En Medal of Honor no solo encuadró y aprovechó un tema donde el director de cine había sobresalido el año anterior con Salvar al Soldado Ryan (1998) y tres años más tarde con Hermanos de Sangre (2001) sino que introdujo en el juego un mensaje patriótico que perdura hasta la fecha. Estados Unidos salvó a Europa de la destrucción eliminando a todos los nazis que pisaban la faz de la Tierra. Este mensaje sería reproducido intensamente por un sinfín de películas y series de televisión, que ya lo habían mostrado con anterioridad, no así en los videojuegos, que estrenó este mensaje a una escala global con Medal of Honor. No en vano su campaña de publicidad anunciaba el juego como “No juegas, te presentas voluntario” y hoy, en la televisión, podemos ver como publicitan Call of Duty: Infinity Warfare (2016) como “todos llevamos un soldado dentro”. Medal of Honor marcó a fuego el camino a seguir de los juegos de disparos bélicos.

Medal of Honor inició una carrera hacía el éxito en la que más tarde le acompañó Call of Duty (2003) de Infinity Ward, Battlefield 1942 (2002) de Digital Illusions CE y Electronic Arts y otros como Brothers in Arms: Road to Hill 30 (2005), de Gearbox Software o Red Orchestra: Ostfront 41-45 (2006) de Tripwire Interactive. Todos ellos ambientados en la Segunda Guerra Mundial, todos ellos presentando un relato muy semejante, todos ellos presentando los mismos aciertos y errores y todos ellos evolucionando hacia la guerra contemporánea. Sin embargo, gracias a ellos la Segunda Guerra Mundial se situó al frente de los escenarios jugables de los juegos de disparos en primera persona y escenario de otros juegos de géneros diferentes como Hearts of Iron (2002) de Paradox Interactive o Company of Heroes (2006) de Relic Entertainment dentro de la estrategia.

La saga Total War, de The Creative Assembly, gran éxito comercial de la estrategia histórica y bélica.

La saga Total War, de The Creative Assembly, gran éxito comercial de la estrategia histórica y bélica.

De hecho, el éxito de los juegos de estrategia nacidos en los años noventa como el ya citado Dune II, Sim City o Civilization trajo otra oleada de grandes éxitos como Warcraft: Orcs & Humans (1994) de Blizzard, Caesar (1993) de Impressions Games o Age of Empires (1997) de Ensemble Studios que abrieron el camino para el gran éxito comercial de la estrategia histórica, y bélica, la saga Total War de The Creative Assembly, que dio sus primeros pasos con Shogun: Total War (2002).

La saga Total War es a los juegos de estrategia lo que Medal of Honor es a los juegos de disparos. Es un modelo canónico que ha sido repetido en numerosas ocasiones con títulos como Mount and Blade: Warband, Imperial Glory, The King´s Crusade, Warhammer: Mark of Chaos, etc. Todos ellos han unido los dos aspectos que destaca Total War, la acción en un mapa general a través de decisiones simples y la acción en un escenario concreto donde se produce el choque entre los dos ejércitos. En este punto es donde echó toda la carne en el asador el juego de The Creative Assembly y donde logró romper la línea que limitaba a todos los demás juegos de estrategia, la espectacularidad gráfica. A partir de aquí todos los juegos de estrategia que buscaban seguir su escuela apostaron por el hiperrealismo, que no fidelidad histórica, de sus batallas. También fijó un modo de encarar el pasado a través de la violencia y las luchas incesantes entre diferentes bandos sin paz ni tranquilidad ni prosperidad. El propio título quedaba claro su espíritu, Total War.

Medal of Honor marcó a fuego el camino a seguir de los juegos de disparos bélicos

De todos estos juegos nacieron secuelas, versiones alternativas, copias y homenajes que han llegado a nuestros días pero, son estos juegos los que marcaron a fuego la evolución de la historia y los conflictos bélicos en los videojuegos. Sabemos que los juegos bélicos de estrategia son un nicho que han llenado compañías como AGEOD, la ya mencionada Strategic Simulations Inc o Slitherine Ltd. Estos estudios, junto a otros como Paradox, presentan juegos históricos que, aunque también están basados en la violencia, presentan otras posibilidades jugables. Además suelen estar ubicados en diferentes momentos y períodos históricos aportando diversidad al género. Sin embargo todos estos juegos, un poco menos los del estudio sueco Paradox, están acotados y enfocados a una minoría de aficionados al género por culpa, o gracias, a su complejidad y fidelidad. No así los juegos de disparos, donde no existe una escena de nicho propiamente dicha, sino algunos juegos que se escapan de la línea marcada, como Spec Ops: The Line.

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