Los juegos de piratas están de moda, aunque lo cierto es que nunca han dejado de estarlo. Si bien es un trasfondo que nunca ha alcanzado la popularidad en los videojuegos que han tenido otros, como las distopías cyberpunk o las historias de espada y hechicería, raro es el año que no aparece al menos un buen título con piratas. Los ejemplos más recientes podrían ser Risen 2 y, por supuesto, Assassin's Creed Black Flag.

Teniendo en cuenta que es una de las épocas más convulsas y violentas de la historia de la humanidad, no es extraño que los juegos ambientados en ella estén cortados por un patrón similar: un mundo abierto que explorar, varios barcos en los que surcar el Caribe, robos, traiciones, combates en tierra y mar… y a ellos se sumará el mes que viene el título que ahora nos ocupa, Raven's Cry. Así que cabe preguntarse, en un género lleno de juegos similares, ¿qué tiene este de especial?

Si tuviéramos que apostar por única única cualidad, sería el realismo. Prácticamente todo lo que roda a Raven's Cry, desde las localizaciones a las armas, pasando por supuesto por los navíos, viene de una cuidadosa investigación histórica. Y si pudiéramos apostar por otra cualidad más, sería una historia realmente oscura y acorde con los tiempos en los que ambienta. Ésta podría ser la diferencia más importante con Assassin's Creed Black Flag: no se trata de un juego luminoso en el que hacemos (más o menos) lo correcto, sino de una oscura historia de perdedores y venganza.

Cuando era niño, Christopher Raven perdió a toda su familia y su mano izquierda en un ataque pirata. Después de eso, su vida no mejoró sensiblemente: pesadillas, alcohol, una vida delictiva… pero un buen día le llega el rumor de que Devil's Tines, los piratas que cometieron aquella atrocidad, no están en realidad muertos y que además han vuelto al Caribe… y decide que ha llegado la hora de la venganza. Ya, no es una historia original. Pero sí es el comienzo que debería tener toda historia de piratas.

Sobre todo porque, en la piel de Christopher, apenas hay espacio para ser chicos buenos. Nuestro objetivo es la venganza, y todo lo que hagamos estará encaminado a conseguirla. Tal vez ayudemos a alguien en algún momento a cambio de dinero, pero la tentación de matarlo para robárselo siempre estará presente. A fin de cuentas, en eso consistía ser un pirata, por mucho que la idea se haya romantizado en los videojuegos y el cine. Somos un criminal borracho que se impone a los demás mediante el miedo que provoca, roba todo lo que está a su alcance y disfruta desgarrando gargantas con su garfio.

En cuanto a la parte técnica, puesto que el juego se estrena en consolas de la generación pasada (aunque, por supuesto, también en Xbox One, PS4 y PC), no esperamos un gran alarde visual. Por las imágenes del juego que hemos podido ver, el punto fuerte está claramente en la ambientación. Nada de playas paradisíacas: la actividad pirata se desarrolla principalmente de noche, y transcurre en sucias tabernas o barcos a merced de la tempestad.

Aunque técnicamente el juego está catalogado como una "aventura de acción", tendremos numerosos elementos de RPG de los que ocuparnos. Mejorar nuestro equipo, aprender habilidades nuevas (para nosotros mismos y para nuestro cuervo, que nos seguirá en todo momento como una sombra funesta), mantener alta la moral de nuestra tripulación, aliarnos o enemistarnos con las diferentes facciones del juego, labrarnos una reputación de ladrón sigiloso o de sanguinario asesino de inocentes… básicamente, todo lo que se le puede pedir a una experiencia pirata.

De nuevo, queremos recalcar que en Reality Pump han optado por el realismo como bandera, y más de una vez nos daremos de bruces con él. Las pistolas, por ejemplo, serán un arma estupenda, pero no dispararán si la pólvora está mojada. A la hora de abordar un barco más rápido que el nuestro, nuestra mejor opción será partirle un mástil de un cañonazo para que pierda fuerza impulsora, pero para ello necesitaremos un artillero veterano y bien motivado, o bien dejar a nuestro primer oficial a cargo del timón y utilizar el cañón nosotros mismos. Pero ojo, no habrá ningún tipo de auto-objetivo o haz de trayectoria para ayudarnos.

Por supuesto, hasta que no veamos el juego terminado no podremos asegurar hasta qué punto todas estas expectativas se corresponden con la realidad. Por el momento, Raven's Cry parece un juego complejo, realista y con una dificultad elevada, ni más ni menos que lo que un género tan habitualmente tomado por los "casual games" como el de los piratas necesitaba. Así las cosas, no nos queda más remedio que esperar al 26 de enero para decepcionarnos o ver materializadas nuestras esperanzas.

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