Aunque Hollywood haya vendido la imagen de que los pilotos de caza son geniales y triunfan con las mujeres y los aviones que pilotan son el colmo de la tecnologia bélica, en el fondo, todos los hombres conocen la verdad: son los tanques los que molan. Y es que hay una sensación indescriptible de poder en conducir y disparar una de estas bestias mecanizadas, con varias toneladas de blindaje encima y dotadas de devastadores cañones. En Wargaming.net lo saben y han añadido un aliciente adicional: poder controlar maquinas tan emblemáticas en la historia del tanque como un Sherman, un Panzer o un T-54.

A grandes rasgos, la idea consiste en participar en batallas usando inicialmente una serie de tanques del periodo de entreguerras para, con el dinero y experiencia conseguidos en combate, progresar a través de un árbol tecnológico de tanques. Éstos se dividen por naciones (Alemania, Estados Unidos y Unión Soviética), a su vez, dentro de éstas, en categorias (ligeros, medios, pesados, cañones autopropulsados y cazacarros) y, por último, en niveles (del 1, con los tanques más básicos, hasta el 10, los blindados de finales de la SGM y de la guerra de Corea). Cada tanque cuenta con una serie de módulos investigables (usando la experiencia) que permiten mejorar elementos como la suspensión, la torreta, el motor o los cañones; eventualmente, al desbloquear estas mejoras, se posibilita el estudio del siguiente nivel de tanques. También hay una serie de módulos que no necesitan estudiarse (como redes de camuflaje, cargadores auxiliares, binoculares,…) que sólo precisan de ser comprados para optimizar aun más el rendimiento del tanque en el campo de batalla.

Sin embargo, no todo es el aspecto tecnológico. Hay que prestar atención a la cualificación de la tripulación. De nada servirá tener un tanque con módulos optimizados si la dotación es incapaz de acertar a cargar correctamente el cañón, el artillero no atina el blanco o el conductor no logra explotar al máximo la potencia del motor. Por ello, con cada combate, los tripulantes ganan experiencia y, con ella, cualificación, lo que les hace más aptos a la hora de operar el tanque. Por supuesto, si cambiamos esa tripulación a otra maquina, deberán ser reentrenados o sufrirán una penalización (mayor cuanto más diferente sea el tanque nuevo). Pero no sólo habrá cualificación para la tripulación, ya que cada miembro puede aprender varias habilidades adicionales cuando logran una cualificación del 100% (o una habilidad anterior alcanza dicho porcentaje): camuflaje, reparación y extinción de incendios, por el momento.

En cuanto a las batallas, actualmente, las modalidades disponibles son combate de entrenamiento (para practicar y familiarizarse, pero sin obtener dinero ni experiencia), combate de compañía (se forman dos compañías enfrentadas de tanques, por un valor determinado de puntos, dados por el nivel de cada tanque participante) y batalla estándar (una selección aleatoria de tanques y escenario). En cuanto a la acción en si, el objetivo es eliminar a todo el equipo contrario o capturar su base y cuenta con un marcado componente arcade: el control del tanque es simple, usando la combinación WASD para acelerar, girar, frenar o ir marcha atrás y el ratón para mover la torreta y apuntar. Pero tiene también su punto de simulación, pues no es tan sencillo como disparar y reventar al enemigo. Aparte de consideraciones tan básicas como los diferentes niveles de blindaje en cada parte del tanque, también habrá que tener presente las coberturas, el camuflaje, la visibilidad, el ángulo de incidencia, la inclinación del blindaje o el tipo de munición. Todos estos aspectos influirán en algo más que el disparo acierte o falle: puede estrellarse contra edificios, casas o los restos de otro tanque, además de rebotar inofensivamente o terminar alcanzando otra parte del objetivo. Por no mencionar las posibilidades de daño crítico, como afectar a la tripulación, incendiar el tanque objetivo o estropear el equipo (las orugas, la torreta o la radio, por ejemplo).

Esta combinación de arcade y simulación se traduce, generalmente, en intensos y rápidos combates: es raro que una batalla se prolongue hasta los 15 minutos de duración máxima; habitualmente, el intercambio de fuego suele rondar los cinco o seis minutos. Estos dos factores juntos (la mezcla de arcade y simulación y los combates rápidos y emocionantes) hacen que World of Tanks pueda convertirse en una experiencia altamente adictiva. Incluso a pesar de que ciertas mecánicas, como el divisar enemigos o el emparejamiento aleatorio, no terminen de funcionar como es debido, que la elección aleatoria de escenarios repita unos en demasía y otros parezca ignorarlos o que los modos de juego sean por el momento limitados.

Apartado técnico

En este punto, no cabe más que señalar el impresionante trabajo realizado tanto en la representación de los escenarios como de los tanques en si. Por un lado, los mapas contemplan una relativa variedad de entornos (desde los enteramente urbanos o abiertos hasta combinaciones de ambos en diversos grados), con relevancia táctica como los desniveles del terreno, la cobertura de edificios o los accidentes geográficos (como colinas, elevaciones o, incluso, vados).

Pero son los tanques los que, como corresponde, se convierten en protagonistas indiscutibles gracias a unos modelados y texturas bien realizados y con gran riqueza de detalles (como elementos accesorios y puramente estéticos como cables de arrastre, herramientas, toldos,…), con una gran fidelidad respecto a los modelos originales. El resultado puede quedar ligeramente empañado quizá por la limitada representación de daños (orugas rotas o marcas de impacto) que hace que se vea igual un tanque intacto que dañado.

En lo tocante al sonido, World of Tanks cumple con unos pocos temas de claro aire bélico. Por suerte, estas composiciones no suenan continuamente, si no que quedan reservadas al comienzo del combate. Sin embargo, no es algo que se eche en falta ya que, una vez comienzan las hostilidades, los verdaderos protagonistas son los efectos de sonido: motores, orugas y cañonazos.



Conclusión

A pesar de los fallos comentados, World of Tanks se constituye en una opción altamente entretenida que apreciarán los amantes de los tanques y aquellos jugadores que busquen acción y diversión pero, además, quieran algo de profundidad pero sin llegar al simulador sesudo. Como F2P, las opciones premium garantizan además que aquellos jugadores que no puedan dedicarle horas tengan acceso a ciertas mejoras que les mantendrán a la par de los más experimentados pero sin desequilibrar el juego.

Lo mejor: Combates rápidos y entretenidos, la representación fidedigna de los tanques, la mezcla de arcade y simulación.

Lo peor: Modalidades limitadas de juego, la selección aleatoria de escenarios, algunas mecánicas no terminan de funcionar (avistamiento de enemigos y emparejamiento).

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