De vez en cuando surgen debates alrededor de los videojuegos que me obligan a cerrar un momento el navegador para comprobar el calendario y asegurarme de que estamos, en efecto, en el día, mes y año presentes. Me lleva pasando desde la filtración (aún no confirmada, pero todo apunta a que absolutamente cierta) de que el próximo Call of Duty no incluirá campaña para un jugador. No puedo estar de acuerdo con las reacciones en contra.

Quake III salió a la venta el 2 de diciembre de 1999, hace algo más de 18 años. Yo era un chaval, pero recuerdo perfectamente el revuelo que se armó cuando id Software anunció que el juego iba a ser puramente multijugador, sin ningún modo para un jugador más allá de entrenar contra bots más bien tontorrones. Era el primer juego importante en renunciar al modo campaña, y en aquel momento no parecía una decisión atrevida: directamente tenía toda la pinta de suicidio. El juego competitivo era algo minoritario: las LAN parties eran más algo entre amigos que grandes eventos (la Campus Party de entonces apenas empezaba a hacerse importante), y las conexiones a Internet eran aún precarias. Poca gente tenía tarifa plana, y el ADSL no llegaría a España hasta un año después. Los modos para un jugador eran el corazón de todo juego, y los multis un añadido de agradecer que sólo se encontraba en géneros muy concretos.

No me quiero pasar con el abuelocebolletismo, pero cualquiera que recuerde aquellos años o repase la prensa de la época podrá corroborar las muchísimas dudas que causó aquella decisión de id Software. Luego Quake III salió y, bueno, el resto es historia: uno de los mejores shooters competitivos de la historia, que sigue plenamente vigente (y de hecho aún tiene una importante comunidad de jugadores), que fue uno de los impulsos principales para el juego competitivo y los esports (junto con Starcraft, Counterstrike y alguno más). Tanto es así, que la época dorada de los cibercafés se debió, al menos en España, casi en exclusiva a ese pequeño número de juegos.

Esto ya pasó hace 18 años y el resultado será el mismo

Quake III ya demostró que centrar el juego exclusivamente en multijugador no tenía por qué ser una mala idea. Si un juego se diseña pensando en el aspecto competitivo, ¿para qué desviar recursos a una campaña para un jugador, como si ésta fuera un requisito que cumplir para que les dejaran publicarlo? Si de todas formas la campaña iba a ser poco más que un añadido para hacerse con los controles, ¿por qué no directamente quitarla de en medio? Quake III despejó todas las dudas con brillantez. Y ahora, casi dos décadas después, seguimos echándonos las manos a la cabeza cuando un juego en condiciones similares apuesta por el mismo movimiento.

Y no tan similares. Los dos primeros Quake contaban con una campaña para un jugador fantástica, que de por sí ya supone una página en la historia del género; su éxito en el juego competitivo era más o menos esperable tras el fenómeno Doom, pero por las razones ya expuestas en principio era un aspecto secundario. El juego daba la espalda, pues, a toda una tradición (de hasta 4 juegos, si incluimos los Doom) de potentes campañas de disparos en primera persona. Call of Duty, por el contrario, es ya sobre todo un juego multijugador. No llevemos a engaño a la gente: nadie se compra CoD por la campaña, sino para jugar online. Que además te ofrezcan una historieta de cuatro o cinco horas para ver efectos especiales podía ser un aliciente para algunos jugadores, pero no suficiente como para motivar una compra. Y tampoco será una gran pérdida: hay excelentes shooters con historia y campaña como Doom o Wolfenstein (que hicieron el camino inverso, renunciando al multijugador) o Titanfall 2 (que también tiene multi), por citar sólo algunos recientes.

Si elimina su campaña, CoD no pierde nada: está reconociendo lo evidente y soltando lastre. Si hay suficiente demanda, Activision siempre podría publicarla como un episodio aparte por un precio menor que el de un juego completo. Quizá así, como he visto sugerido hoy en Twitter, incluso ganen para su causa a gente que no compraba CoD por no tener interés en el multijugador (y no querer pagar el precio total para disfrutar sólo una pequeña parte). Como ocurrió con Quake III, Call of Duty tendrá éxito aunque no incluya campaña. Quizá incluso más, si los recursos utilizados en ella se derivan para mejorar el motor gráfico, ofrecer más contenido o más modos de juego multi. No convirtamos esto en una especie de revolución, no vendamos dudas al respecto: esto ya pasó hace 18 años, y el resultado será el mismo. La historia se repite.

Sobre El Autor

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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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