Hay multitud de marcas con líneas de productos para jugones: auriculares, ratones, teclados, monitores, altavoces… Toda clase de gadgets adaptados al “mercado gamer”, ese nuevo target comercial que en los últimos años ha pasado de ser un nicho más o menos marginal a uno de los más jugosos del mercado tecnológico. No es de extrañar, pues, que aparezcan otros productos para ese público, como el tablet Acer Predator 8, que funciona con el sistema operativo Android y por un precio muy ajustado (ronda los 350 €) pretende ganar su propio espacio entre dos grandes competidores: por un lado, las consolas portátiles como 3DS, frente a los que puede ofrecer la mayor variedad de usos que permite un tablet. Por otro, los tablets de gama alta como los iPad o los Samsung Galaxy Tab, ante los que puede presumir de un precio mucho más asequible sin grandes sacrificios en rendimiento a la hora de jugar gracias a estar optimizado para el uso de videojuegos.

¿Lo consigue? ¿Ofrece realmente la Acer Predator 8 un valor añadido con respecto a esos dos grandes competidores? Aunque la respuesta definitiva no deja de ser una decisión personal, vamos a desgranar toda la información para que sea una decisión informada. Y lo primero que debemos comentar es el elefante en la habitación: en nuestra opinión, el principal problema de la Predator 8 es el propio hecho de ser un tablet Android. Aunque la distancia se ha reducido, el sistema operativo de Google sigue por detrás de iOS como ecosistema de aplicaciones, especialmente en el ámbito de los videojuegos. Por diversas razones hay más juegos exclusivos de iOS. Hay algunas razones económicas (no es un mito que los usuarios de Android tienden a gastar menos dinero en aplicaciones), pero la principal es técnica: la variedad de dispositivos Android es enorme, y la adaptación a los formatos más importantes dificulta el proceso de desarrollo; la estandarización de los dispositivos de Apple facilita la tarea a los desarrolladores. Ésa es una valla que no queda más remedio que saltar: hay que entender que el sistema operativo es el que es con todas sus ventajas (mayores posibilidades de personalización, por ejemplo) y sus inconvenientes.

El diseño de la Acer Predator 8 es lo primero que llama la atención: líneas rectas más agresivas con el negro, el rojo y la plata como colores de la carcasa, con los cuatro altavoces en rojo sobresaliendo en las esquinas

Superado ese tema, ¿qué más ofrece la Predator 8? Lo primero que llama la atención es su diseño, que se aleja de la línea pulcra y discreta de la mayoría de tablets del mercado. La Predator muestra líneas rectas más agresivas con el negro, el rojo y la plata como colores de la carcasa. En las esquinas sobresalen los cuatro altavoces en rojo, algo que además sirve de referencia visual para el agarre estándar en horizontal del tablet (dos de los elementos, el audio y el agarre, más importantes de este tablet; luego lo comentaremos). Es un diseño perfectamente reconocible y distintivo que no busca precisamente ser discreto. Las 8 pulgadas en formato panorámico 16:9 son más que suficientes para que la imagen sea grande y bien visible sin que el tablet se convierta en un cacharro poco manejable.

La calidad de imagen es una de las grandes virtudes de la Predator 8. Las 8 pulgadas full HD con resolución 1920 x 1080, pese a no utilizar la tecnología QHD que potencia los colores, consiguen una imagen excelente, brillante y perfectamente contrastada. En ningún momento vimos colores desvaídos o imágenes borrosas. Además, la tablet nos permite personalizar la configuración de imagen a nuestro gusto con una aplicación propia por si queremos reducir o aumentar elementos como saturación, contraste o brillo. En este rango de precios, pocos tablets ofrecen una imagen tan vibrante y colorida. Otro elemento clave en la tablet para gamers de Acer es su potencia de sonido. Las cuatro esquinas rojas no están sólo para adornar: son los cuatro altavoces del sistema Quadio, que Acer promete que puede ofrecer una experiencia de sonido similar a la que ofrece un sistema surround. Esa apreciación quizá es un tanto exagerada. El sonido de la Predator 8 es claro y nítido, aunque como ocurre con cualquier tablet, presenta carencias en los bajos y agudos: un altavoz de ese tamaño da para lo que da, y poner más puede aumentar los decibelios, pero no la calidad del audio. En cualquier caso, lo que sí es cierto es que la Predator 8 permite poner el volumen del juego a toda mecha sin distorsionar ni meter ruido; quizá no es una opción clave para quienes usan el tablet para jugar en lugares públicos, pero en casa puedes meter disfrutar metiendo ruido en tus partidas. La potencia de sonido no sólo es útil para los juegos: también con música o vídeo se nota la diferencia.

La Acer Predator 8 ofrece un sistema de vibración háptica que se modula en función de la situación de juego, como ocurre con los mandos de una consola actual

Otro elemento poco común en tablets que llama la atención nada más arrancar la Predator 8 es su sistema de vibración háptica como el de las consolas actuales, es decir, que puede modularse en función de la situación de juego. Hablábamos antes del agarre lateral: el diseño te empuja a coger el tablet por el espacio que queda entre los altavoces, que es justo donde se encuentran los motores de vibración. La sensación en un juego de conducción como el Asphalt 8, por ejemplo, es fantástica: no es lo mismo conducir tranquilamente por el centro de la pista que derrapar por la grava del arcén. Eso sí: los juegos tienen que estar optimizados para sacarle el máximo partido al feedback háptico; Google Play lista los juegos con esa opción en la categoría Games You Can Feel… pero por ahora la lista es escasa: apenas 13 juegos. Aún así, incluso sin la sutileza del feedback háptico la vibración es una mejora: los jugadores de consola están ya acostumbrados a que el mando vibre con fuerza, pero no es algo que se pueda disfrutar jugando en un tablet normal.

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El gran caballo de batalla de un tablet de precio medio como éste es inevitablemente el rendimiento. En esto la Predator 8 cumple con nota, y más teniendo en cuenta el rango de precios en que se mueve. La tablet de Acer tiene por corazón un Intel Quad-Core Atom x7-Z87000 de 1,6 Ghz, con un chip gráfico Intel HD Graphics Gen 8-LP GPU y 2 GB de RAM. Es una potencia más que suficiente para mover todos los juegos disponibles para tablet con tranquilidad, además de para afrontar cualquiera de las tareas habituales de un tablet estándar. En cuanto a almacenamiento, ofrece una ranura para tarjeta de memoria extra, por lo que nadie se va a quedar corto de espacio. La versión de Android elegida es la Lollipop 5.1: no es precisamente la más moderna, pero como lleva algún tiempo ya disponible está más que puesta a prueba, es estable y todas las aplicaciones están ya optimizadas para ella. El único problema que podemos achacarle es que la Predator 8 incluye bastante software preinstalado que en el fondo no hace más que ocupar espacio; hay que dedicar un ratito a limpiar para dejar el tablet a nuestro gusto. Nada dramático, pero nunca vamos a entender que una marca se imponga voluntariamente el lastre del bloatware.

Nos dejamos para el final los dos puntos débiles más importantes de la Predator 8. El primero es la cámara: sin ser un desastre, no esperes que las cámaras de 5 y 2 megapíxeles (trasera y frontal) ofrezcan gran cosa, aunque la trasera permite capturar vídeo a 1080p y 30fps. No tiene mayor importancia, en nuestra opinión, habida cuenta de que es un problema común a la mayoría de tablets y a que quien se compra un producto especializado para jugar, como éste, dudamos que busque más en este sentido. El segundo problema es la batería: aunque dándole un uso de tablet normal la batería aguanta perfectamente al mismo nivel que cualquier otro tablet, los juegos la drenan a gran velocidad, y en poco más de dos horas tendremos que cargarla de nuevo. Las opciones de ahorro de batería, eso sí, alargan su vida útil algún tiempo.

Así pues, ¿cuál es el veredicto final? ¿Merece la pena la Acer Predator 8 como tablet para videojuegos? Es complicado de responder porque primero habría que plantearse si un tablet es realmente el mejor dispositivo para jugar. La Predator 8 no es la revolución que convertirá el tablet en el dispositivo estándar para videojuegos portátiles: el valor añadido de una consola como la 3DS sigue siendo muy superior; y aunque no la hemos probado y no podemos saber hasta qué punto merece la pena, la posibilidad de incluir un mando que ofrece la Nvidia Shield K1 parece que la orienta más como producto especializado. Como tablet Android diferente, con un diseño más atrevido, un “toque” especial para jugones, una fantástica calidad de imagen y un precio muy ajustado para su rendimiento, la Acer Predator 8 resulta un producto muy interesante.

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