Culminada la campaña navideña, el periodo de rebajas también atañe al mercado del videojuego. Antes de obsequiar a nuestros hijos con el primer chollo que encontremos, conviene preguntarse si tal o cual título resulta apropiado para el menor.

Carlos González Tardón, fundador de la Asesoria sobre Videojuegos, nos explica qué tener en cuenta a la hora de elegir un videojuego con el propósito de regalarlo a un niño:

Lo primero que hay que tener en cuenta son las preferencias del menor, qué juegos tiene ya, cuál usa más y cuáles quiere tener. Por muy bueno que sea el juego si no lo quiere no será una buena inversión.

Amén de buscar el máximo provecho a nuestra inversión, Carlos advierte sobre la conveniencia temática del título en cuestión, lo que preocupa sobremanera a no pocos tutores:

Hemos de analizar si el menor está preparado, es lo suficiente maduro, para tener ese juego y si no le va a afectar o va a malinterpretar el mensaje. Hay juego que tienen mensajes complejos o problemáticos y es necesario saber si el menor lo va a recibir y entender bien.

No menos importante es comprobar, prosigue Tardón, la compatibilidad del juego con las plataformas que se tienen en casa y si se disponen de los accesorios necesarios para jugar (si así fuere). 

Obsérvese no obstante cómo tales consejos son desatendidos por la mayoría de progenitores. Es de lo más común que los padres regalen a sus hijos juegos recomendados para mayores de 18 años o bien, los adquieran para plataformas que no tienen en casa.

Ocurre esto más por desinformación que confusión. Solo hay una forma de evitarlo: implicarse en las sesiones del menor, saber qué tipo de títulos le divierten, ante qué consola pasa más horas enfrascado y escrutar entonces si dichos juegos son apropiados a su edad. Así, resulta mucho más sencillo saber que género, videoconsola e incluso franquicia será desprecintada con mayor satisfacción (y tranquilidad por parte del progenitor).

Sentencia Tardón:

Un buen medidor de cara a los adultos no jugadores que eligen juegos para menores es que miren la carátula y la contraportada con la descripción y se pregunten -¿si esto fuera una película se la dejaría ver?

En caso de duda, recuérdese la presencia del código PEGI en la carátula del producto, el cual ofrece información útil sobre edad recomendada y temática del juego. Ahora bien, ¿Quién determina tales etiquetas? 

"Las valoraciones se obtienen por medio de pasar un cuestionario online a los probadores de las empresas desarrolladora del videojuego, quienes deben marcar una serie de items. Posteriormente se envía a dos instituciones privadas que aceptan o rechazan las valoraciones. En caso afirmativo se marcan los juegos y salen al mercado."

¿Estamos ante un sistema de clasificación fiable? Nuestro experto entiende que sí, aunque solo en parte:

"El código PEGI es un buen inicio pero tiene debilidades, pese a ser auto-regulación creo que es necesario que la comprobación de las valoraciones de los probadores de las desarrolladoras fueran comprobados por una institución pública europea con un alto grado de transparencia. Además sería importante que en el caso de que se hubiera valorado mal o que hubiera niveles secretos (esto ya ha pasado anteriormente) con contenido problemático, hubiera una multa importante y además se obligara a la empresa a retirar el juego y reetiquetarlo, como ocurre con otros sistemas de etiquetado."

En resumidas cuenas, será su sentido común el que dicte si un videojuego es apropiado a no para el menor.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Estudió periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce de redactor jefe para esta publicación. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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