Captain Toad: Treasure Tracker surgió como por casualidad. Los minijuegos de bonificación de Super Mario 3D World encandilaron a los jugadores, hasta el punto de que Nintendo aprovechó la mecánica en un título independiente. El resultado ha sido una de las exclusivas más aparentes de Wii U y el regalo perfecto para nuestra carta a los Reyes Magos.

Toad, uno de los secundarios más prolíficos de Nintendo, merecía por fin un papel protagonista. Lo hace cual líder de la Cuadrilla Toad que correteó por Super Mario Galaxy, nuevamente en busca de estrellas. La premisa huele a excusa rancia, como mandan los cánones del Reino Champiñón: Toadette ha sido secuestrada por Wingo, un aguilucho con muy malas pulgas y algo de cleptomanía.

La expedición de rescate se narra a razón de fase por página de varios tomos virtuales, que desempolvaremos tras los 18 primeros niveles y el susto de unos inesperados títulos de crédito. Nuestro gran temor era que la propia naturaleza (y precio recomendado) de Treasure Tracker deviniera en un título de escasa duración. Nada más lejos de la realidad, como veremos. 

La mecánica que sustenta cada fase reside en los giros de cámara (mediante el stick análogico o el giroscopio) y la carencia de saltos. Toad rememora su participación en Super Mario Bros. 2 con la habilidad de arrancar vegetales y lanzarlos a los enemigos, aunque también podemos aturdirlos momentáneamente usando el panel táctil o deslumbrándolos con su linterna. El objetivo es alcanzar la estrella de final de nivel mientras esquivamos peligros y desentrañamos el acertijo inherente, por lo general un juego de perspectivas que muchos compararán con Echochrome o el más reciente Monument Valley.

El aprovechamiento del GamePad es pleno: secciones que cambian de posición al tocarlas,  plataformas que ascienden cuando soplamos al micrófono, manivelas que giran rampas al trazo de nuestros dedos e incluso trayectos subjetivos sobre carretilla en los que disparar nabos apuntando con el mando. El verdadero reto no será conseguir las 64 estrellas del juego, sino hacernos con las tres gemas ocultas y cumplir el requisito adicional por página. Se salpican además entretenidas misiones de bonus, donde son protagonistas las consabidas Duplicerezas y el Superpico, con el que quitarnos de en medio a los enemigos más molestos o romper bloques para revelar nuevas áreas.

Nintendo EAD dispone fases muy variadas en lo técnico y jugable. La gravedad o los tempos acelerados complican la cuestión por momentos, a lo que sumamos unos muy entretenidos enfrentamientos contra jefes finales. Nos hubiese gustado enfrentar alguno más, la verdad sea dicha. Lo único que lamentamos es una curva de dificultad escasa si tan sólo completamos la partida superficialmente, pues no es hasta los últimos niveles del tercer tomo cuando la cosa se pone seria… justo cuando al juego le quedan tres telediarios. Por el contrario, los completistas tendrán más de 10 horas por delante, pues estampar el sello que certifica el 100% de cada encargo requiere muchos intentos. Y ojo, porque si tenemos una partida guardada de Super Mario 3D World, Treasure Tracker nos deja revisitar sus escenarios en compañía de Toad (y por ende sin la habilidad del salto), cada cual recompensado con una estrella verde.

Lo mejor de un producto como éste es que admite el lanzamiento de infinitos paquetes de niveles adicionales, que soñamos gratuitos desde nuestra ingenuidad. Y puestos a soñar, no descartemos una secuela en la que explorar amplios escenarios en lugar de limitarnos a partidas fugaces. Está por ver igualmente cómo se dará soporte a unas figuras Amiibo que pueden añadir pluses a la fórmula.

Como ocurre con el ‘argumento’, tampoco es que el apartado visual importe mucho en estos casos, pero no decepciona. El envoltorio de 3D World gana enteros gracias a unos entornos reducidos, con texturas nítidas y coloridas redondeces. Todo un deleite que ratificamos en primera persona. Las simpáticas melodías (marca de la casa) acompañan a la perfección, sin resultar cargantes pese a los repetitivos acordes. Al contrario, se graban a fuego y nos acompañan incluso después de haber soltado el mando.

En conclusión

Captain Toad: Treasure Tracker es un spin-off a priori cogido con pinzas, al que basta jugar unos minutos para quedar enganchado sin remisión. Aplaudimos la frescura de su mecánica y  variados niveles, si bien muchos lo encontrarán breve o demasiado sencillo por rehusar exprimirlo. Cierto, en cualquier caso, que la fórmula aún encierra potencial como para un futuro 'Super Captain Toad'.

Nos gusta cuando los segundones se convierten en 'protas' (Luigi's Mansion), qué le vamos a hacer…

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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