A estas alturas puede resultar una frase manida pero es que debemos decirla: los amantes de la conducción estamos de enhorabuena, y ya llevamos una buena temporada así: Forza Horizon 3, Need for Speed Payback, Assetto Corsa, Forza MotorSport 7, GT Sport, Project CARS 2 y, cómo no, el F1 2017 que hoy nos ocupa.

En este punto y antes de empezar a desgranar las veleidades del juego, creo que es justo reconocer el mérito de Codemasters que, fiel a su estilo, se sigue centrando en un tipo de juego muy específico, huyendo de las amalgamas pilotables tan de moda últimamente. El mundo del pilotaje simulado, ya sea realista o arcade, cada vez abarca más modalidades de juego y distintos tipos de vehículos. Codemasters no. Codemasters huye de esta fórmula para basarse en una única franquicia. Un movimiento arriesgado (si no que se lo pregunten a Milestone y sus WRC) que, sin embargo, a la compañía británica le funciona a las mil maravillas con una licencia que, si bien ha sufrido altibajos, lleva años ofreciéndonos un producto cada vez más redondo.

Se dice que la Fórmula 1 es la categoría reina del automovilismo. El culmen del motor. Y a fe que Codemasters pretende hacer honor a tal título con unos juegos que no son perfectos, pero que divierten a rabiar y te hacen pasar horas y horas pegado frente a tu televisor o monitor.

Sin embargo, como toda franquicia anual (y, en este caso, deportiva) F1 no está exento de polémica ante un título que, como si de un FIFA se tratase, nos hace plantearnos si es realmente necesario publicar un juego cada año, o bastaría con actualizar el juego del año anterior, bien sea como buenos samaritanos o bien previo paso por caja para conseguir el típico DLC. En esta ocasión he de ser muy claro: F1 2017 es continuista frente a lo que pudimos disfrutar el verano pasado, pero incluye las novedades y mejoras suficientes como para justificar su compra.

Para un servidor, que encontró la perfección en aquel F1 de 2013 que incluía eventos de desafío y el tan añorado modo cooperativo, este F1 2017 ha supuesto un soplo de aire fresco ante un título que supera sobradamente a su antecesor y que, sobre todo, nos hace olvidar definitivamente ese patinazo y paso atrás que fue F1 2015. Sin embargo, debo recalcarlo, F1 2017 solo podría ser perfecto si Codemasters hubiera añadido de nuevo el anteriormente comentado modo cooperativo. Una lástima que este año también nos quedemos sin él, y esperemos recibirlo de nuevo pronto.

El otro quebradero de cabeza que le sigue siendo esquivo a Codemasters es la IA de nuestro ingeniero de pista. En cuanto a la de los oponentes, nada que objetar, se amolda bastante bien al nivel de dificultad que elijamos. Pero ese ingeniero nuestro… razón de ser de nuestras mayores pesadillas. Voz redundante que taladra nuestra cabeza hasta el punto de mandarlo callar para que nos deje correr tranquilos. Pero este año va a ser que no. Me quito el sombrero ante los desarrolladores y el gameplay que han conseguido con un título tan difícil y limitado (en cuanto a concepción jugable). Las carreras, por norma general y en cualquier dificultad, son tremendamente dinámicas y divertidas, y raro será encontrarnos una donde no veamos que ocurre de todo: salida del coche de seguridad, roturas de motor, accidentes de otros pilotos, toques, errores de cálculo en la gestión de los neumáticos y un largo etcétera que hará las delicias de los amantes de las carreras más “moviditas” del gran circo de la Fórmula 1.

Codemasters ofrece un producto cada vez más redondo

Es por ello que este año se nota que han trabajado especialmente la IA de nuestro ingeniero de pista. Se ha vuelto mucho más técnico y también mucho más parlanchín. Esto le da un plus de realismo al juego ya que, durante todas las sesiones (entrenamientos, clasificación y carrera) deberemos estar muy atentos a sus indicaciones, obviamente y como es lógico, con un peso específico durante el día de carrera. Si alguna de las piezas de nuestro bloque motor (u otra parte del monoplaza) empieza a sufrir un gran desgaste y nos arriesgamos a no cambiarla para no sufrir una penalización, nos exponemos a encontrarnos con un ingeniero que, en todo momento, nos irá avisando de los problemas en el monoplaza y la manera de solucionarlos…si es que se puede, claro.

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