Hay ocasiones en las que las razones para disfrutar de un juego no son ni su historia, ni sus personajes, ni por sus profundos diálogos. Hay ocasiones en las que basta con que la única excusa se limita a que un juego es divertido y ofrece diversas formas de llevar a cabo lo más habitual. Bulletstorm entra en esta categoría.

Lo simplemente espectacular

Lo primero que llama la atención del título de People Can Fly es, sin duda, su apartado visual. El Unreal Engine 3 luce a las mil maravillas y eleva un par de niveles la calidad gráfica de lo que se exigirá a partir de ahora a los juegos con el motor de Epic. Es cierto que en distancias cortas, incluso seleccionando los mayores niveles de detalle, podemos encontrarnos alguna textura algo deficiente, pero son casos aislados y en general el espectáculo visual que nos ofrece el título es excelente. Si en su día te impresionaron algunas escenas de Gears of War, éstas parecen ahora pobres bocetos frente a los tamaños y acción que se despliega frente a nuestros ojos.

A nivel sonoro el juego, completamente doblado al castellano, también tiene un buen nivel, sin demasiadas estridencias, pero con el suficiente empaque para no dejarnos respirar más que en ocasiones aisladas. Sorprende el doblaje tan bueno, no a nivel ya interpretativo, que básicamente se tenía que limitar a voces socarronas, sino por la buena adaptación general de las bromas que impregnan cada línea de dialogo. En cuanto a la música si bien no sobresale es el complemento perfecto a este frenesí destructor.

La excusa

La historia se usa de pretexto para la ensalada de tiros, aunque podríamos situarla algo por encima de la media, más por su dinámico desarrollo que por la historia en sí. Tú eres Grayson Hunt, el líder de un duro grupo de mercenarios al mando de una pequeña nave. Obviamente su instrucción ha sido militar, y las rencillas con el dictatorial líder de las fuerzas armadas los mete de lleno en una trampa por la que son falsamente acusados de unos crímenes que no cometieron. A partir de ahí el alcohol y el ansia de venganza se adueña de Hunt, por lo que, cuando años más tarde ve la oportunidad, no duda en lanzar su pequeña nave contra la mastodóntica de su antiguo jefe con tal de llevársela por delante. Es lo que tienen los tipos duros.

Obviamente la explosión no te mata, pero acabáis estrellándoos en un planeta salvaje, donde tras un… inesperado incidente acabas con la única compañía de un leal camarada mitad ciborg que, cuando es el camarada, te recuerda cómo antepusiste tu rencor a las vidas de sus compañeros y cuando es dominado por el ciborg directamente trata de matarte. A partir de ahí entras en un espectacular viaje a lo largo del cual la violencia, el humor de brocha gorda y la testosterona son los principales protagonistas. Así pues, a las charlas y bromas entre machotes que tienen lugar entre Hunt y su amigo medio/ciborg, luego se sumarán las conversaciones con una damisela de rudos modales que hará que se vuelva más soez. Todo ello mientras por el camino tratas de encontrar a tu antiguo jefe al que quieres liquidar, por lo que vas liquidando lugareños que se dividen entre salvajes enemigos “normales” y otros que son puras bestias. Y descuida, el viaje no se hará monótono ya que, además de variedad de situaciones, el humor impregna muchos de esos escenarios (mención especial a cierta discoteca).

Lo divertido

Pero lo que sin duda te hará volver a rejugar Bulletstorm, ya sea volviendo a jugar su campaña o con el modo Flashback, que te permite re-jugar niveles anteriores para mejorar tiempos y puntuación disponiendo de todas las armas que hayas desbloqueado, será sin duda el “matar con estilo”. Es, a la postre, la principal virtud de esta ensalada de tiros que es Bulletstorm y es, también por ello, lo que eleva el título por encima hasta de títulos que han sido sus maestros como el propio Gears of War o más remotos Duke Nukem 3D. Porque, si bien al principio lo de conseguir la mayor cantidad de puntos por cada enemigo eliminado no va más allá de mejorar en la clasificación, según avanzas en la historia en los modos más difíciles será vital que no te limites a jugar al título como si de un FPS al uso se tratara. De hacerlo, la munición escaseará y no es demasiado aconsejable quedarte sin balas cuando te llegan salvajes lugareños con ganas de destriparte. People Can Fly consigue, por tanto, su principal objetivo que era obligarte a usar las muertes con estilo y lo cierto es que una vez comienzas a saber desplegar todas tus habilidades es insanamente divertido. Baste decir que Hunt es un borrachuzo y que durante el juego encontrarás botellines de cerveza. Si las bebes te embriagas lo que dificulta tu visión y puntería… pero si consigues matar en este estado te dan bonus.

Cada arma, incluso el “látigo”, cuenta con disparos alternativos que ofrecen un considerable número de alternativas destructoras, a lo que si le añadimos las opciones de deslizarte mientras corres y la patada, tienes un personaje listo para interactuar en algunos de los combates más estimulantes de los últimos tiempos. Porque, además, no sólo cuentas con lo que son tu armas y habilidades. El entorno juega un papel muy importante en todo lo que supone este “mata con estilo”. Pocas veces ha habido escenarios que te inciten tanto a interactuar con ellos para acabar con enemigos. Tienes, por empezar con ejemplos más asequibles, barriles explosivos o carritos de los helados con bombonas de gas que puedes lanzar contra tus enemigos para que los hagan saltar por los aires. Puedes arrojar a tus enemigos a base de patadas contra tendidos eléctricos, arrojarlos por precipicios, contra pinchos,… y todo ello sumará a tus puntos de estilo. Lo dicho: además de ser más divertido, utilizar el entorno se volverá imprescindible según avances.

Y cuenta, además, el juego con un último elemento que termina por demostrar que esta gente sabía lo que quería potenciar. Olvidate de multijugador estilo enfrentamiento. Si quieres disfrutar en compañía de Bulletstorm el modo de juego por excelencia es Anarquía. En él tú y tus compañeros os enfrentaréis a oleadas de enemigos (hasta aquí algo asumible como “normal”)… pero que tiene como aliciente que para superar el nivel tendrás que conseguir una cantidad de puntos de estilo. Las primeras oleadas apenas requerirán que mates a los salvajes con algo de gracia, pero según avance el modo de juego, si quieres llegar a la puntuación, no sólo tendrás que saber explotar al máximo las opciones que te brinda el mapa, sino que además tendrás que estar atento a ciertos momentos en los que el juego señalará la forma en la que debes matar a cierto salvaje para conseguir un bonus casi imprescindible. Si le sumamos que en algunos casos ese bonus requiere de coordinación con tus compañeros, la emoción está garantizada.

Conclusión

En definitiva Bulletstorm es un juego salvaje, intenso, con unos gráficos magníficos y una jugabilidad, dentro de los shooters, deliciosamente edulcorada con elementos que lo hacen muy llamativo. Si le sumamos que la campaña cuenta con innumerables momentos a cada cual más espectacular y que varía lo suficiente como para no caer en la monotonía, de la que por ejemplo si pecaba Gears of War, tenemos un título muy completo y que puede obligar a Cliffy y los suyos a tener que ofrecer mucho más en la tercera entrega del Gears para no verse eclispado, marcando el nivel a superar al nuevo Duke Nukem. Posiblemente, uno de los títulos más divertidos y salvajes de los últimos tiempos.

Lo mejor: Una campaña que no es precisamente corta pero es espectacular en todo momento y que se quiere re-jugar para mejorar tus muertes por habilidad. Algunos dialogos. Controlar  según qué bestias.

Lo peor: Alguna pobre textura…

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