Me llega el aviso de que acabamos de obtener un nuevo recurso estratégico que podría interesar a nuestros socios comerciales. Abro la pantalla de Economía y repaso cómo están los mercados, qué tienen en oferta nuestros competidores, qué materiales se valoran más en este momento. Cierro y me dirijo a Diplomacia para ofrecer un acuerdo a nuestros vecinos más cercanos, que aunque hasta ahora se han mostrado fríos, parece que pueden estar interesados en nuestra nueva adquisición. Termino el turno repasando la producción y economía interna de nuestros nuevos sistemas para decidir en qué infraestructuras deberíamos invertir a continuación. Y ya no sé si estoy jugando a Endless Space 2 o sacándome un máster en economía y relaciones espaciales.

Cualquier lector habitual de la revista u oyente de Level Up sabrá de mi afición por los juegos de estrategia por turnos, especialmente por los 4X. Las cuatro X corresponden a eXplore, eXpand, eXploit, eXterminate, los cuatro grandes bloques de jugabilidad de cualquier juego del género; suelen ser juegos de construcción y gestión de imperios o países, pero podrían ser de cualquier otra gran organización. Aunque mi favorito siempre ha sido Civilization, el padre del género hace 20 años (y aún hoy, su gran mascarón de proa), obviamente no es el único que he jugado a lo largo de mi vida. Aun así, no había probado nunca Endless Space, del que me constaba que era uno de los más destacados de los últimos años. Así que cuando me llegó un código del juego, disponible por ahora en Early Access, me lo instalé con muchas ganas de probarlo.

Una hora después cerré el juego: no me estaba enterando de nada en absoluto. Los elementos y mecánicas básicas que conocía estaban allí, pero algunas relaciones entre ellos se me escapaban, la cantidad de recursos a gestionar apuntaba a abrumadora, de repente había una flotilla de piratas acercándose a mi sistema central y todavía había un montón de opciones que no sabía para qué narices servían. No es que la partida estuviera ya perdida (más o menos iba tirando); pero sabiendo como sé que en estos juegos una mala planificación en los primeros turnos suele ser una bola de nieve que acaba por aplastarte, aquello tenía pinta de ser un desastre en proceso. Aceptando mi derrota, inicié una nueva partida, bajé un puntito el nivel de dificultad y me puse el tutorial más básico desde el principio.

Endless Space es un juego complejo. Muy, muy complejo. Tanto, que incluso con el tutorial puesto en nivel “no he jugado nunca a un 4X”, tenía la sensación de que si pestañeaba me iba a perder información importante. En Firaxis siempre hablan de lo importante que es la escalabilidad, “empezar pequeño e ir creciendo”. En una partida de Civilization empiezas con un único explorador y un colono, así que las decisiones que puedes tomar en los primeros turnos son muy limitadas. Poco a poco vas disponiendo de más edificios y tropas para construir, más mapa que gestionar, descubres otras civilizaciones… El crecimiento es lo bastante pausado como para que un jugador novato, con la muleta de un tutorial exhaustivo, pueda aprender a jugar sobre la marcha.

Endless Space 2, por contra, empieza ya a una escala mayor, con bastantes más opciones a tener en cuenta y posibilidades abiertas en investigación, expansión y política casi desde el primer turno. La economía y la diplomacía desembarcan un poco más tarde, pero tampoco mucho más: antes de pasar la barrera psicológica de los primeros 100 turnos ya tienes el juego a toda velocidad. El entorno es también menos visual que en un Civilization: al ser más complejo, también hay más menús, más texto, más iconos de diferentes recursos…

Pongamos las naves como ejemplo: al construir una nave hay que ponerla en órbita, y después hay que formar una flotilla (aunque sea con una sola nave), y luego nos damos cuenta de que cada modelo de nave cuenta con unos módulos intercambiables con los que podemos personalizarlos; y además están los héroes, que podemos asignar a una flota para conseguir diversos efectos; ah, y los héroes ganan experiencia y disponen de diferentes habilidades en cada nivel; y resulta que las naves de cada imperio espacial tienen sus diferencias, así que eso que aprendiste en tu primera intentona de partida ahora no te vale…

Superadas las vallas iniciales, Endless Space 2 es una gozada para cualquier aficionado al género

Todo esto no significa, ni mucho menos, que Endless Space 2 sea un mal juego. Es, de hecho, un juego fantástico; una vez que te enteras de qué está pasando resulta apasionante para cualquier aficionado al género. Es un buen juego, como digo; pero también es complejo y muy exigente con el jugador. No es un juego para cualquiera, y desde luego no es el que yo recomendaría a alguien con curiosidad por el género salvo que queramos espantarlo para siempre. El principal problema (que arrastra además desde la primera entrega de la saga) es lo mal que se explica: el sistema de combate, por ejemplo, se entiende mejor leyendo la ficha del juego en Wikipedia que con los tutoriales. Si en Amplitude quieren dar alguna posibilidad al público menos hardcore, no les queda más remedio que mejorar las ayudas, explicarse mejor y quizá incluir mini-campañas (al estilo de los escenarios de Civilization) más dirigidas que las partidas abiertas típicas de los 4X.

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Sobre El Autor

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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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