Dicen que la potencia sin control no sirve de nada, lo que en términos de gaming viene a ser instalar una flamante tarjeta gráfica y seguir jugando en el monitor CRT que te regalaron por la Primera Comunión. Mucho se ha avanzado en materia de imagen desde entonces, siendo 2017 el año en que llegarán los primeros paneles 4K de Alto Rango Dinámico (HDR).

Si piensas renovar pantalla y tanta especificación te ahoga, aquí un breve repaso por los aspectos que deberías tomar en consideración.

Panel

Dentro de los paneles LCD se distinguen tres tipologías: VA (Vertical Alignment), TN (Twisted Neumatic) y la más extendida IPS (Inplane Switching). El sobrecoste de esta última se explica por una mejor representación del color y un mayor ángulo de visión. En contrapartida, incrementa el tiempo de respuesta y peca de trasluz en las secciones más oscuras de la imagen. Los últimos modelos subsanas parcialmente dichos inconvenientes, así que son nuestra recomendación si os llega el presupuesto.

A un nivel superior encontramos los paneles OLED, donde cada píxel se apaga completa e independientemente para unos colores profundos (especialmente los negros) como nunca hayas visto. Son monitores tan prohibitivos como poco usuales.

Tiempo de respuesta

Los mentados paneles TN son la mejor opción para quienes busquen el mínimo retardo durante la partida, especialmente con shooters de carácter competitivo. Ofrecen tiempos de respuesta (cuánto tarda un píxel en cambiar de color) de 1 milisegundo, frente a los 4 o 5 milisegundos de la tecnología IPS.

A menor tiempo de respuesta, menor probabilidad de padecer “ghosting” o desenfoque de una imagen cuando se desplaza rápidamente.

Tasa de refresco y fotogramas por segundo

Hercios y fotogramas por segundo suelen confundirse. El primer valor hace referencia a la tasa de refresco de la pantalla, mientras que el segundo alude exclusivamente a la imagen proyectada. Ambos están estrechamente relacionados, de forma que un monitor de 60Hz necesitará ajustar aquellas imágenes por debajo y por encima de los 60fps.

En resumidas cuentas, a mayor tasa de refresco, mayor fluidez de la imagen, si bien los paneles 4K rara vez superan los 60Hz (considerando que las mejores tarjetas gráficas distan de ofrecer 60 frames por segundo estables en los juegos más exigentes). Un monitor de 144 hercios es lo recomendable por debajo de tal resolución.

Resolución

Vinculado a lo anterior, muchos usuarios se ‘conforman’ con una resolución 2K o QHD (2560 por 1440 píxeles), asumible por las tarjetas gráficas de gama media y con una salto en definición sustancial respecto al Full HD (1920 por 1080 píxeles). Este tipo de monitores gozan también de elevadas tasas de refresco.

A la espera de los primeros monitores 4K de 144Hz (ASUS ROG Switch PG27UQ será de los primeros), los modelos de 60Hz requieren de gráficas competentes como la nueva GTX 1080 ti. Para que os hagáis una idea, Mass Effect: Andromeda a resolución 4K y con todos los ajustes gráficos en “ultra” se mueve a una media de 40 frames por segundo.

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Conectividad

Es de vital importancia que conozcas el estándar HDMI y Display Port del monitor con que te has encaprichado. Cada vez son más los modelos que implementan conectores HDMI 2.0, indispensables para la reproducción de imágenes a 60Hz en resolución 4K. El más extendido HDMI 1.4 se queda en los 30Hz y tampoco está preparado para una profundidad de color superior a los 8 bits.

Por su parte, los puertos DP 1.2 sí están preparados para trabajar con imágenes en 4K a 60 frames por segundo, si bien las últimas tarjetas gráficas abrazan ya el estándar 1.4, preparados para monitores 4K a 120Hz e incluso 8K a 60Hz.

Finalmente, no están de más varios puertos USB 3.0 (incluso USB-C) para reproducción de contenido multimedia o la carga de dispositivos. Algunos modelos permiten usarlos como puertos adicionales del ordenador.

Profundidad del color

Si vas a dedicarte a jugar, una profundidad de color de 8 bits (256 tonos de color para cada color primario o 16,7 millones de colores) se antoja idónea, a la espera de los primeros monitores nativos de 10 bits (1024 tonos o un billón de colores).

Esta última medida es la que da nombre al cacareado HDR 10, común en televisores. El formato Blu-Ray UHD, PS4, Xbox One S y las principales plataformas de vídeo en streaming ya le sacan partido.

Los monitores de 10 bits llegarán de aquí a unos meses en torno a los 2.500 euros, por lo que una buena opción son aquellos que simulan los 10 bits gracias a la técnica conocida como dithering, muy aparente.

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Brillo y contraste

Evidentemente, optad por los modelos con mayor luminosidad y contraste, comprobando siempre el desempeño del monitor en un entorno bien iluminado. El brillo se mide en candelas por metro cuadrado y debería ser siempre superior a 300 cd/m².

Respecto al contraste, se distinguen contraste real (diferencia entre un píxel negro y otro blanco) y contraste dinámico (diferencia entre un píxel negro y otro blanco en un tiempo dado). El primer valor (1000:1, 1600:1 …) importará a quienes trabajen con imágenes estáticas y el segundo (20000:1, 50000:1 …) a los propios jugadores.

Pulgadas y formato

Es quizás la mayor duda que se plantea al comprar un monitor para jugar: el tamaño de la pantalla. Las 27 pulgadas se están convirtiendo en estándar, si bien aspectos como el tipo de panel, la resolución y la densidad de píxeles deben ir en consecuencia.

Vital también la distancia a la que nos situaremos, siendo lo aconsejable entre 50 y 60 centímetros de separación para monitores de 24 a 27 pulgadas (más de 60 para pantallas de 32″).

El ratio de aspecto más común es de 16:9, compatible con la mayoría de juegos. Los modelos panorámicos curvos se desaconsejan por deformar ciertos contenidos.

G-Sync & FreeSync

Culminamos con un extra interesante, siempre y cuando contéis con tarjetas gráficas compatibles. G-Sync y FreeSync son tecnologías propietarias de NVIDIA y AMD, por la que algunos monitores sincronizan su frecuencia de refresco con la de nuestra gráfica. Se consigue así “eliminar la fragmentación y el entrecortamiento del vídeo, acelerar la respuesta y proporcionar una experiencia de juego más nítida y fluida”. Podéis ver su efecto en el vídeo bajo estas líneas.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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