¿Cómo explicar un juego en el que pones tanto o más de tu parte que lo que realmente ofrece el propio título? ¿Cuánto debiera penalizar que juegue tanto con la memoria emocional de cuantos probamos en su día Duke Nukem 3D? Si hay un título complicado de analizar visto los resultados ese es Duke Nukem Forever.

Porque ni es un Daikatana, exceso de soberbia de diseñador que echa por tierra el juego, ni tampoco es un juego que vaya a enganchar al jugador que, por el motivo que sea, no probara en su momento la obra de Broussard y los suyos. Porque Duke Nukem Forever exige de la complicidad del jugador para ser comprendido y aún entonces requiere de adaptación a la situación coyuntural del título.

El camino hasta ahora

Si no has seguido el culebrón Duke Nukem Forever te lo resumo rápido: En 1996, tras el éxito sin precedente de Duke Nukem 3D, 3D Realms decide cancelar el proyecto Duke Nukem Forever que estaba llevando a cabo uno de sus miembros (un juego en 2D, como los dos primeros Duke Nukem) para centrarse completamente en el desarrollo de una posible expansión y una nueva entrega de Duke Nukem. En el E3 de 1999, ya bajo el nombre de Duke Nukem Forever, presentan un primer vídeo que, pese a un aspecto algo añejo, parece mantener la esencia. A partir de aquí comienzan los continuos cambios de desarrollo, motor gráfico… hasta llegar al extremo de dilapidar todo el crédito que tenían y tener que anunciar, en 2009, que 3D Realms cerraba el proyecto Duke Nukem Forever. Se filtraron algunos vídeos del estado del título en ese momento y, por lo general, así pareció darse carpetazo a uno de los culebrones más sonados de la joven historia de los videojuegos.

Pero no todo estaba perdido. Algo se rumoreó de que algunos ex-miembros de 3D Realms, bajo el nombre de Triptych, estaban continuando el trabajo de la extinta 3D Realms, pero la bomba saltó cuando Randy Pitchford, jefe de Gearbox y que comenzó en el mundo de los videojuegos trabajando en Duke Nukem 3D, anuncia que iban a sacar Duke Nukem Forever. Luego llegaron las dudas sobre si meterían contenido de su cosecha, cosa que descartaron, por lo que en principio se iban a limitar a coger el mucho trabajo ya hecho y terminando, para unirlo en fases. Así llegamos a…

…Ahora

Y finalmente el día llega. Miles de jugadores, tanto veteranos como noveles, ya podían ir a sus establecimientos o (algo difícil de pensar allá por el 96), descargarse el juego desde la distribución digital.

Había vuelto el mito y era hora de comprobar el fruto a tantos años de trabajo… ¿pero qué trabajo?¿El de finales del siglo pasado?¿El que 3D Realms no vió viable y decidió dejar cerrado?¿La masa Gearbox con ladrillos 3D Realms? Muchas dudas por resolver, mucho hype mal medido por despejar y al final sólo una frase para reflejar un anhelo de hace ya 15 años, una frase que se fraguó cuando aún no tenías edad legal para beber alcohol: “Quiero el puto Duke Nukem Forever, gracias“.

El juego

La historia que nos propone Duke Nukem Forever es lo que podíamos esperar de ella: Doce años más tarde de que Duke Nukem salvara al mundo de los aliens nuestro protagonista se ha vuelto la mayor celebridad existente. Una mansión, monumentos, estadios con su nombre, mujeres por todos lados, fans por todos lados, opulencia… Todo parecía sonreírle al bueno de Duke hasta que un día los alienígenas regresan.

Al principio no atacan y el presidente te pide… te ordena que no los provoques. Pero los chicos malos no han vuelto a la tierra a saludar, sino que tienen algo personal contra Duke, por lo que pronto lo atacan y mientras el presidente lo acusa de haber comenzado él la pelea, nuestro héroe tendrá que abrirse paso por todo el entramado alien para rescatar a las mujeres capturadas y volver a salvar al mundo.

En cuanto a la banda sonora, lo que nos encontraremos en el título muchas veces serán versiones del tema principal de Duke Nukem Forever, que es una versión de la del Duke Nukem 3D. Por suerte, estas modificaciones están muchas veces logradas, encajando perfectamente hasta en los lugares más turbios.

En lo que respecta a gráficos, si bien han mejorado mucho respecto a lo visto hace apenas un par de meses, sigue estando muy atrás de títulos de este año e incluso del año pasado. No obstante, hay que discernir entre los que se ofrece a pecho descubierto y otras fases en las que sabe tapar algo mejor sus carencias. Así, las fases que ocurren en interiores (especialmente en zonas alien) consigues hacernos olvidar lo caduco de su edad e incluso se permiten ciertos lujos como algunos efectos de luz. Pero paradójicamente llega a ofrecer su mejor cara en fases avanzadas del juego, cuando ya has caído en su trampa.

Pero dejémonos de monsergas: Llega la hora de ponerse con el juego y lo cierto es que el comienzo de Duke Nukem Forever es un comienzo duro. Tras más de 10 años de evolución (mayor o menor) en el mundo de los shooter algo tan añejo como esta nueva entrega cuesta digerir. No ya por una mecánica simple, ya que en ausencia de Duke otros títulos han ido saciando la sed de tiroteo puro con toques de humor, como por ejemplo los Serious Sam. Tampoco por el nivel de lenguaje ofensivo e insinuaciones más o menos veladas de machismo, sexo, etc. ya que el propio Bulletstorm se sobra de ello y sobre sexo, el más reciente aún The Witcher 2 tiene mucho y explícito. No, lo que hace anacrónico al título es su falta de fluidez a la hora de interactuar con el entorno.

Como era de esperar seguimos teniendo aparatos a encender o apagar, seguimos teniendo servicios donde cambiar de agua al pajarito… Todo eso está, incluso ampliado, pero igual de hosco que entonces. Es más, algunos elementos “novedosos” como la máquina de pinball, el juego de encestar canastas o el, más sangrante aún, billar adolecen de una física cuanto menos… cuestionable y un control nada pulido.

Para contrarestar esto tendremos por otro lado las pizarras, tan curiosas como inservibles en muchos casos, o el juego de air-hockey, que pese a costar controlarlo se defiende un poco. En general la parte de “ocio” del juego se ha mantenido y extendido. Luego ya encontraremos diferentes elementos muy del estilo Duke como calendarios con fotos de mujeres, ordenadores que en caso de ser usados se verá el fondo de pantalla de mujeres, teléfonos que guardan mensajes de voz de lo más curiosos…

Lo interesante de todo este añadido es que su utilización ayuda a “mejorar” a Duke. Nuestro protagonista no tiene una barra de vida, o una de escudo. Duke Nukem tiene Ego. Éste le permite recibir cierta cantidad de daño y para recuperarlo debemos o bien evitar recibir más daño hasta recuperarlo o matar enemigos, a ser posible ejecutándolos. Pero decimos que se puede mejorar a nuestro personaje y es que hay acciones que aumentan nuestro límite de Ego. Así, por ejemplo, hacer pesas con el máximo de peso por primera vez aumenta nuestro ego, como también lo hace ganar 7-0 al air-hockey, ganar por primera vez en las máquinas tragaperras… y matar jefes finales. Así, según avancemos en el juego y más acciones realicemos iremos aumentando la cantidad de daño que nuestro ego puede absorber.

Y hará falta porque, al final, Duke Nukem Forever es un juego de acción a la vieja usanza, de cuando las coberturas se limitaban a esconderte tras las esquinas y tras los objetos del mapa, nada de coberturas animadas ni disparos desde cubierto. Y en lo que respecta a esta acción es donde Duke vuelve a su salsa. Si bien al principio cuesta adaptarse, según van pasando las horas cada vez te haces más al juego y vas disfrutando más del mismo. Así, dejas de buscarle excesiva lógica y te limitas a disfrutar de lo curiosas de las situaciones cuando te hacen pequeño y tienes que tener cuidado hasta de las ratas, cuando como en el juego original tienes que recorrer pasillos que evocan claramente a Alien,… Si no prestas atención a que este tipo de acción fue superada hace tiempo, consigues volver a centrarte, única y exclusivamente, en acabar con los enemigos con las armas a tu alcance y aquí también vuelve el arsenal y objetos.

Duke sólo puede llevar dos armas simultáneamente. Esto te hará tener que elegir entre la tampoco demasiado variada gama de armas a corta distancia, larga distancia y lanzacohetes, sin olvidar las especiales como la congeladora (arma poco recomendable para misiones sub-acuáticas) o la reductora, tan divertida como muchas veces poco efectiva. En todo momento tendremos armas o munición a mano, y sino siempre podremos recoger las que dejen los enemigos al morir.

Pero además de estas armas normales, también contaremos con equipo extra. Así, por defecto, contaremos con unas gafas de sol… de visión nocturna ideales para sacar ventaja en la oscuridad. Por otro lado, luego ya podremos ir consiguiendo diferentes objetos como esteroides que convierten a Duke en una máquina de matar con los puños, una máquina de hologramas que distrae al enemigo mientras tú, invisible, los acribillas, o latas de cerveza que al emborracharte te hacen ligeramente inmune al daño. Si bien la dificultad del juego no es demasiado alta, habrá momentos en los que tengamos que hacer uso de algunos de estos extras para salvar la situación.

Luego ya en lo que se refiere al multijugador nos encontramos con modos de juego muy clásicos, principalmente centrados en deathmatch y que evocan tiempos en los que lo único disponible era ir corriendo por los pequeños mapas para acabar con tus amigos. Sin duda, este apartado es el que, en su reducido y algo obsoleto sistema mejor se mantiene.

Conclusión

Como puedes ver Duke Nukem Forever cuenta con bastantes elementos interesantes y pese a, en general, estar desfasado, si consigues abstraerte y dedicarte a jugar, al terminar el juego lo harás con una sonrisilla en los labios, la misma que hace años tuviste cuando salvaste por primera vez la tierra.

Porque incluso siendo un mero compendio de ideas más o menos acertadas como es este título, al final, al jugador que en su momento le gustara Duke Nukem 3D le bastará con esta acción simple, con los muchos cambios de escenario y situaciones que te propone el juego y con la actitud desfasada pero personal de Duke para pasar un buen rato. Y es que, además, en este caso particular, hasta el aspecto rancio y algo obsoleto le da un toque interesante. ¿O es que hubieses preferido un Duke Nukem completamente adaptado a los tiempos modernos?

Y no lleva nota

No se trata de un error. En un hecho sin precedentes en VaDeJuegos el que vayamos a dejar sin puntuar un juego “no-mini” por un motivo muy sencillo: no sería justo. Sería injusto o bien con el usuario si se puntuara de forma diferente al resto por llamarse Duke Nukem o bien con el propio juego si lo atacamos fríamente.

El usuario que sólo conocía Duke Nukem 3D de oídas y que sólo lo llamaba la espera y el hype creado durante todo este tiempo se va a encontrar un título muy inferior a todo lo visto en los últimos años. El saber esto fue lo que mató el proyecto original de Duke Nukem Forever y a sus encargados en el estudio 3D Realms. 

Pero Duke Nukem Forever es un juego hecho para los fans del original. Es el legado de todo aquello en lo que 3D Realms andaba cuando vieron que no podían llegar más lejos. Es un pedazo de historia del mundo del videojuego hecho juego por Gearbox, que ha tratado de dejar tan intacto como podía lo mucho que se encontró al tener acceso a todo el material. Al jugador que ha estado esperando todos estos años Duke Nukem Forever le acabará agradando, porque a medida que avanza el juego vuelve a ser lo que era el Duke Nukem 3D sólo que con nuevo motor y tecnología. Y él sabrá apreciarlo, aún más, cuando vea los extras donde se ve la cronología del título, los vídeos que se fueron mostrando del proyecto etcétera.

No. Puntuar Duke Nukem Forever no sería justo porque la nota, el valor del producto, varía demasiado en base a la premisa expuesta. Para un jugador ajeno a toda la historia, el juego será, en el mejor e los casos, un título mediocre y obsoleto. Mientras, para un jugador que conociera el original y haya vivido la espera hay intangibles que hacen valedor  de su compra al título. Porque el legado de Duke Nukem no podía quedar perdido en el olvido, se trata de una pequeña y muy personal obra de coleccionismo.

Lo mejor: Sigue siendo Duke, las clásicas batallas finales, el final del juego.

Lo peor: Desfasado en muchos aspectos, no atrapará a quienes no pongan de su parte.

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