No jugué a Bulletstorm en 2011, pero haciéndolo uno comprende por qué Epic Games confió Judgment a People Can Fly. El estudio polaco participó en las tres iteraciones principales de Gears of War, a las que accedió por el aclamo de la serie Painkiller. Atreverse con una nueva propiedad intelectual en plena fiebre del shoot’em up no fue moco de pavo, pero la jugada salió rematadamente bien, hasta el punto que muchos llevan años clamando por una secuela. No parece probable, aunque la remasterización de Gearbox (esta Full Clip Edition) podría cambiar las tornas.

En Bulletstorm encarnamos a Grayson Hunt, líder del grupo de asesinos Dead Echo, quien reniega de su comandante tras descubrir su doble y malintencionado propósito. El juego arranca con nuestra nave cayendo en picado hacia el planeta Stygia, tras un ataque kamikaze contra la tripulación del cargero Ulysses. Sobrevivir al impacto nos proporciona una oportunidad de revancha que no estamos dispuestos a desaprovechar.

La trama no derrocha originalidad, pero sí que depara algún giro de guión memorable, impulsándonos a seguir apretando el gatillo. La gracia del software radica más bien en su enfoque descarado, con palabras malsonantes y referencias subidas de tono cada pocas líneas de diálogo. Semejante explicitud se traslada al propio gameplay, que propicia las defunciones más viscerales que se hayan visto a los mandos: electrocuciones, abrasamientos y decapitaciones son las más usuales, aunque también podemos utilizar ventiladores como picadoras, empalar a los rivales o lapidarlos. En resumidas cuentas, Bulletstorm se antoja un lienzo en blanco para nuestra creatividad más descarnada, como si estuviésemos ante el hijo bastardo de DOOM y Tony Hawk.

Las muertes con filigrana son el mayor atractivo de este original shooter.

Las muertes con filigrana son el mayor atractivo de este frenético shooter, lanzado originalmente en 2011.

No aludimos al simulador de skateboarding porque sí: el título puntúa cada baja según las filigranas ejecutadas. Priman los ataques cuerpo a cuerpo y el empleo de un látigo láser para interactuar con el entorno, a su vez repleto de elementos explosivos. Así, podemos atraer al rival para propinarle una patada que lo eleve por los aires, momento que aprovechamos para coserlo a balas y ensartarlo en la pared puntiaguda a su espalda. Otra opción es reventar tanques inflamables cuando un cúmulo de enemigos se aproxime a esa estructura debilitada; un combo con todas las de la ley. Desperdigados por los escenarios encontraremos cápsulas en las que invertir los llamados puntos de habilidad, indispensables para mejorar armamento y reponer munición. Una solución inteligente, por la que acribillar con estilo se convierte en obligatorio para progresar.

Todo lo anterior no quiere decir que Bulletstorm sea un shooter pausado, ni mucho menos. Estamos ante el representante más frenético del género, donde la exageración está a la orden del día. Cada nivel depara cataclismos más descabellados, hordas más grandes y jefes más colosales. También hay tiempo para disparar sobre vehículos o guiar a robots sanguinarios, mando de control mediante. Se trata así de una campaña variada (entre las siete y ocho horas), eje central del título frente a la tónica imperante . Un añadido destacable es la encarnación del mismísimo Duke Nukem en lugar de Grayson, habiéndose incorporado nuevas escenas y líneas de diálogo. Por su parte, la campaña Overkill invita a repetir con todas las armas desbloqueadas de inicio y el obsequio de munición infinita si conseguimos desbloquear todas las ‘muertes con estilo’ del juego.

Bulletstorm es el hijo bastardo de DOOM y Tony Hawk

Al margen de la historia encontramos el modo Echo, donde disparar por la mejor puntuación a lo largo de 30 mapas (algunos con determinadas condiciones, como la imposibilidad de usar armas). Una pena que se haya rehusado la inclusión de opciones competitivas, aunque la “Anarquía” cooperativa cumple su función en el ámbito multijugador: cuatro personajes, 20 hordas y 12 mapas en los que demostrar de qué pasta estamos hechos. Nos ha costado encontrar partida durante los últimos días, aunque las disputadas han discurridos sin rastro de lag.

Como remasterización que es, Full Clip Edition implementa una nueva técnica de renderizado, amén de modelados y texturas acordes a los tiempos que corren. Hablamos de un título muy vistoso en su momento, que podría pasar por actual gracias a la magnífica labor de chapa y pintura. Aún así hay elementos delatores, como unas animaciones robóticas, ciertos elementos de partículas, la escueta expresividad facial y alguna textura falta de resolución. Esto último se aprecia especialmente en PC, donde hemos jugado a 4K y 60 frames por segundo estables (salvo instantes de carga). Mención aparte a los escenarios, que preservan el estilo artístico del original; auténticas postales.

En cuanto al sonido, banda sonora y diálogos se han remasterizado. Las melodías tienden a pasar desapercibidas entre tanto efecto, pero el doblaje al castellano (con Duke sólo en inglés) raya a un nivel notable, sobre todo durante las cinemáticas más comprometidas.

Bulletstorm: Full Clip Edition recupera uno de los shoot’em up subjetivos más innovadores, viscerales, desenfrenados y divertidos. Su sistema “Skillshot” da rienda suelta a la creatividad en un género acostumbrado al ‘mata-mata’ sin miramientos. El lavado de cara sienta especialmente bien en PC, donde es posible jugar a 60 frames por segundo estables y en resolución 4K nativa. Hubiésemos agradecido más novedades, como modos multijugador competitivos, pero que nada os impida descubrir esta joya de People Can Fly.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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