Donkey Kong Country: Tropical Freeze cumple todo lo que se espera de una (buena) secuela. Retro Studios irrumpe en Wii U con un título que sigue a pies juntillas las bases de su predecesor, aunque bajo un apartado visual sobresaliente y con adiciones más que interesantes. Veamos por qué la espera ha merecido la pena.

La premisa vuelve a ser lo de menos: invasores vikingos congelan Isla Kong y destierran a nuestros simios favoritos. Será tarea de Donkey, Diddie, Dixie y Cranky el plantarles cara a través de seis islotes de ambientación diferenciada. La cifra puede extrañar, si consideramos los ocho mundos incluidos en Donkey Kong Country Returns (nueve si contamos el adicional de su conversión estereoscópica), no obstante el juego presenta una duración envidiable. La cantidad de niveles por isla se ha incrementado, contándose seis principales, tres ocultos y los pertinentes enfretamientos contra jefes finales.

Uno de nuestros mayores miedos al encarar este plataformas, como ya dejamos constancia en su avance, radica en la pronunciada sensación de déjà vu que nos dejase el tráiler de presentación. Tanto, que casi nos pareció estar ante un compendio de niveles para Returns. Por suerte, Tropical Freeze no es un simple lavado de cara al que los fanáticos de la franquicia se acerquen únicamente atraídos por las nuevas incorporaciones. El diseño de niveles vuelve a rayar la excelencia y cada cual tiene algo que aportar al conjunto. La variedad, a fin de cuentas, no se queda en si transitamos “Sabana Soleada”, nos balanceamos por las lianas de “Junga Licuadora” o ascendemos las “Cumbres Otoñales”. Radica más bien en las mecánicas, dependientes todas ellas de nuestros reflejos. Vuelven las fases en vagoneta o las mareantes propulsiones de barril, aunque también podremos sembrar el pánico a lomos de nuestro fiel amigo Rambi.

Contar con cuatro personajes refuerza más si cabe la mentada diversidad. La jugabilidad incide más que nunca en las habilidades inherentes a Diddy (propulsión), Dixie (salto adicional) y el viejo Cranky, cuyo bastón nos ayuda a salvar espinosas zanjas y convierte cada salto en un mortífero envite. En cualquier caso, el estudio californiano no nos obliga a usar un determinado personaje según el nivel. Todos pueden completarse con nuestro simio favorito, si bien habremos de alternarlos para encontrar todos los ítems ocultos (gracias a que sus iniciales rotan, cinceladas sobre el barril que los encierra). Serán pocas las ocasiones en que completéis una fase con todas las letras K-O-N-G y piezas de puzle en vuestro poder. ¡Qué demonios! Serán pocas las veces en que completéis cada recorrido a la primera. Y siempre os quedará ubicar las secciones de bonus (ocultas a conciencia), para lo cual os resultará muy útil visitar la particular tienda del juego.

Vuelos y Bártulos Funky os pide Monedas Plátano a cambio de intentos y vidas adicionales, elegir a un compañero concreto con el que iniciar tal nivel o salvarnos de las inevitables caídas. Completan la oferta el Zumo de Plátano (invencibilidad temporal), Squawks (inestimable ayuda para encontrar las preciadas piezas de puzle) y los globos azules, con los que no quedarnos sin aire en las recuperadas fases acuáticas. El nado de Donkey es de una fluidez envidiable gracias al stick analógico, algo muy de agradecer dada la dificultad de estas secciones. Sabed, en cualquier caso, que el juego también puede controlarse con el Mando Pro de Wii U, Wiimote o el binomio Wiimote y Nunchuk.

Cabe reseñar la extrema dificultad de Tropical Freeze. No pillará por sorpresa a quienes jugasen Returns, uno de los títulos más desafiantes para la anterior sobremesa de Nintendo. Los incondicionales del género, quienes crecieron maldiciendo saltos milimétricos y cabezonería enemiga, encontrarán aquí su juego ideal. Os he leído a muchos criticar la falta de reto sita en Super Mario 3D World, probad con éste. Para el resto de usuarios, mucho me temo, la propuesta se os puede atragantar a poco que no estéis dispuestos a pasar por el aro del constante ensayo y error. De las muertes infinitas al borde de completar un nivel. Aquí importan mucho los tempos: saltar en el momento preciso y presionando lo justo el botón. Sumadle un plus de habilidad (llega a pensarse que suerte) para derrotar a ciertos enemigos finales, cuyos ataques in crescendo van más allá de los tres golpes de rigor. No hay monos albinos o guías de juego que nos hagan salvar escollos y las ayudas de Funky no siempre sirven de mucho. Avisados quedáis.

Jugablemente nos resta alguna que otra novedad por comentar, como la técnica de Kong-Fu, por la que fulminamos a todos los enemigos en pantalla si vamos acompañados y hemos reunido más de 100 plátanos en un nivel. El agarre y lanzamiento de objetos, herencia directa de Super Mario Bros. 2 (Doki Doki Panic) añade interesantes estrategias y los distintos planos del escenario (al más puro estilo Nintendo 3DS) redondean un apartado gráfico sobresaliente. El juego está, además, íntegramente pensado para la faceta cooperativa. Un segundo jugador puede controlar a Cranky, Diddy o Dixie, lo que aumenta la dificultad por la necesaria coordinación, pero al tiempo facilita la eliminación de enemigos gracias a la temible ‘Peanut Popgun’. Señalar por último la rejugabilidad inherente a la galería de desbloqueables (miniaturas, ilustraciones, música y dioramas) y a las modalidades contrrareloj (no hace falta explicar más) y difícil, que aparece tras completar el título por primera vez. ¿Seréis capaces de acabarlo con un sólo corazón y sin compañeros? Un servidor no, para qué os voy a mentir.

Con Tropical Freeze, Retro Studios vuelve a demostrar que sabe explotar las interioridades de las plataformas Nintendo. Si la trilogía Metroid Prime ya nos dejó de piedra y Returns se consideró uno de los juegos más atractivos de Wii, imaginad qué no habrán hecho en alta definición. Aunque el acabado no resulta tan sorprendente como el de 3D World, más que nada por un estilo visual muy diferente, sorprende las redondeadas formas enemigas, el pelaje de Kong, la representación vegetal o los formidables efectos de iluminación. Todo ello envuelto por unos diseños originales y coloridos.

La banda sonora combina temas retocados del original con otros completamente nuevos, acordes al entorno en que nos encontremos. El clímax llega en la sección final, cuyos niveles y melodías suponen todo un homenaje a los antedecentes de la serie. Un regalo nostálgico para los más habilidosos. Los efectos de sonido, gritos simiescos inclusive, siguen despertando las mismas sonrisas que antaño.

En conclusión

Donkey Kong Country: Tropical Freeze mejora a su predecesor gracias a niveles más inspirados en conjunto, las diferentes habilidades protagonistas y una jugabilidad más cooperativa. Un plataformas de tremenda hermosura visual, rejugable y desafiante hasta la médula. Ojo pues los menos duchos del lugar, para quienes la diversión podría acabarse mucho antes de lo esperado. Donkey Kong ha vuelto con algo más que varias decenas de fases nuevas y por el bien de Wii U, nos alegra.

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Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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