ARMS atrae al prejuicio. Su compatibilidad con sensores por movimiento hace pensar en una suerte de Wii Sports, donde agitar sendos Joy-Con hasta la extenuación. Puedes hacerlo, aunque tan sólo conseguirás morder el polvo. Se entiende así la demostración con que Nintendo acercó la experiencia a los usuarios de la consola híbrida, ratificándose su potencial competitivo.

El torneo de la Electronic Entertainment Expo ha manifestado el grado de excelencia al que conduce la práctica. ARMS encierra un sistema de combate profundo como él solo, juguemos al estilo tradicional o tirando de giroscopios. Las bases de manejo son las mismas en uno u otro caso: salto, deslizamiento, puñetazo, agarre, protección y ataque especial. Esquivar en el momento justo se hace tan imprescindible como la capacidad de reacción; abalanzarnos en salto sobre el adversario prediciendo su próximo movimiento.

El desprevenido siempre tiene las de perder y suele estarlo quien no medita cada golpe, imprimiéndole el efecto necesario. Téngase en cuenta que cada puñetazo puede contrarrestarse, cuando entran en juego las habilidades específicas de los 10 púgiles. Esto por no hablar de los 30 puños seleccionables al comienzo de la partida, protagonistas del juego por su diferente alcance, fuerza y velocidad. Así, un puño pesado rechaza al ligero, llegando a inutilizarlo temporalmente. Otro factor a considerar es la tipología: fuego, eléctrico, viento, hielo, explosivo, aturdidor y cegador. Piensa como lo harías en un combate Pokémon y tendrás garantizada la victoria.

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La precisión de los Joy-Con sorprende gratamente, mejorando la respuesta del Wii Motion Plus (lo último de Nintendo en la materia). Aunque la curva de aprendizaje es mayor, golpear con efecto resulta más intuitivo que hacerlo mediante botones. En contrapartida, jugar con mando acorta los tiempos de respuesta y evita que los más impetuosos suden la gota gorda. Sea como fuere, y volviendo al ámbito del deporte electrónico, no parece que uno u otro método de control ofrezcan ventajas competitivas.

Respecto a los modos de juego, los amantes del multijugador tienen cuerda para rato. No así los solitarios, quienes han de conformarse con un Gran Premio algo descafeinado. Equivale al “arcade” de otros uno contra uno: nos enfrentamos a una ristra de luchadores hasta llegar al jefe de turno, cuando nos proclamamos vencedores de la liga ARMS. No hay narrativa que valga (salvo por los apuntes de Puñejandro), lo que apena considerando el magnífico diseño de personajes. Spring Man, Ribbon Girl, Min Min… no obedecen a tópicos del género; resultan auténticos y parecen albergar un trasfondo que quizás descubramos con el tiempo.

Por su parte, el modo Versus atesora combates personalizados y minijuegos más bien anecdóticos, con los que entrenar de cara al juego en línea. Baloncesto es quizás el más básico, limitándonos a encadenar agarres para encestar al rival; en Voleibol golpeamos una pelota para evitar que explote o caiga al suelo en nuestro lado de la pista; Tiro al blanco despliega dianas en una pugna por acumular más puntos que el de enfrente y Los 100 adversarios supone una prueba de resistencia sólo apta para valientes. Descubrimos aquí lo indispensable de las pociones de vitalidad y energía, capaces de salvarnos justo cuando dábamos el combate por perdido.

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El sistema de emparejamiento “En grupo” convence por lo imprevisible: lo mismo encaras a dos jugadores que participas por equipos, pensando en lo cual se han diseñado algunos escenarios (de la decena total). Incorporan elementos destructibles, diferentes alturas e incluso plataformas deslizantes, reforzándose el dinamismo y estrategia de las partidas. Amén del modo local, podemos luchar online con amigos o acorde a nuestro nivel: un matchmaking en toda regla donde subimos de rango a base de encadenar victorias.

A largo plazo, el objetivo de ARMS es desbloquear los 30 puños disponibles para cada uno de sus personajes (300 en total). Más allá de eso, la vida útil dependerá de tu ansia competitiva. La historia os sonará de Splatoon, que llegó al mercado falto de contenido… para ir recibiéndolo a espuertas durante meses. Ocurrirá lo mismo en este caso, como demuestra el anuncio de un nuevo personaje (Max Brass) y modo (Espectador), disponibles en las próximas semanas como actualización gratuita. Eso sí, el juego de los calamares en su tinta ofreció una experiencia individual redonda ya de primeras, gracias al “Distrito pulpo”.

En términos gráficos, ARMS es uno de los títulos más vistosos para Nintendo Switch. Destaca el modelado de los púgiles y el cuantioso detalle de los escenarios, con excepción de algunas texturas en que difícilmente repararemos, dada la intensidad del juego. Los colores se antojan ligeramente apagados en el modo portátil, por contra de referencias sublimes a este respecto como Breath of the Wild y Mario Kart 8 Deluxe, aunque no hay pegas en términos de nitidez o rendimiento. Tampoco sobre la banda sonora: su fusión de rock y samba sienta como un guante al constante resonar de quejidos y mamporros.

ARMS supone la aproximación de Nintendo al uno contra uno más competitivo. Su colorida estética y el empleo de sensores por movimiento pueden llevar a engaño, pues aguarda un profundo sistema de combate, donde cada elección y movimiento han de meditarse si queremos alzarnos con la victoria. Los contendientes rebosan personalidad, pero se desaprovechan en un Gran Premio insuficiente para el jugador solitario. Los amantes de la competición sí que pasarán decenas de horas a los mandos… aún cuando el juego nos llega en pañales. Viendo el excepcional trabajo de Nintendo con Splatoon, esperamos más personajes, entornos y modos gratuitos durante el próximo año. Por lo pronto, pilares más que sólidos para esta segura nueva franquicia.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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