Tras los eventos ocurridos en Epic Mickey 2, la bruja Mizrabel y su Castillo de la Ilusión acaban por accidente en el Páramo al que van a parar los dibujos que son olvidados. El viejo Oswald ve en su interior atrapada a Minnie, la novia del ratón más famoso del mundo, y corre a avisar a su amigo Mickey de lo que está ocurriendo… y allá que va nuestro héroe armado de sus pinceles mágicos para deshacer las malvadas ilusiones de Mizrabel. En el Castillo tendremos que detener los planes de la bruja: nada menos que lograr el poder de los corazones de los personajes atrapados para poder volver al Mundo de los Dibujos…

Éste es el punto de partida de Epic Mickey: Mundo Misterioso, el juego basado en la franquicia Epic Mickey para la Nintendo 3DS. Se trata de una pequeña joyita, un juego delicioso, tan divertido como tierno; sin ser un título revolucionario, ofrece suficientes razones para convencer no sólo a los más pequeños, sino también a los adultos nostálgicos (y lo dice uno que canturrea aquello de "Silbando al trabajar" cuando pasa la escoba por el salón). Si eres fan de Disney, si te gustan los juegos de plataformas, si echas de menos aquellos arcades de las consolas clásicas de 8 bits, disfrutarás como un loco con este juego. Y si te lo planteas como regalo para los peques de la casa, acertarás de seguro.

Mickey en el barco del Capitán Garfio

Los más veteranos recordarán el clásico de MegaDrive y SNES de 1990, 'Castle of Illusion'; los creadores de este "Mundo Misterioso", el estudio DreamRift (que se ha librado, por lo que sabemos, de la reciente poda de Disney que se ha llevado por delante a los creadores de Epic Mickey), homenajean abiertamente el Castle of Illusion original en los diseños del castillo de Mizrabel. La experiencia de juego, pulida, ágil y con un buen equilibrio entre desafío y sencillez (pasarse el juego es fácil; completarlo al 100 % no tanto) apunta a otros clásicos plataformas de Disney, como aquel recordado Aladdín .

A lo largo del juego iremos descubriendo nuevas alas del castillo; en cada una de ellas hay habitaciones que simulan, gracias a las ilusiones de la bruja Mizrabel, distintos mundos de Disney para mantener engañados a personajes tan queridos como Peter Pan, el Capitán Garfio, la Bella y la Bestia, Aladdin, Goofy, el Tío Gilito… Nuestro guía en este viaje será el bueno de Pepito Grillo; y en todo momento podremos volver al corazón del castillo, donde Oswald mantiene a salvo la energía de corazones que vamos recopilando. Además allí cada personaje rescatado construirá su propio refugio; podremos conversar con ellos e ir mejorando sus refugios realizando misiones secundarias que implicarán rejugar los niveles (buena forma de darle más vida al juego). También tendremos la opción de gastar el "dinero" que vamos recopilando en la tienda del Tío Gilito: podremos mejorar los pinceles de Mickey, la efectividad de nuestros golpes y saltos, aumentar nuestra vida…

Mickey en el Castillo de las Ilusiones junto a Bestia

A la mecánica habitual de plataformas hay que sumarle, por supuesto, los poderes de los pinceles mágicos. Básicamente tendremos dos posibilidades: la de hacer desaparecer algunos objetos del entorno "borrándolos" con el pincel verde (los veremos claramente en la pantalla inferior; el juego no se hace confuso en ningún momento); también la de valernos de nuestra creciente colección de dibujos (bastará con seguir el dibujo de su contorno con el stylus) para ayudarnos en algunos momentos en los que nos quedemos atrancados. Con esto podremos resolver las situaciones de formas muy diversas… Además de un punto positivo que los padres apreciarán: esa tarea de dibujar o borrar un objeto en la pantalla inferior puede ser muy sencilla para un adulto, pero para un niño es en sí un ejercicio muy útil de psicomotricidad (no olvidemos que el dibujo de formas es, en los primeros años de la formación, una de las tareas más repetidas).

El guión del juego, tan bienhumorado, tierno e inocente como los clásicos de Disney, nos lleva de la mano por escenarios que recordamos de las películas de nuestra infancia (y algunas como Rapunzel, que a mi generación ya nos pillaron mayores, pero que los pequeños recordarán). La música y los gráficos van en la misma línea: cumplidores y sencillos, como para no ponerse en medio de una experiencia de juego capaz de devolvernos a la infancia. Si alguien te habla mientras juegas no te extrañes si se te escapa un "¡mamá, espera, que estoy a punto de acabar el nivel!"…

Mickey en la Bagdad de Aladdín


En conclusión

Epic Mickey: Mundo Misterioso no es un juego ambicioso, y quizá por eso consigue cumplir tan bien con los fines que se propone. Es divertido, tierno, apto tanto para adultos nostálgicos como para niños enérgicos; lo bastante fácil para los menos hábiles, con suficientes pequeños extras para los expertos. Un título muy recomendable que te dejará al final de la partida con la cálida sensación de los recuerdos de infancia.

 

Sobre El Autor

Director de contenidos
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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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