Ya queda menos para que llegue Assassin's Creed IV: Black Flag, la nueva entrega de la exitosa franquicia de Ubisoft que llegará tanto para las consolas de actual generación (el 31 de octubre) como para Xbox One y PS4 (el 21 de noviembre), además de PC y Wii U (también el 21). Hemos probado el juego durante unas cuantas horas en su versión para PS4; a continuación te contaremos nuestras primeras impresiones. ¡Despliega las cangrejas y toma tu puesto en cubierta, marinero!

En este título encarnaremos un nuevo protagonista, el pirata Edward Kenway, y conoceremos un nuevo entorno y momento histórico: el Caribe durante la Edad Dorada de la Piratería. Black Flag nace del éxito de las escenas de batalla naval en Assassin's Creed III. Esta mecánica jugable fue muy bien recibida; tanto público como crítica aplaudieron su buena realización y el guiño que suponían a títulos clásicos como Pirates!. Ubisoft se dio por enterada del gusto de la gente por las historias de piratas y recogió el testigo para realizar este Assassin's Creed IV, que será el primer buen juego de piratas en muchos años (¡y ojalá que el juego sirva para que no sea el último!). Todo lo visto en la demo apunta en buena dirección: el núcleo jugable de Assassin's Creed IV sigue siendo el mismo, y a el hay que sumarle todo lo aprendido en las aventuras de Connor en cuanto a exploración de áreas salvajes y con algunas novedades (más allá de las batallas navales) que ahora repasaremos.

Assassin's Creed IV

Antes que nada es necesario comentar algo que interesará a la mayoría de jugadores: el aspecto visual de la versión de nueva generación del juego. Siempre ocurre que la calidad gráfica de los juegos de una generación de consolas va mejorando según pasan los años: las compañías van poco a poco cogiéndole el truco a las máquinas y creando nuevos y más potentes motores para sacarle el máximo partido. En este caso es seguro que también ocurrirá: está claro que falta bastante para poner realmente a sudar una PS4 o Xbox One… pero el salto de calidad con respecto a sus predecesoras ya es más que evidente. Movimientos más fluidos, modelos de personaje más complejos y texturas más detalladas que hacen que el juego en marcha parezca una escena cinemática prerrenderizada, y todo ello con una alta tasa de fotogramas por segundo que no vimos decaer en ningún momento. La calidad de la expresión facial, por ejemplo, de Kenway o de personajes secundarios como Barbanegra es asombrosa.

Podremos visitar junglas, antiguas ruinas, fuertes militares, islas paradisíacas y tres ciudades principales

Como decíamos antes, el núcleo de movimiento y combate en tierra del juego es básicamente el mismo que en Assassin's Creed III (incluyendo la posibilidad de cazar); por esta parte hay poco que comentar. La gran novedad del juego es el mar: en Black Flag no contamos con un único gran territorio a explorar, sino con todo un rincón del mar por el que movernos entre localizaciones muy diferentes. Junglas, antiguas ruinas, fuertes militares, islas paradisíacas y tres ciudades principales: la británica Kingston (en la actual Jamaica), la española (por aquel entonces) La Habana y Nassau, ciudad independiente dominada por los piratas. En todas ellas habrá misiones a realizar, y el mundo será abierto prácticamente desde el principio (en lugar de ir "abriéndose" poco a poco, como ocurría en Assassin's Creed III).

Assassin's Creed IV

Las batallas navales tienen la misma mecánica de funcionamiento que en el juego anterior de la saga, sólo que mucho más afinadas y con más variedad: podremos enfrentarnos a diferentes tipos de embarcaciones e ir mejorando nuestro barco, el Jackdaw, para que disponga de diferentes tipos de cañones, quillas más resistentes y mejores velámenes (y también podremos mejorar nuestro propio armamento con distintos materiales que iremos recolectando). En el mar no sólo podremos (y tendremos que) enfrentarnos a otras naves: también habrá tormentas, ballenas que cazar, náufragos a los que rescatar (o no) y, en fin, un rango bastante curioso de cosas distintas que nos pueden ocurrir en mitad del gran azul. Tendremos que reclutar una tripulación lo más fuerte posible para que los abordajes sean más efectivos; en este punto se incorpora un sistema que había desaparecido de la saga: al igual que en Brotherhood podíamos enviar a misiones a otros asesinos, en éste podemos hacer más grande nuestra flota y enviar barcos subordinados a determinadas misiones.

Kenway podrá explorar el fondo marítimo ayudándose de una campana de buceo, un invento real de la época

También aparece en el juego un nuevo tipo de misiones, las submarinas: en ocasiones, sea para rescatar un tesoro de un barco hundido o por alguna otra razón, Kenway podrá explorar el fondo marítimo ayudándose de una campana de buceo (un invento real de la época que permitía almacenar una burbuja de aire en una especie de barril para pasar más tiempo bajo el agua). Además de tener que movernos con agilidad y gestionar bien el tiempo para no ahogarnos tendremos que enfrentarnos a amenazas submarinas, como los temibles tiburones, que nos obligarán a movernos sigilosamente y aprovechar el entorno (bancos de algas, barriles y otros obstáculos) para evitar acabar como merienda de un escualo.

Assassin's Creed IV: buscando tesoros bajo el agua

Como nota curiosa: Assassin's Creed IV contará con una aplicación propia para tablets que complementará al juego. Aunque no hará falta para pasárselo ni para disfrutarlo por completo, si tenemos un tablet podremos utilizar la aplicación para revisar el mapa cómodamente sin tener que pausar el juego, dar órdenes a nuestra flota de barcos (cuando la tengamos) y algunas otras funciones; como decíamos, no es nada imprescindible para poder exprimir Black Flag, pero es un pequeño extra que puede resultar interesante. La aplicación será gratuita, así que si tienes una tableta en casa merece la pena que la pruebes y decidas por ti mismo si te interesa usarla o prefieres estar atento a una sola pantalla.

En la demo pudimos probar un buen rato de navegación, combate entre barcos y diversas misiones por Nassau, además de una pequeña incursión al fondo marino: todo ello apunta a que el juego ofrecerá una acción muy variada. Como principal aspecto negativo sólo puedo señalar que, para mi gusto, algunas actuaciones del doblaje no están a la altura del conjunto. Los principales puntos fuertes del juego: la sensación de libertad de gobernar nuestro barco, la emoción de las épicas batallas navales (¡no son nada fáciles: cuidado con intentar cobrarte una "pieza" más fuerte que tú!) y la fluidez en movimiento y combate que permite la mayor potencia de la nueva generación. Ya sólo nos queda esperar para recorrer los mares en nuestra eterna lucha contra la Orden Templaria; todo parece indicar que la espera merecerá la pena.

Sobre El Autor

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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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