En un futuro no muy lejano, Corea no sólo se unifica sino que además se vuelve una gran potencia.
Tan grande que acaba invadiendo los Estados Unidos. Como no podía ser de otra forma esta invasión es brutal y despiadada. Es más, para que no te quede la más mínima duda de lo fríos e inhumanamente malvados que son esos coreanos del futuro comienzas el juego siendo capturado y, mientras te llevan en autobus a lo que promete ser una no muy cómoda tortura, ves toda clase de crímenes. Coreanos tratando a americanos como ganado, haciendo que un crio presencie la ejecución de sus padres,… Duro, directo y que no escatima en crueldad. Así comienza la campaña para un jugador de Homefront… pero antes de meternos en harina detallemos alguna cosilla.



Lo técnico

Comencemos por el aspecto gráfico. Las capturas que puedes ver en este análisis son de la versión de PC y lo cierto es que lucen francamente bien. Es más: en líneas generales el juego, sin destacar sobremanera en este apartado, cumple. Especial atención merece lo bien que han tratado el diseño de las armas y el detalle de algunos personajes. Ahora bien, tema aparte merecen algunos incómodos muros invisibles cubriendo objetos y animaciones algo grotescas que suceden de vez en cuando que bajan mucho el nivel general.

Respecto al apartado sonoro poca queja. Buen doblaje al castellano en lineas generales y una banda sonora resultona que acompaña debidamente los momentos más intensos e impactantes del juego.

 
En solitario

Ahora bien, tras este rápido y escueto repaso a las partes técnicas, y haber comenzado con algo de la historia, vamos a seguir con el juego para un sólo jugador. Como hemos dicho el pretexto para la acción es, cuanto menos, interesante. No todos los días (bueno, en el Modern Warfare 2, en los Red Alert,…) podemos ver al país de las barras y estrellas subyugado por otra fuerza militar y por tanto resulta algo interesante. Además la veterana mano de Milus se nota a la hora de trasladar mucho de sus historias cinematográficas al juego e incluso huir de grandes combates (salvo un poco el final) centrándose en los pequeños grupos de resistencia es algo atrayente. Pero eso no debiera ser excusa para ofrecer, a cambio, una jugabilidad trasnochada en todos los aspectos.

Ya desde el momento en el que, tras despertarte al inicio del juego, no puedes interactuar con prácticamente nada del entorno comienza a dejarte frío, y cuando compruebas que para que la acción avance deben ocurrir ciertas cosas de pronto sientes como si volvieras atrás en el tiempo y todo lo que se ha avanzado en los shooters no hubiera ocurrido. Una fina puerta de endeble madera será un muro impenetrable para tu bien pertrechado soldado hasta que lleguen sus compañeros y la derriben de un culatazo de su arma. A cambio ofrecen secuencias más espectaculares, pero insisto, hace tiempo que se debieron superar esas limitaciones y desde entonces ya ha habido títulos que las han superado y con mucho.

Dejando esos elementos jugables aparte y una escasa IA, la historia se deja llevar y a lo largo de las misiones podremos encontrarnos fragmentos de periódicos que nos contarán acontecimientos pasados de la invasión. Por lo demás, la breve campaña se deja llevar a buen ritmo durante los momentos de acción y se hace tediosamente lenta en los momentos de “exploración”. Porque sí, durante el juego habrá momentos en los que no estés luchando y en los que se te ofrece la opción de hablar con miembros de los campamentos de la resistencia. Otra vez, como idea no es mala. La mala idea es obligarte en muchos de ellos a ir andando, lo que por un lado te permite sacar buenas capturas, pero por otro, a la segunda vez que tienes un parón de estos desearías poder saltártelo por lo lento que se hace. Pero bueno, el juego prosigue luego con secuencias que muchas veces evocarán otros títulos y películas y acaba con un final abrupto. Lo dicho: deja frío.

Juego en compañía

Pero cuenta, en cambio, Homefront, con un apartado mejor pensado. No en sus modos de juego clásicos de lucha por equipos, sino, por ejemplo, en los modos de captura de puntos estratégicos. En estos tomar el tiempo suficiente los puntos estratégicos disponibles hará que el rival tenga que replegarse a puntos más atrasados suyos y viceversa. Ahora bien, incluso esto podría tomarse como algo “normal”… hasta que empezamos a entender las opciones tácticas que ofrece el sistema de recompensas del multijugador. A diferencia de otros juegos, en Homefront se premia la labor en equipo. Ya puedes ser un fiera que si tu equipo no te ayuda a conseguir puntos de batalla estarás perdido, y es que estos puntos de batalla se consiguen por equipo, no por jugador exclusivamente. Así, que tú y tus compañeros toméis un punto suma puntos a todos los miembros del equipo, mientras que el que tú elimines a 3 rivales te da algunos míseros puntos y sólo a ti.

Si a esto le sumamos que tendrás que elegir entre “añadidos” de distinto nivel, las opciones tácticas del grupo aumentan exponencialmente. Por ejemplo: puedes elegir adquirir chalecos anti-balas. Son muy baratos, accesibles desde el primer nivel y que no gastan casi puntos. Ahora bien, si te limitas a llevar chalecos siempre será complicado que puedas acceder a material más avanzado. En cambio, si te ahorras ese chaleco unas cuantas veces o tu equipo logra sifucientes puntos, puede que te de para hacerte con vehículos teledirigidos o hasta tanques. Esto abre la duda y el juego táctico de tener que decidir si comenzar fuerte para tratar de llegar a los materiales avanzados por medio de superioridad militar “básica”, o bien ir a buscar puntos de equipo algo menos seguros, pero con el fin de acceder cuanto antes a los elementos más avanzados y girar las tornas del combate entonces.

Sea cual sea el camino que tomes, raro será el combate en el que a mitad de partida no salgan los primeros vehículos.

Como ves la idea es buena y sin duda es de los puntos fuertes del juego, además de la ambientación. Ahora bien, quizá, y por sacarle alguna pega, la escasez de escenarios puede hacer que pronto veteranos de este apartado se sepan de memoria los puntos desde donde salen los enemigos y cada lugar del mapa y ofrezcan un comienzo desolador para los jugadores noveles. Del mismo modo, es desconcertante que tras realizar un esmerado diseño de las armas, estas apenas difieran unas de otras en cadencia de disparo, ya que en cuanto a puntería, la bala irá allá donde marque el punto de disparo. Sea como fuere es este apartado multijugador el que realmente remonta un poco el vuelo de un juego por lo demás basado en una buena premisa.



Conclusión


La premisa, esa que tanto han ido trabajando durante la campaña publicitaria, es buena. Incluso la historia que nos cuenta el juego es aceptable. El multijugador ofrece horas de diversión y, más allá de su sencillez jugable, ofrece una profundidad táctica a la hora de desarrollar el avance en tus mejoras encomiable. Por desgracia la corta campaña para un sólo jugador padece de muchos estigmas jugables de tiempos ya pasados que enfrían lo que debía ser un juego rápido e intenso. Todo esto aderezado con una sensación general de que al título le faltaban meses de desarrollo para pulir elementos como animaciones defectuosas, muros invisibles en obstáculos y demás hace de este juego uno recomendable sólo si vas a disfrutar de su apartado multijugador.

Lo mejor: La premisa argumental, las ideas de desarrollo de las partidas multijugador

Lo peor: Hablando en términos de “cómo se juega” está muy desfasado.

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