego usando la Bat-Ala, enemigos paralizados contra una pared y caídas inesperadas de la tasa de fotogramas por segundo que obligan a reiniciar la consola. El multijugador resulta superfluo, aunque la idea de un sistema asimétrico es interesante: dos equipos de matones de Bane y Joker enfrentados entre sí, por un lado, y Batman y Robin en modo Depredador contra todos por otro.

En conclusión

El viernes pasado reflexionaba sobre la dificultad de enfrentarse al análisis crítico de una secuela: ¿debemos tener en cuenta sus predecesores o el juego de forma individual? No hay una respuesta general válida; en este caso concreto, me resulta imposible abstraer Arkham Origins de lo disfrutado en Arkham City, para mí uno de los mejores juegos de esta generación de consolas. Batman: Arkham Origins es una secuela conservadora y continuista, de transición: no ofrece casi nada nuevo y aspira básicamente a hacer igual de bien aquello que toma de su predecesor. Que no se me malinterprete: precisamente por eso, es un juego muy divertido y una compra recomendable para cualquier fan de Batman. Nadie que quiera volver a disfrutar de la sensación de ser Batman quedará defraudado, y aunque no sea un título sobresaliente como su predecesor, sí que es un juego notable. Pese a ello, no puedo evitar la sensación de que Arkham Origins es una oportunidad perdida para dar un paso más tras lo logrado en City.


¡Sigue a @antoniosanto en Twitter!

Sobre El Autor

Director de contenidos
Google+

Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.