Sigue aquí el Especial Lanzamiento de Xbox One en Vadejuegos

Ryse se anunció como uno de los grandes títulos de lanzamiento de Xbox One: un juego de acción ambientado en el Imperio Romano, con una propuesta gráfica espectacular para enseñar el músculo de la nueva consola. Sus responsables, el estudio alemán Crytek, han demostrado ya en sobradas ocasiones de lo que son capaces a nivel técnico con Crysis.

Por desgracia, en mi opinión Ryse no está a la altura de las expectativas. Visualmente el juego ofrece lo que se esperaba de él (ya hablaremos de eso más adelante), pero a nivel jugable no se acerca a los grandes títulos del género beat'em up. Presenta algunas ideas francamente buenas, no termina de ahondar en ninguna de ellas ni destaca por nada en concreto en su jugabilidad, y llega a resultar monótono en algunos tramos.

Ryse

Los aficionados a series televisivas como Roma y Espartaco probablemente disfruten sus viscerales escenas de acción y su clásica historia de ascensión, venganza y muerte. El argumento no inventa nada (y algunos de sus giros resultan previsibles), pero sirve como excusa perfecta para llevarnos de la mano y recrearnos con maravillosos escenarios de la Roma Imperial o de la salvaje Britania de más allá del Muro de Adriano.

En Ryse encarnamos a Marius, un general romano que cuenta la historia de su vida al emperador Nerón (y, de camino, a nosotros); una vida marcada por el deseo de venganza por la muerte de su familia. Viviremos sus andanzas en forma de flashbacks: así, empezaremos como legionario e iremos batalla tras batalla ascendiendo de rango hasta convertirnos en uno de los más poderosos militares de Roma.

En Ryse encarnamos a Marius, un general romano que cuenta la historia de su vida al emperador Nerón

A nivel jugable, contamos con un botón para golpear con el gladio (la espada corta romana), otro para romper la guardia enemiga (con un golpe de escudo o una patada), un tercero para esquivar y otro para bloquear con el escudo. Además, pulsando más tiempo los botones podemos ejecutar una versión más fuerte y lenta del golpe básico y la ruptura de guardia. En ocasiones encontraremos pilum (lanzas cortas) que podremos lanzar al enemigo; otras veces podremos controlar escorpiones (básicamente, grandes ballestas convertidas en máquinas de guerra).

Ryse

Una vez hemos golpeado unas cuantas veces a los enemigos un icono sobre sus cabezas nos indica que podemos realizar una ejecución, que consistirá en un rápido quick time event (que es, en todo caso, optativo: acertar bonifica, pero fallar no penaliza): el enemigo se va "iluminando" en amarillo o azul, y en función de ese color tenemos que pulsar el espadazo o el golpe de escudo.

Contamos además con cuatro "beneficios" de las ejecuciones a elegir: según la opción que elijamos (podemos cambiar en cualquier momento) recibiremos salud, experiencia, foco o un aumento temporal del daño que realizamos. Además, según ejecutemos las acciones en el momento correcto aumentaremos nuestro "foco", un medidor que nos permitirá entrar en un "modo furia" especial en el que Marius se mueve algo más rápido y los enemigos están medio aturdidos.

La variedad de opciones en combate, como se puede ver, no es muy grande. No hay combos que ejecutar ni otros poderes especiales

La variedad de opciones en combate, como se puede ver, no es muy grande. No hay combos que ejecutar ni otros poderes especiales; es más una cuestión de pulsar los botones en el momento justo para seguir el ritmo del combate. Pese a ello las peleas logran impactar visualmente: los movimientos resultan fluidos y están muy bien conseguidos (y en muchos casos reflejan bastante bien cómo luchaba un legionario con gladio y escudo). Las ejecuciones, aunque no sean demasiadas, son francamente espectaculares (y muy sangrientas sin llegar a la caricatura).

En ocasiones no estaremos solos: como líder militar romano que es, Marius contará con sus hombres para enfrentarse a enemigos, sea en asedios o para defenderse de emboscadas y ataques. Tendremos que elegir dónde posicionar nuestras tropas (y el combate se desarollará de forma diferente en función de lo que elijamos), defender a los soldados de arqueros y máquinas de guerra, dar órdenes puntuales (se puede usar Kinect para esto)…

Ryse

Estas escenas son las más originales y prometedoras del juego: tenemos que estar atentos a la vez de nuestros combates individuales y del devenir de la batalla, tratando de no descuidar a nuestros hombres. Si nos centramos demasiado en defendernos y no les ayudamos, corremos el riesgo de fracasar. Es una lástima que no se haya ahondado más en esta mecánica: de ahí podría haber salido un juego muchísimo más rico e innovador.

En las mejores escenas del juego, tenemos que estar atentos a la vez de nuestros combates individuales y del devenir de la batalla

El principal problema del juego es que es muy, muy fácil y no nos deja muchas opciones: los combates son fáciles a poco que uno sea un jugador mínimamente avezado; además, las posibilidades de explorar son mínimas (aunque se hayan incluido algunos objetos coleccionables que buscar para que aprovechemos las pocas opciones de salirnos del camino establecido). Quizá sea una decisión de diseño consciente para atraer al gran público, pero para el jugón habitual resultará un juego muy sencillo (en unas seis horas se puede llegar al final). Las batallas son espectaculares, pero utilizando el poder de regenerar vida con las ejecuciones es muy difícil que caigamos en combate.

Personalmente, creo que a Crytek no le habría venido mal más tiempo para desarrollar más contenido para Ryse. El mejor ejemplo es la falta de variedad de enemigos, no ya en los tipos (bárbaro básico, con escudo, arquero, pesado, con dos armas…) sino en sus caras: a veces resulta un poco extraño estar peleando contra cuatro bárbaros con escudo con exactamente la misma cara. Hay ideas en Ryse que podrían haberlo convertido en un gran juego, pero se queda a medio camino.

Ryse

Eso sí: a nivel técnico el juego es un espectáculo para la vista (pese a estar reescalado de 920p a 1080p y algún fallo puntual de clipping). Las escenas de batalla son asombrosas, y el juego sigue corriendo con fluidez mientras vemos a nuestro alrededor chocar la infantería romana con las tropas bárbaras y barcos fondeando en la costa o hundiéndose por el impacto de un proyectil de catapulta. La banda sonora cumple con su cometido y acompaña la acción con la sonoridad habitual de las músicas del clásico cine peplum.

Las escenas de batalla son asombrosas, y el juego sigue corriendo con fluidez mientras vemos a nuestro alrededor chocar la infantería romana

Como añadido interesante está el multijugador, aunque aún no podemos hablar mucho de él (básicamente porque, como es normal, no hay mucha gente con la que jugar). Ryse nos ofrece la posibilidad de enfrentarnos junto a un amigo en la arena del circo contra hordas de bárbaros, personalizar a nuestro gladiador e ir mejorándolo. Lo que hemos probado es entretenido, principalmente gracias a los objetivos dinámicos que cambian en mitad de la ronda.

En conclusión

Ryse basa toda su propuesta en la espectacularidad visual: nos veremos dentro de grandes batallas, con docenas de hombres peleando a nuestro alrededor, catapultas disparando enormes proyectiles, barcos estrellándose contra la costa… A nivel jugable, sin embargo, el juego es fácil y puede resultar monótono por su poca variedad de opciones en combate y no permitir prácticamente ninguna libertad de exploración. Se trata de un título correcto y entretenido que muestra el músculo de Xbox One, con virtudes y defectos, pero no logra ser un juego redondo capaz de convertirse en estandarte de su plataforma.

 

Sobre El Autor

Director de contenidos
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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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