“Lo que mis padres creen que hago, lo que creo que hago, lo que debería estar haciendo, lo que hago en realidad“…cada vez va siendo menos habitual encontrar esta clásica viñeta que en su día saturaba las redes sociales al tratar diversas profesiones, la mayoría artísticas, liberales o poco convencionales, donde se presuponen automáticamente prejuicios generalmente asociados a la falta de madurez para quien las realiza, como si padeciera una variante moderna del complejo de Peter Pan. Y es que en la sociedad que vivimos concebimos la vida como un proceso paulatino de renuncia, donde al pasar de una etapa a otra socialmente se nos presiona a soltar todo el lastre que llevemos de la anterior, y aunque discrepo frontalmente con esta idea, también defiendo que seguir aferrado a una época cuando su tiempo ha pasado entumece nuestra capacidad de adaptación, vital para la supervivencia del ser humano.

Ojalá viviera la vida como la gente cree que la vivo” suele ser una de mis frases habituales en las reuniones familiares o con amigos, ya que mi profesión es cuando menos peculiar y por tanto comprendo que tenga que explicarse a un nivel básico, tanto, que quien la escuche tienda a asociarla rápidamente al síndrome de Peter Pan anteriormente citado que al de una persona “normal“. Y es que rellenar con prejuicios la ignorancia es patrimonio de la humanidad, ya que nuestra capacidad de atención y comprensión es limitada y para economizar recursos cognitivos polarizamos hasta el absurdo la cantidad ingente de información a la que se nos somete constantemente.

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No son pocas las veces que he mantenido conversaciones con gente ilusionada por saber cómo es ganarse la vida de esta manera, pensando que vendría a ser algo parecido a como le pasaba a Tom Hanks en la película “Big“, donde se pasaba todo el día probando juguetes rodeado de alegría y diversión. Paradójicamente encuentro que en ambos extremos la realidad se deforma y las dos  opiniones, diferenciandose en su polaridad, coinciden en su intensidad y sentido, que no se está sujeto a responsabilidades adultas.

Correos a horas inoportunas, reuniones que fallan, preparar facturas, buscar y esperar que te paguen, clientes de todas clases, planificar cada euro para que cuadre el presupuesto, imposibilidad de hacer planes a largo plazo, buscar trabajo, gatillazos creativos, contar hasta diez para no explotar…en definitiva, el caos y su gestión es mi realidad, donde el verdadero reto está en casar la ilusión de ganar dinero haciendo lo que más te gusta con la responsabilidad de hacerlo de manera adulta, en negociar con la vida que aunque te encanta el ocio vivir de él requiere al menos el mismo esfuerzo y reconocimiento que cualquier otra profesión con la que además seguramente ni siquiera te sientas agusto, no hablemos de realizado.

Siempre me acordaré cuando un técnico estaba arreglando el calentador de agua y al saber con qué me ganaba la vida le asaltó rápidamente la prejuiciosa pregunta de si se ganaba dinero con eso. Educadamente le respondi que al menos daba para pagarle aunque no para un yate, aunque quién sabe…

¿Cómo trabaja un compositor de videojuegos?

L04mi0uVDavid Serrano JaimeCompositor musical freelance para videojuegos. He compuesto más de 50 bandas sonoras para videojuegos independientes dentro del panorama español para plataformas como Nintendo WiiU, 3DS, Xbox One, Android, iOS, PC, Ouya… A su vez he ofrecido varias conferencias por España así como master class en el Máster de Videojuegos de Málaga, intentando compaginar mi actividad profesional con la docencia. ¡No creo que existan maestros, sólo alumnos aventajados (temporalmente)!

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