A quien se le haya ocurrido lanzar este refrito de un título que ya en la anterior generación pasó sin pena ni gloria, en mitad de una miríada de auténticas bestias pardas de la conducción como Project CARS 2, F1 2017 o los próximos GT Sport y Forza 7, hay que darle una medalla.

Sólo el bajo coste de la producción explica el regreso de Baja a las consolas de nueva generación, en el enésimo ejemplo de cómo no hacer un remaster. De hecho, ni tan siquiera lo publicitan así: tan solo remarcan que es “HD”. Y es que el juego mejora poco sobre lo visto hace ya casi una década, al menos en lo que a su apartado visual respecta.

Más resolución, texturas retocadas aquí y allá, unos poco reflejos y modelados algo más pasables para la decena de vehículos que componen el título de la renacida THQ Nordic. Poco más. De hecho, el popping (aparición repentina de objetos en el escenario) es flagrante en todo el título y, a pesar de unos escenarios inspiradores, éstos siguen mostrándose sumamente vacíos y carentes de vida.

El problema de base de Baja Edge of Control es que ya de por sí intenta abarcar un género, el de la conducción off-road, que está claramente enfocado a un público muy particular. En la pasada generación no tuvo mucho éxito, y es que este tipo de juegos son un tiro al aire que bien puede caerte encima. Haciendo memoria, el único de estas características que recuerdo en mi añorada Xbox 360 fue Pure. Un título de quads que sorprendió a propios y extraños por una jugabilidad arcade endiablada y tremendamente divertida. Tal fue su éxito que logró alcanzar notas por encima del 80 en webs como Metacritic, y aun así nos quedamos sin una esperada segunda parte. De ahí que este tipo de títulos tengan muy difícil sobresalir y mantenerse en el mercado. No hablemos ya de permitirse el lujo de sacar versiones remasterizadas.

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Sin embargo, Baja era un juego muy entretenido en cuanto a jugabilidad. Hay que ser honestos y admitir que ese espíritu se mantiene en esta nueva versión. Podremos jugar dos modos: uno fácil que correspondería al modo arcade y otro difícil que haría las veces de “simulador” (con muchas comillas). El juego nos permite subirnos a vehículos de los más extravagantes y variopintos, como buggies, 4×4, jeeps, y toda clase de off-road tuneados.  Además, incorpora un sencillo sistema de bonificaciones en forma de créditos y puntos de experiencia que nos permitirá avanzar en el modo profesional, compitiendo en distintas ligas, adquiriendo nuevos coches, firmando contratos con patrocinadores e incluso mejorando y tuneando nuestro cacharro para que dé el máximo en los desiertos de Baja California.

En cuanto a modos de juego destacan el Profesional y el modo Carrera, el cual se subdivide en otras modalidades diferentes como circuitos, rally, escalada o la Baja tradicional que da nombre al título. Todas ellas diferentes entre sí y requiriendo determinadas dotes de conducción: algunas son pruebas de velocidad, otras de resistencia, otras de obstáculos…

Todo desde un plano muy rápido y sencillo pero que, al menos en la modalidad arcade, se convierte en algo divertido. Perfecto para unas carreras rápidas y soltar un poco de tensión haciendo el cabra por el desierto. ¡Y ojo! No penséis que el modo arcade es un paseo por el campo. Una vez solventada la primera liga deberemos tener buenos reflejos, aprendernos bien los circuitos y repetir varias veces para poder quedar en una posición digna. Y es que el juego no tiene reparos en destartalarnos el coche si no tenemos cuidado a la hora de conducir.

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Pronto aparecerán indicadores de todo tipo en pantalla, mostrándonos los estragos que nuestros saltos están haciendo a los neumáticos, el motor o la suspensión. El título te exige cierto grado de control (como intentar caer sobre las cuatro ruedas tras un gran salto) para que no acabes con tu vehículo como una tartana y quedes último.

Más allá de esto, cabe resaltar los más de 150 vehículos y 100 circuitos diferentes que podremos desbloquear, así como un estupendo multijugador a pantalla partida para hasta cuatro jugadores. Un añadido muy de agradecer en estos tiempos, donde los competitivos locales tienden a desaparecer en favor del juego online. De hecho, ni os molestéis en buscar partida por Internet (al menos en Xbox One): el desierto de Baja está, literalmente, desierto.

Sin ser un mal título en lo jugable, este Baja Edge of Control HD está lejos de hacer ruido en el mercado. Al menos llega a precio reducido (poco más de 20€), resultando ideal para unas partidas gamberras con los colegas.

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