Se rumoreó con que Dead Rising 4 supondría un reboot de la franquicia, pero como el propio numerador indica, resulta una secuela con todas las de la ley. Aunque se nos devuelve al centro comercial de la primera entrega, como Frank West, los acontecimientos tienen lugar 16 años más tarde.

Dedicado ya a la formación, el reportero acude a la llamada de una alumna, quien le propone una partida de minigolf. Ni mucho menos. Pronto, West se ve conduciendo hacia Willamette, el pueblo que sigue copando sus pesadillas. Allí se infiltra a regañadientes en un centro de reservistas, donde están llevándose a cabo terribles experimentos. La oportunidad perfecta para volver a primera plana, cámara en ristre.

Algo sale rematadamente mal y nuestro protagonista se convierte en fugitivo. Será el propio Gobierno quien le contacte por lo bajinis, desesperado por solventar una nueva infestación de muertos vivientes. Sí, la franquicia nunca se ha caracterizado por una narrativa a prueba de bombas y tampoco será éste el caso, delegándose el antagonismo a la enésima corporación paramilitar.


Dead-Rising-4Confieso que este es el primer Dead Rising que consigo completar de una sentada, indicativo no sólo del menor grado de dificultad, sino también de unas cotas de adicción tal cual recordamos. Mi gran problema con estos juegos siempre residió en el crono: al calvario de recomenzar el juego cada vez que morías se sumaba una cuenta atrás implacable, que impedía deambular libremente por el escenario. El concepto de juego chocaba frontalmente con su tono macarra; con la aniquilación de hordas a diestro y siniestro. Tal así que Capcom Vancouver rebajó la exigencia en Dead Rising 3, aún a riesgo de que sus incondiDead-Rising-4_Zombie-Impactcionales se dijesen traicionados. El estudio de mercado tras la cuarta entrega evidenció que dichas bases no son tan numerosas como se pensaba, por lo que era indispensable abrirse a nuevas audiencias. ¿El resultado? Por fin podemos machacar botones sin preocuparnos por la posición del sol, amén de habilitarse checkpoints en lugar de puntos de guardado.

Por lo demás, Dead Rising 4 sigue a pies juntillas los preceptos de la propiedad intelectual: centenares de zombis tratan de cortarnos el paso mientras acometemos toda suerte de misiones principales y secundarias, incluido el rescate desupervivientes y el acondicionamiento de refugios. Dead Rising 4 Zombie Fresh AttackPodemos darles cera con prácticamente cualquier ítem desperdigado por el escenario, hablemos de los pasillos del centro comercial o las calles de Willamette, que conforma el mapa más extenso de la franquicia (alcantarillado, laboratorios y estampas rurales inclusive). Los vehículos juegan un papel fundamental a este respecto, con un total de 33 a nuestra disposición y la posibilidad de combinarlos. Lo mismo puede decirse del armamento, clasificado en tres segmentos (a distancia, arrojadizo y cuerpo a cuerpo) y dispuesto mediante un inventario de acceso rápido: cada dirección de la cruceta activa una categoría, pudiendo llevar con nosotros varias armas de cada. El sistema de creación también acorta los tempos sensiblemente, de forma que ningún zombi nos pille desprevenidos. Los ítems combinables se resaltan en azul sobre el escenario (una vez encontrando el plano correspondiente), pudiendo fusionarlos in situ, sin necesidad de pasar por los menús.

Se mantiene igualmente la progresión del personaje, que gana puntos de habilidad por cada nivel ascendido. Desbloquean éstos un centenar de habilidades, en un árbol con esquejes de combate, resistencia, tiroteo y supervivencia. Ya se sabe: cuantos más zombis liquidemos, mejor; aunque fotografiar multitudes también arroja Puntos de Experiencia. La cámara cuenta ahora con tres filtros de imagen: estándar, nocturno para desplazarnos por entornos en penumbra y un tercero para revelar lo que no se ve a simple vista, como huellas dactilares sobre un panel de acceso, por ejemplo. Así, entre combates se intercalan secciones de investigación subjetiva, donde escudriñar el escenario en busca de pistas. El reto aquí es mínimo y suelen fracturar el ritmo de juego.

Sobre la campaña en sí, se percibe menos inspirada, con misiones demasiado lineales y jefes finales cortados por el mismo patrón. Suerte que los maníacos vuelven a hacer gala de originalidad (aunque sea como envites opcionales). Sí que resulta diferenciador el añadido del Exotraje, una armadura temporal que posibilita los instantes de mayor desenfreno, especialmente durante la ejecución de combos. Podemos acoplarle un total de 24 armas, incrementando más si cabe su poder mortífero. Y luego están los acostumbrados cambios de vestuario, puramente testimoniales, pero una muestra más del particular sentido del humor que destila la franquicia.

Dead Rising 4 Blambow Weapon Red

Aunque los 7 casos de la trama principal pueden completarse en unas diez horas, el juego encierra coleccionables y encargos como para triplicar dicha estimación. Sorprende, como decía, el que muchas de estas tareas opcionales superen en diversión a las troncales, por no hablar del multijugador cooperativo para cuatro jugadores. Consiste en cuatro episodios, cada uno transcurrido en 48 horas y con la obligación de acopiar víveres y refugiarnos al final del día. Este ejercicio de supervivencia con amigos divierte como pocos y se convierte en razón de peso para acercarse al título. La modalidad se ha nutrido con armamento, habilidades y jefes exclusivos, de los que podremos beneficiarnos en la aventura para un jugador.

Dead Rising 4 supone la entrega más accesible de la serie, pero masacrar zombis sigue divirtiendo sobremanera

Técnicamente, el retorno de Frank West luce bastante más que Dead Rising 3, parido deprisa y corriendo para coincidir con el lanzamiento de Xbox One. Destacan modelados y efectos de iluminación (partículas en general, con protagonismo de los fluidos), aunque desluzca la representación y redundancia de algunas texturas. Es un juego más sólido, pero alejado de lo que hemos visto capaz a la máquina de Microsoft. Cierto que su estilo, a menudo caricaturesco, camufla defectos.

Una pena, para terminar, la falta de doblaje al castellano. Como en Grand Theft Auto, seguir los subtítulos se hace difícil durante las secciones de conducción, o cuando algún personaje se empeña en abrir la boca durante las batallas más multitudinarias de la serie. Las voces originales rayan a un buen nivel, en cualquier caso y la ambientación sonora consigue meter en ambiente, rugidos de zombis y melodías navideñas mediante.

Dead Rising 4 es una digna secuela para su franquicia, justificada por el retorno de su protagonista más carismático. Es la entrega más accesible de la serie, gracias al mejorado sistema de checkpoints y la carencia de límites temporales, lo que agradecerá toda esa generación de jugadores empeñados en machacar botones. Todo aquí es más grande: arsenal, concesionario, mapa… pero no alcanza en inspiración a los juegos precedentes. En ningún caso podemos hablar de un desarrollo aburrido, pues los cimientos de Dead Rising siguen ahí: defenestrar millares de zombis divierte como nunca, gracias al mejorado sistema de creación y a las opciones cooperativas. La hecatombe navideña de Frank bien merece un tiento.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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