Annie Amber es lo nuevo Carlos Coronado, el desarrollador independiente patrio con más experiencia en el dubitativo segmento de la realidad virtual. La industria sigue empeñada en que su futuro pase por dichos visores, pero la cautela sigue reinando entre usuarios y profesionales de la información.

Recientemente hemos podido jugar las versiones de Annie Amber y MIND: Path to Thalamus (anterior proyecto de Coronado) para HTC Vive, gadget diseñado en estrecha colaboración con Valve. La compatibilidad con Vive Controller enriquece ambos desarrollos, capaces de una inmersión sin precedentes en el subgénero de la aventura subjetiva.

Annie Amber

Annie Amber surge con un marcado carácter reivindicativo, como nos explicó el propio Coronado hace unos meses: “No me gusta que sólo se represente a la mujer en muchos videojuegos como princesa a la que hay que salvar o como un ente dibujado con valores masculinos. […] Digo que Annie Amber es un juego feminista porque reivindica la normalidad de ser mujer, que hacen falta más personajes femeninos normales… igual que hacen falta más personajes masculinos que lloren. Parece algo lógico, pero apenas hay”.

En este sentido, el juego supone un recorrido vital metafórico, a modo de viaje interplanetario: “Cada planeta del Sistema Solar representa una etapa de la vida de Annie. Neptuno es la infancia, Saturno la juventud… y así hasta el Sol”.

Sorprende, una vez alcanzados los títulos de crédito, que el proyecto se haya completado en poco más de dos meses. Cierto que su duración está pensada para la plataforma original (Samsung Gear VR), pero los valores de producción rayan el sobresaliente, desde el arte a la melancólica banda sonora.

Comenzamos la experiencia un tanto perdidos, desplazándonos con un cursor (Vive Controller en ristre). Basta apuntar a las esferas diseminadas por el entorno para avanzar, interrumpiendo la pulsación de los gatillos si queremos cambiar de dirección a medio camino. Abundan las bifurcaciones, por lo que el juego alberga una gran rejugabilidad.

En nuestro afán contemplativo veremos tan pronto una cuna como los pupitres del primer día de colegio, pero también estampas mucho menos usuales (y valientes) como la venida de la primera menstruación. Un ejemplo más de la perspectiva femenina impresa.

Los rompecabezas tienen cabida igualmente, aunque no es éste un título para quienes busquen desafíos, sino dejarse llevar. Aún así están bien ejecutados y resultan coherentes en su contexto. Puede no parecerlo de inicio, pero una vez visitado el suficiente número de estancias el mensaje del juego cobra pleno sentido.

Al despedirte de Annie y quitarte el visor, tu percepción sobre la realidad virtual cambia: la comunidad de desarrollo tiene ante sí una herramienta narrativa magnífica, de la que apenas se ha rascado la superficie.

MIND: Path to Thalamus (Enhanced Edition)

Poco que añadir a lo dicho sobre MIND: Path To Thalamus, una de las producciones nacionales más premiadas de la industria. Sin ir más lejos, Mejor Juego Independiente en los Premios Titanium del pasado Fun & Serious Game Festival.

El principal añadido de MIND Path to Thalamus: Enhanced Edition fue su compatibilidad con Oculus Rift y HTC Vive, si bien las primeras críticas achacaron la obligatoriedad del mando. Como en otros títulos subjetivos, la combinación de sticks analógicos y los giroscopios del propio visor derivaron en la temida cinetosis (motion sickness). Por suerte, Coronado se puso manos a la obra para solventarlo.

Ya compatible con Vive Controllers, MIND permite movernos por los escenarios al estilo de The Lab. Apuntamos al suelo hasta que el indicador torne en verde (área accesible) y pulsamos el gatillo, apareciendo al instante en el punto marcado. Esto nos ha permitido disfrutar del juego de principio a fin, lo que implica entornos preciosistas y numerosos puzles en el marco de una narrativa ciertamente laxa.

No abundan las pistas, por lo que os aguardan idas y venidas hasta dar con la tecla, lo que agradecerán quienes busquen un verdadero reto. En cualquier caso, una de las aventuras gráficas más preciosistas e inmersivas para HTC Vive.

Miedo pensar de qué será capaz Pantumaca Barcelona cuando decida aprovechar todas las posibilidades del casco, especialmente la cacareada “escala de habitación”. Hablamos con su fundador para conocer los entresijos de esta nueva vía de desarrollo.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.