Apple lanzará su primer reloj inteligente el próximo mes de abril, con años de retraso respecto a su más directa competencia. Muchas de las especificaciones y funcionalidades del dispositivo siguen bajo llave, lo que ha incrementado la desconfianza de los usuarios. Aquí los principales escollos a salvar si los de Cupertino quieren consolidar Apple Watch como categoría de producto. 

Autonomía

La mayor preocupación respecto al Apple Watch refiere a su autonomía. Quizás el motivo por el que muchos renegarán de la primera generación del reloj, a sabiendas de su mejora sustancial transcurrido el año de rigor.

Desde la compañía 'confirman' que será necesaria una carga diaria, frente a dispositvos que prometen hasta 48 horas de uso ininterrumpido. De hecho, las últimas filtraciones hablan de 19 horas de uso convencional y  unas 3,5 horas de uso continuado. La autonomía aumentaría hasta los 2 o 3 días si activamos las modalidades "reposo" (pantalla apagada) y "noche" (sin notificaciones) respectivamente.

Habrá que esperar a las estimaciones oficiales, aunque no a todos convencerá un reloj que deba cargarse cada noche junto a su smartphone.

Independencia

Resultan más que evidentes los motivos por los que Apple ha descartado un reloj autónomo. La compatibilidad con redes móviles mermaría aún más la autonomía, amén de incrementar nuestro consumo de datos. Aún así, algunos usuarios no terminan de verle sentido a un smartwatch dependiente.

Independientemente de que los de Cupertino lancen un modelo 3G a largo plazo, del Apple Watch interesan también los menesteres que podremos atender desde la muñeca. Consultar notificaciones sin sacar el teléfono del bolsillo está bien, pero ¿qué podremos hacer con nuestro reloj además de responder mensajes o programar alarmas?

Las posibilidades son ilimitadas, pero Apple debe saber comunicarlas. Crear sentido de la necesidad.

Precio

Otro asunto espinoso. Por mucho que la tecnología integrada lo valga, Apple partirá de la barrera psicológica de los 350 euros. Hablamos de cien a doscientos euros de diferencia respecto a otros relojes inteligentes, con excepción de un Samsung Gear S (399 euros como precio recomendado) capaz de operar por sí mismo.

Cook y los suyos tendrán que trabajar igualmente la cuestión de las colecciones (Sport, Watch y Edition) con sus respectivas franjas de precio. El consumidor puede acabar un tanto perdido y con ello alejarse del producto en favor de porpuestas más económicas y unitarias. A todos nos gusta sabernos poseedores del mejor modelo en el mercado, lo que no garantiza la edición Sport por su caja de vidrio y aluminio en lugar de cristal de zafiro y acero inoxidable.

Monitorización

Apple Watch promete llevar la monitorización de nuestra actividad física a otro nivel gracias a su acelerómetro, altímetro, giroscopio, sensor infrarrojo del pulso… Encontramos no obstante una importante carencia en el ámbito de la medición del sueño. 

Precisamente por su limitada autonomía, resultaría imposible registrar nuestro descanso. Por no hablar de la incomodidad de dormir con un reloj de acero en la muñeca, inconveniente que salvan las menos aparatosas pulseras de monitorización.

Apple debería replantearse la cuestión de cara a futuros modelos. No en vano el mercado de dispositivos para la monitorización del sueño estima ingresos superiores a los 125 millones de dólares en 2017. ¡Hasta Nintendo lanzará su propio aparato!

Conectividad

Pese a los cambios introducidos con iOS 8, Apple sigue apostando por el acotamiento de su hardware. La tecnología NFC inherente al nuevo iPhone 6, por ejemplo, se limita únicamente a su plataforma de pagos (Apple Pay).

Lo mismo ocurrirá con Apple Watch, que incluirá además un chip WiFi b/g limitado a la comunicación con nuestro smartphone. La conexión se establecerá mediante Bluetooth 4.0, pero la transferencia de datos recurrirá al chip de marras por su mayor rapidez. ¿No sería lógico permitir que el reloj se conecte a nuestra red inalámbrica? Ahí otra vía de mejora por explorar.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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