Visto el filón de Activision con Skylanders, no pasó mucho hasta que Disney (y después Nintendo) se subieron al carro de las figuras interactivas. Cobraba pleno sentido para una compañía con tantos personajes carismáticos, incluidos los aventureros galácticos de Star Wars. Con vistas al estreno internacional del Episodio VII, la tercera entrega de Disney Infinity concede plena importancia al universo de ficción gestado por George Lucas. ¿Quién puede resistirse a un Chewbacca en miniatura?

Atrás quedaron las dudas sobre la viabilidad de una franquicia (Infinity) que costó más de 100 millones de dólares poner en pie. Tal así que algunos directivos reconocieron que el experimento, de fracasar, habría asestado un golpe mortal a la economía de Disney. No sólo es que cada vez se vendan más muñecos, sino que los meros coleccionistas se atreven con el juego propiamente dicho, lo que debemos en gran medida a las mejoras de Disney Infinity 2.0 (y a la cosmología cinematográfica de Marvel, para qué negarlo).

Disney Infinity 3.0 llega para zanjar dos frentes abiertos: la curva de aprendizaje de la modalidad Toy Box (el editor de juego) y lo insustancial de sus Play Sets (aventuras de género diverso protagonizadas por las figuras de cada licencia). Avalanche Software, responsable de la trilogía Tak antes de convertirse en estudio subsidiario de la fábrica de los sueños, ha contado con dos grandes para mejorar las secciones de combate y velocidad. Ninja Theory traslada su experiencia con Heavenly Sword y el reboot de Devil May Cry a Twilight of the Republic, Play Set incluido en el paquete de inicio, mientras que Sumo Digital (Sonic & SEGA All-Stars Racing y su secuela) hace lo propio con los segmentos de conducción.

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Contenido del paquete de inicio, con una figura menos que la anterior entrega

Skywalker y Tano en acción

Twilight of the Republic encierra unas 6 horas de combates sable láser en ristre, aunque con una sensación de mundo abierto bastante agradecida. Visitamos cuatro planetas (previo paseo espacial) salpicados de misiones, donde no todo se limita a liquidar droides en fila india. Cierto que los encargos secundarios acaban por resultar monótonos, aunque sin llegan a los niveles de tedio alcanzados en compañía de Spidey. Tampoco es que el control de las naves convenza especialmente, dado un periodo de aprendizaje que impacientará a los pequeñajos. Por que sí, la aventura continua dirigiéndose a éstos, quienes podrán recorrer Tatooine en compañía de su adulto favorito (la cooperación se limita aquí a dos jugadores).

Respecto a las secciones a pie, control y animaciones siguen pareciéndonos extrañas, si bien tardamos poco en acostumbrarnos. Sencillamente se nos olvida una vez metidos en refriega, gracias al sistema de combos (básico aunque efectivo) articulado por Ninja Theory.  Las secciones de plataformas y los rompecabezas quedan no obstante en anécdota, lo que compensan nuestros paseos en Bantha o la mítica carrera de vainas.

Los más creciditos harán bien en aumentar el selector de dificultad y entretenerse con la recolección para sacar algo más de jugo. El nivel de nuestro personaje repercute directamente en la Toy Box, amén de un árbol de habilidades rediseñado y simplificado. Una pena que no se haya optado por un ‘pistolero’ como segundón del starter pack, pues nos habría encantado apretar el gatillo. La buena nueva es que el Play Set abraza todas las figuras de Star Wars comercializadas hasta la fecha, si bien las clásicas requieren recolectar “monedas de intercambio” diseminadas a lo largo y ancho de la galaxia.

Rise of Against the Empire e Inside Out son otros Play Sets disponibles, a los que no hemos tenido acceso en el marco de esta crítica.

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Ninja Theory plasma unos enfrentamientos finales muy disfrutables

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Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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