El lanzamiento de Detective Pikachu se remonta a febrero de 2016, cuando Great Detective Pikachu: Birth of a New Duo recaló en la Nintendo eShop japonesa. Aquella aventura gráfica, con el celebérrimo Pokémon de protagonista, constaba únicamente de tres capítulos. Creatures (otrora “Ape”, responsables del Mother original para NES) no tardó en constatar el potencial de su propuesta, obteniendo luz verde para el desarrollo de un título ‘completo’.

Dos años después, Detective Pikachu llega a las Nintendo 3DS occidentales, entre la expectación despertada por el anuncio de su adaptación cinematográfica. Con estreno previsto en mayo de 2019, se tratará de la primera cinta de acción real ambientada en la franquicia de The Pokémon Company, lo que manifiesta la plena confianza de Legendary Entertainment para con el guión del videojuego. No en vano, contará con la voz de Ryan Reynolds, estrella en boga del celuloide más palomitero.

Choca, y mucho, toparnos con un Pikachu diametralmente opuesto a la mascota entrañable del anime. Comenzando por su dominio del inglés, pese a que tan sólo pueda practicarlo con el protagonista. Y es que las circunstancian del roedor eléctrico siguen resultando una incógnita más allá de los títulos de crédito. Lo único meridiano son sus dotes detectivescas, que ayudarán a Tim Goodman en la búsqueda de su padre. Éste desapareció en extrañas circunstancias, mientras investigaba las reacciones airadas de cierta fauna Pokémon.

Con una altura de 13,6 centímetros, el Amiibo de Detective Pikachu desbloquea todos los “Momentos Pikachu” del juego, por si no hemos sido capaces de ‘hacernos con todos’.

Así, Tim acude a Ryme City para visitar la agencia de detectives en que trabajaba su progenitor, descubriendo al Pikachu que le servía de compañero. Su devoción por el café, malhumorados comentarios e incapacidad para ejecutar movimientos sorprenden al más pintado, pero uno acaba cogiéndole cariño. Podemos interactuar con él en cualquier momento de la aventura, pantalla táctil mediante, en lo que se han venido a denominar “momentos Pikachu“. Estas secuencias breves atesoran desde cucamonas frente a la cámara hasta comentarios contextuales, de especial relevancia para nuestra investigación.

Más allá de lo anterior, nos aguarda una aventura entre el point and click y lo conversacional, donde todo se resume a deambular por unos escenarios reducidos, dialogando con personajes secundarios y recabando ítems que nos ayuden a solventar el dilema en curso. A tal efecto, la pantalla inferior alberga un “expediente” con los perfiles de los humanos y Pokémon que hayamos conocido, amén de los documentos e informaciones sustraídos. Revisarlos es fundamental para dar con la tecla, ya que algunas opciones de conversación tan sólo están disponibles a posteriori. El que Pikachu pueda comunicarse con sus semejantes es otra baza que aprovechar, ya que a menudo nos ofrecerán respuestas mucho más sinceras.

Es ahí, en el particular reflejo del universo Pokémon, donde Detective Pikachu brilla con luz propia. La ‘cacería’ de las entregas principales deja paso a un mundo de convivencia armoniosa entre el hombre y los monstruos de bolsillo, donde éstos desempeñan papeles fundamentales (desde el suministro eléctrico al reciclaje de basura, por poner dos ejemplos). El número de criaturas representadas es ingente y dar con todas se convierte, a su modo, en uno de los atractivos del juego.

Pero volviendo a los casos en sí, cada cual presenta su propia ambientación y subtramas, que desenredamos mediante el apartado de “pesquisas“. Una vez interrogados todos los sospechosos e identificados los objetos clave, Pikachu nos pide justificar la solución. Sabemos que cierto personaje está detrás de cierto acontecimiento, pero toca relacionar su declaración (contradicción) con las pistas que nos han llevado a pensar de esa manera. Estas pruebas de lógica se antojan ideales para los más pequeños, a quienes parece apelar la producción por su escaso nivel de dificultad. Tan siquiera los Quick Times Events intercalados consiguen poner a prueba nuestros reflejos, limitándose a pulsar siempre el mismo botón (repetidamente o en el momento justo). A este respecto, hubiésemos agradecido minijuegos más variados, que sacasen partido al panel táctil. Por ejemplo, en un momento de la aventura tenemos que desenroscar unas tuercas para exponer un circuito eléctrico, pero nos hacen emplear el cursor en lugar del stylus.

Y ya que hablamos de niños, tienen aquí un ejercicio de lectura considerable, por las miles de líneas de diálogo. Están escritas con gusto, de forma que hasta la conversación más banal consiga sacarnos una sonrisa. Nunca se pierde la curiosidad de preguntar a tal o cual NPC. El guión sustenta también numerosas secuencias cinemáticas, dignas de cualquier serie televisiva por sus giros argumentales. No podemos decir que la conclusión sorprenda (hemos visto todas las temporadas de “24”), pero sí la forma en que se atan cabos. Por momentos, parece que los desarrolladores han recurrido a subtramas para prolongar la vida útil del software, pero incluso el individuo más anodino termina jugando un papel en la visión de conjunto. El resultado es una empatía fuera de serie: importan los personajes y su destino, no sólo el Pikachu con voz de cuarentón empleado cual gancho.

La cal, a nivel gráfico, son las mentadas cinemáticas. Su realización exquisita contrasta con un gameplay falto de resolución, con abundantes dientes de sierra en los planos generales. Nada que enturbie la experiencia, pero sí un síntoma de que el hardware estereoscópico suma siete años a sus espaldas. Más redondo es el plano sonoro, por unas melodías que transmiten sosiego, misterio y peligro según convenga, a imitación del género cinematográfico. Pero la palma es para el doblaje a la lengua de Shakespeare (el juego nos llega con textos en castellano), especialmente el de Pikachu. Por norma, todos los intérpretes rozan un nivel muy por encima de la media, lo que no es moco de pavo para una consola portátil.

Detective Pikachu supone un movimiento tan arriesgado como acertado en la franquicia Pokémon. Una aventura gráfica de reto escaso, pero con un guión trabajado y entretenido, que ofrece una perspectiva inédita sobre los monstruos de bolsillo. En realidad, los chascarrillos de Pikachu habrían bastado
.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.