La puesta de largo del Apple Watch no terminó de convencer a quienes sintonizaron el streaming con tal propósito. Serán los desarrolladores quienes marquen la diferencia, por lo pronto nos queda un reloj tremendamente personalizable y bien posicionado en el ámbito de la exclusividad. 

Tuvimos que esperar a las primeras impresiones tras la keynote para resolver muchas de las incógnitas que los de Cupertino dejaron en el aire, como la duración de la batería por funcionalidades o el espacio de almacenamiento disponible. Aún así, las interioridades del dispositivo siguen en la sombra, lo que echa al traste el experimento que nos proponemos con este artículo.

La irrupción de SmartGlass trajo consigo toda clase de companion apps, repletas de contenido adicional a modo de contexto, mapeados interactivos e incluso la opción de gestionar nuestro inventario (Destiny sirve de ejemplo). Ahora imaginad algo así desde la pantalla de vuestro Apple Watch, gadget de tremendo potencial como compañero de juego.

La aplicación más evidente refiere a los usuales mapas. Desviar la vista del televisor a nuestra muñeca resulta más sutil que hacerlo al smartphone o tablet, lo que en no pocas ocasiones requiere pausar la partida. Aunque no es factible reflejar escenarios completos en la pequeña pantalla del Apple Watch, sí lo sería utlizarlo como brújula.

El altavoz y micrófono incorporados abren otras posibilidades. Kinect o la propia PlayStation Camera suelen hacerse los sordos si tenemos el volumen del televisor moderamente alto, comandos vocales reconocibles a la perfección si el gadget en cuestión se sitúase a pocos centímetros de nuestra boca. Muchos rehusan tal funcionalidad precisamente por sentirse ridículos gritando al televisor.

¿Quién no soñó alguna vez con un brazalete a modo de Codec? Si Konami se pusiera las pilas podría implementarlo sin dificultad como aplicación para el reloj de Apple. Su corona digital permitiría ajustar frecuencias como si fuésemos el mismísimo Solid Snake y al caer en combate escucharíamos al comandante de turno gritar nuestro nombre con desesperación.

Las referencias sonoras funcionan, sin duda. Por algo DualShock 4 tomó prestada la funcionalidad del WiiMote… Algunos juegos nos piden localizar ítems o atravesar escenarios casi a ciegas, lo que facilitarían señales de intensidad variable. No olvidemos la tecnología háptica del smartwatch, capaz de transmitir diferentes sensaciones a nuestra muñeca mediante microvibraciones, hablemos de disparos, estocadas e incluso caídas.

Otra ganancia en inmersión viene dada por el detector de ritmo cardiaco, en aplicaciones que imaginaréis por periféricos como el frustrado Vitality Sensor. En nuestro supuesto no hay necesidad de 'pinzarnos' el dedo, ya que el reloj envuelve la muñeca, determinando nuestras pulsaciones por minuto y transmitiéndolas al título en cuestión. Los enemigos de cualquier survival horror nos provocarían un infarto asaltándonos en el momento justo y la dificultad se reduciría (o incrementaría) en función de los valores registrados.

 

También se nos ocurren interacciones de carácter narrativo. Por poner un ejemplo reciente, sería fantástico consultar en el smartwatch los mensajes que recibe Max (la protagonista de Life is Strange) durante el juego. ¡Qué demonios! Más genial aún que el Apple Watch desplegase todas las notificaciones de su entorno 2.0. Por supuesto, también podríamos usar la pequeña pantalla para gestionar rápidamente nuestro inventario, suprimir los indicadores (salud, ganancias…) del televisor, obtener pistas e incluso recibir alertas escritas o audiovisuales de los medios de comunicación ficticios representados.

Si proseguimos elucubrando, los relojes inteligentes también abren la puerta a fórmulas de juego asimétrico e introducen al tiempo una interfaz táctil. Otro elemento habitual de cualquier desarrollo aventurero son las compuertas con teclados numéricos que hemos de hackear. ¿Por qué no hacerlo tocando la pantalla del Apple Watch?

Quienes han escudriñado el kit de desarrolle coinciden en que el nuevo dispositivo de Apple no alberga potencia suficiente para muchas de las prácticas descritas. Las posibilidades de que alguna compañía se anime a materializarlas son escasas (no sólo por la imposibilidad técnica), pero sí vemos factible interacciones menores con juegos para smartphones o tablets.

Respecto a juegos propiamente dichos para este Apple Watch, ya comienzan a verse, aunque su complejidad deja (efectivamente) bastante que desear. Todo llega. Sólo es cuestión de esperar a unas cuantas renovaciones de producto.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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