Evolve es a un juego de disparos tradicional lo que tirar un penalti es al fútbol. Al menos ésa es la sensación que me está dando el nuevo juego de Turtle Rock y 2K tras pasarme una semana echándole horas: sí, el principio básico que lo rige es el mismo (se trata de marcar goles, en el primer caso; se trata de disparar a tu enemigo en éste), pero la diferencia en el nivel de complejidad táctica es sideral.

Probablemente me explique mejor con unos cuantos ejemplos. Ya sabemos que el monstruo debe comer para alimentarse y así lograr evolucionar; también que hay fauna de élite que otorga poderes especiales, pero es mucho más difícil de matar. Controlando el monstruo, normalmente lo más práctico es aprovechar cualquier oportunidad segura para comer; pero cuando percibes que los cazadores han encontrado tu rastro, también es buena idea complicarles el camino a base de cabrear a todas las criaturas con las que te encuentres. Nada como un reptil enorme con ganas de gresca en un estrecho desfiladero para entretener a un equipo de cazadores…

Tiempo tendrás para decidir si esperas a que den buena cuenta del bicho para poder pasarte por allí a cenar o unirte a la fiesta aprovechando que los cazadores están debilitados. Tampoco están mal las manadas de desgarradores, a los que puedes provocar para que te sigan justo, qué casualidad, cuando estás a punto de encontrarte con esos incómodos humanos. O viceversa: preparar una emboscada al monstruo dejando un grupo de tentadores cadáveres y un montón de trampas de arpón para inmovilizarlo los segundos justos para levantar la cúpula y tirarle encima todo el armamento pesado.

Si la, digamos, compleja relación con la fauna y la flora de Shear es un asunto de importancia (esas plantas carnívoras me traen por la calle de la amargura), tras un par de partidas te das cuenta de que el diseño de mapas es diabólicamente brillante. Uno tiene muy pronto ganas de parar el juego, imprimir el mapa de cada nivel y estudiarlo a fondo para que no te vuelvan a pillar siempre en el mismo pasillo maldito o en la cueva con salidas tan fáciles de cubrir. Hay zonas muy peligrosas para los cazadores y otras en las que el monstruo está vendido, y no están precisamente indicadas con luces de neón: es cosa tuya fijarte bien en el entorno y tomar buena nota del resultado de cada batalla.

Evolve

Y todo esto sin contar los distintos personajes, las combinaciones entre sus poderes, los mejores combos entre tal o cual cazador concreto, los poderes de cada monstruo y las evoluciones que más convienen a nuestro estilo de jugar… y cada uno de los modos de juego, a los que hay que enfrentarse con distintas estrategias, que a su vez habrá que revisar en función del mapa. No hace falta estudiar cada detalle para disfrutar el juego, pero quien quiera profundidad la va a encontrar de sobra.

En Evolve, en fin, no se puede jugar con el piloto automático: cada decisión cuenta. Las partidas de caza, el núcleo a partir del cual se construye Evolve, son un intrincado juego del gato y el ratón en el que nunca sabes qué papel estás jugando en ese preciso instante: alguna vez he caído en una emboscada mientras estaba yo emboscando. Una mala decisión te puede poner las cosas muy difíciles, pero nunca puedes vender la piel del monstruo hasta haberlo matado: un error de comunicación en el equipo de cazadores puede convertir una batalla casi ganada en una catástrofe súbita.

El tema de la coordinación entre el equipo de cazadores va a costar un poco a algunos jugadores; Evolve se puede complicar mucho para el equipo humano si cada uno hace la guerra por su cuenta. Jugando entre novatos siempre parece que el monstruo cuenta con ventaja, pero basta echar una partida contra la máquina al modo Solo para ver que un equipo bien coordinado es un rival formidable incluso para el más terrible de los monstruos. No creo que haga falta entrenar con amigos para ganar partidas como cazador, pero sí conocer muy bien tu clase de personaje y utilizar sus habilidades en todo momento en beneficio del grupo.

La campaña de Evacuación es una gran idea de Turtle Rock para darle un enfoque, un objetivo a una partida de Evolve. Como ya sabrán nuestros lectores, quién gana cada ronda influye en la siguiente: una victoria de los cazadores puede hacer que el monstruo pierda su olfato, por ejemplo; si el monstruo vence puede destrozar un sistema de tuberías y generar así una nube de gas tóxico para los cazadores. Todo esto le da un interesante dinamismo a la partida… sin llegar a ser determinante: en la quinta ronda se decide todo, y ahí las tornas están bastante igualadas. Llegar con ventaja ayuda, pero no determina el resultado de la ronda.

Evolve

El principal punto fuerte de Evolve puede ser también su talón de Aquiles: su complejidad puede dificultarle el acceso al público mayoritario al que aspira. No es un juego difícil, pero sí pone al alcance del jugador muchas sutilezas que pueden influir en la partida. Una de las claves del éxito de los juegos de disparos es su inmediatez: un arma es un arma, y lo único que tienes que preocuparte al coger una es saber por dónde se coge y hacia dónde disparar. En Evolve los reflejos no son lo único importante: capacidad de observación, cabeza fría, toma de decisiones rápida y conocimiento del entorno y el mapa son claves para la victoria.

Los juegos online tienen siempre una pata importante en su comunidad de usuarios: hay títulos extraordinarios que no salen adelante porque no logran reunir una masa crítica de jugadores que le saquen partido; los hay que repelen por una comunidad de usuarios tóxica. Evolve es un juego divertidísimo y con mucha más chicha que un juego de disparos estándar, pero nada de eso le servirá si no logra convencer a los jugadores, si quien quiera echar una partida online no encuentra siempre alguien a quien enfrentarse.

2K tiene por delante un reto importante: explicar bien Evolve, lograr que se establezca una comunidad de usuarios interesada en entender todas sus sutilezas, sus distintos niveles de complejidad táctica. Le toca hacer pedagogía de su juego: no sólo convencer a la gente de que lo compre y lo juegue, sino ayudarles también a cogerle el truco lo más rápido posible. Como buen primer paso, la necesidad de utilizar todas las habilidades para desbloquear los monstruos y cazadores establece un paso determinado que evita sentirse abrumado ante todas las posibilidades y nos obliga a explorar todas las capacidades de cada personaje.

No puedo evitar imaginar cómo serán los torneos de Evolve (que los habrá muy pronto, estoy seguro). Supongo que los equipos de e-sports de Evolve serán de cinco jugadores, cuatro cazadores y uno especializado en controlar el monstruo, y será necesario mandar en ambas facetas del juego para llevarse la victoria. Lo que sí tengo seguro es que este juego ofrece, al menos para mí, mucho más interés desde el punto de vista del público; sus posibilidades para captar audiencia pueden ser un punto determinante para su futuro como deporte electrónico.

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En un juego de disparos tradicional la narrativa de un encuentro es muy limitada. Cuando hablo de narrativa no es en esta ocasión una referencia a nada, digamos, “literario”, sino a que la partida tenga un sentido, un ritmo, un ir y venir que sea fácil de entender y que enganche. En los e-sport de acción más conocidos no hay para ver mucho más que la destreza y velocidad de reflejos de los jugadores. Por eso a mí no me suelen divertir los e-sports de acción como espectador, y por eso una campaña de Evacuación sí me resulta atractiva.

Si recuperamos la analogía del fútbol probablemente se me entienda mejor, veremos que en los 90 minutos de un partido hay una sensación de narrativa: hay momentos en los que un equipo domina, pero la presión del rival les hace perder el balón y retroceder unos metros; tras unos minutos de asedio una distracción les puede costar un gol y un contragolpe bien ejecutado pone en peligro de nuevo al equipo contrario. Viendo una partida de Evolve estás atento a las distintas fases de un encuentro en cada modo de juego, la adquisición y pérdida de ventajas tras ganar cada ronda, la persecución constante de los cazadores… Toda una serie de matices que le dan a una campaña esa “narrativa”.

Está por ver si se establece una comunidad de jugadores potente, la pata que le falta a todo título multijugador que sale al mercado. Sin eso, Evolve puede quedarse en un intento fallido. Pero si 2K y Turtle Rock logran atraer suficiente masa crítica de jugadores Evolve va a dar mucha guerra, y eso sería una buena noticia para el subgénero de la acción multijugador, que se juega prácticamente igual desde finales de los 90. Tiene los mimbres para conseguirlo. En una de las Evacuaciones que he jugado estos días logré matar al monstruo cuando éste casi había logrado destruir la estación de reposaje de la nave. Quedaban sólo 5 segundos de ronda: no se puede ser mucho más emocionante que eso. Como punto de partida no está nada, nada mal. Quién sabe a dónde puede llegar si se alimenta y evoluciona.

Sobre El Autor

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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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