En los últimos diez años los videojuegos de rol han vivido un importante resurgimiento, hasta el punto de convertirse en uno de los géneros más aclamados por el público y la crítica. Los ejemplos más recientes son el omnipresente The Witcher 3 y Dragon Age Inquisition, pero si nos remontamos un poco más durante los últimos años no es difícil encontrar, como mínimo un gran lanzamiento de RPG cada año. Podría ser interesante investigar por qué se produjo el desinterés por este tipo de juegos a finales de los 90 y por qué volvió a surgir e finales de los 2.000, o incluso por qué exactamente nos gustan tanto los juegos de rol. Pero eso será tema de otro reportaje: en éste, nos remontaremos a los orígenes. ¿Cómo surgió todo esto del rol?

Si nos ponemos generalistas, el origen de los juegos de rol es casi indivisible del origen del teatro, de modo que bien podrían ser tan antiguos como la humanidad misma. Pero siendo un poco más precisos, el rol tal y como lo entendemos actualmente tiene sus orígenes en el siglo XX, con juegos de tablero, papel y lápiz. Quizá parezca muy tarde para algo que podría haberse hecho igualmente durante la edad media o, básicamente, desde la invención del dado, pero las cosas surgen cuando surgen. De hecho, no se popularizaron hasta los 60, y el clásico Dungeons & Dragons (el de tablero) no se publicó hasta 1974.

Y sólo un año después, aparecieron los primeros videojuegos de rol: Dungeon, pedit5 y dnd, todos ellos claramente influenciados por D&D y en parte también por El Señor de los Anillos, que había sido publicado 20 años antes. Por supuesto, como todos los primeros videojuegos, estaban basados en texto, pero ya tenían todos los elementos que podemos encontrar en los RPG actuales, y que están directamente importados de los juegos de rol de papel y lápiz: las estadísticas de nuestro personaje, el inventario, el equipamiento y la necesidad de recorrer una mazmorra matando monstruos y abriendo cofres.

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Estos primeros videojuegos de rol tenían otra particularidad que resulta muy curiosa, teniendo en cuenta que se desarrollaron durante los 70: se podían jugar en red. Internet aún no existía, pero las primeras redes de ordenadores empezaban a conectar equipos en algunas universidades norteamericanas. Y como eran precisamente los alumnos de estas universidades los que estaban desarrollando los primeros juegos de rol (las grandes compañías de videojuegos tardarían aún años en tomar el relevo) todo surgió de forma espontánea y natural. Mención especial merece la red PLATO, nacida en la Universidad de Illinois, que permitía la interconexión de miles de terminales gráficos y fue testigo de larguísimas partidas de rol entre personas que ni siquiera se conocían. Es importante tener en cuenta que esto ocurría a mediados de los 70: la mayoría de nosotros aún no habíamos nacido, las videoconsolas aún no se habían inventado y prácticamente nadie tenía un ordenador en casa.

La gran popularización de los videojuegos de rol llegó a principios de los 80, y gran parte del mérito fue de Rogue, un juego desarrollado por estudiantes de Berkeley que se ejecutaba en sistemas Unix, y que utilizaba texto ASCII para simular gráficos. De hecho, Rogue se hizo tan popular que prácticamente creó un género por sí mismo: los conocidos “roguelikes”. Su gran contribución al mundo de los videojuegos fue la introducción de la aleatoriedad en todos los elementos del juego, no sólo en los resultados de los combates. Esto significa que en cada partida los mapas podían ser diferentes, y también los enemigos que encontraríamos y las recompensas que recibiríamos. Así que prácticamente podríamos decir que el propio concepto de “rejugabilidad” se lo debemos a Rogue.

Ultima III se considera el primer videojuego RPG moderno, aunque la popularización del género se atribuye a Rogue: the Adventure Game

En esta misma época, principios de los 80, la fiebre de los RPG llegó también al este de Asia, especialmente a Japón, que en esos momentos estaba empezando a crear una prosperísima industria basada en los videojuegos. A partir de aquí ambas corrientes de rol se escindirían y cada una tomaría de la cultura popular sus propias características hasta crear dos estilos de juego bien diferenciados (aunque a veces encontramos puntos de unión entre ambas, como por ejemplo Dark Souls). Para no alargar más de lo debido este artículo, nos centraremos sólo en la corriente del rol occidental.

Mientras, en occidente (especialmente en Estados Unidos), ya teníamos las claves de lo que sería el rol de los videojuegos actuales. Pero aún faltaban por pulir algunos detalles y los encargados de hacerlo serían las prolíficas sagas Ultima y Wizardry. Estas se encargaron de coger lo mejor de Rogue y añadir mejores gráficos, los combates en “party” de varios jugadores y, sobre todo, guiones cuidados. Esta parte se había descuidado mucho en el género, especialmente con la llegada de la creación de los escenarios aleatorios, y era necesario traerla de vuelta. En general, aunque la frontera es obviamente difusa, se considera que Ultima III fue el primer videojuego RPG moderno.

Aún quedaba, desde luego, mucho camino hasta los juegos de rol actuales, pero todas las bases jugables estaban ahí. El desarrollo de nuestro personaje, la generación de escenarios, el sistema de “quest” primarias y secundarias, las clases, las armas y los hechizos. Poco tiempo después el rol occidental se escindiría en varias escuelas diferentes que se centraban en diferentes aspectos de las partidas: combates, narrativa, gestión de un grupo de personajes… Pero eso quedará para otra ocasión. Por el momento la lección de historia ha terminado, niños, y podéis volver a casa.

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