Nunca sabremos a ciencia cierta si el resurgir de la extrema derecha y los populismos inspiró a los creadores de videojuegos o si, por el contrario, se ha dado la casualidad de que haya un buen puñado de juegos que tratan el tema de un modo u otro. Desde los departamentos de relaciones públicas de las compañías, en un intento de ponerle una vela a Dios y otra al Diablo, se ha dicho una y otra vez que no pretenden hacer un discurso político ni comentar el mundo real. La mayoría de los creadores, preguntados en público al respecto, esquivan la pregunta o responden de la forma menos comprometedora posible. Personalmente, me resulta muy difícil de creer que la elección de Donald Trump y la ola de supremacismo blanco e integrismo religioso que recorre EEUU (entre otros lugares) no ha tenido nada que ver en la concepción de Far Cry 5.

Quizá el mayor problema del retrato que nos presenta el juego es que no termina de entrar en el tema con todas las consecuencias: nos presenta una sátira salvaje y descorazonadora del fascismo ultrarreligioso (me van a perdonar que evite eufemismos como alt-right) que habita en el corazón de EEUU como un cáncer latente; pero al poco se convierte en paisaje, en ambientación. Se evita conectarlo con el mundo real, enlazar un discurso razonado al respecto. No es imprescindible que se meta a comentar directamente, y siendo realistas, rara vez un producto destinado a las masas llega a saltar a la piscina con todas las consecuencias. Incluso diría que funciona sólo como un retrato esperpéntico de ese universo; representar el mal y burlarse de él ya es de por sí una manera de denunciarlo. Sí parece una oportunidad perdida, un quedarse a medio camino; como si a cierta altura del desarrollo alguien de más arriba en la cadena trófica hubiera bajado al estudio y hubiera dicho “ok, vale lo que lleváis, pero hasta aquí que no me apetecen líos”.

Far-Cry-5 ubisoft-releases-far-cry-5-debut-trailers-and-details-2-1280x720Y eso en cuanto a Hope County y la secta de la Puerta del Edén, una secta que, salvo por la cantidad de poder que llega a amasar, resulta bastante creíble (las ha habido y hay mucho peores). La historia en sí que nos cuenta Far Cry 5 no termina de funcionar, en su desarrollo por más o menos previsible y por deus ex machina poco creíbles, pero sobre todo porque su conclusión (sus tres finales) son más bien disparatados. No puedo entrar a comentar mucho sin hacer spoilers, pero decepcionan por anticlimáticos y, lo que es peor: no tienen demasiado sentido, no están bien sostenidos por lo que ocurre previamente.

No hace falta que los buenos siempre ganen o que todo termine en una escena épica con un ritmo trepidante; pero si alguien se pasa horas argumentándote una idea, y en su conclusión te dice básicamente lo contrario, lo normal es que te deje mal sabor de boca. Hay que acabar de una vez con el tic de que todo juego deba tener un giro de guión que deje a la gente descolocada. Son ya demasiados los juegos que se dislocan las rodillas intentando hacer estos giros, y por el afán de epatar dejan al jugador con sensación de que nada de lo que ha hecho tenía mucho sentido.

Lo cual en este caso es una pena, porque el aspecto jugable de Far Cry 5 es divertidísimo. Ubisoft tiene muy bien pulida la fórmula Far Cry, juegos de disparos en un mundo abierto, más o menos reactivo (no esperemos ni las posibilidades de interacción ni la jugabilidad emergente de, por no salirnos de Ubisoft, Watch Dogs 2), con un montón de actividades distintas que podemos realizar. Far Cry 5 no se desvía de la línea de la franquicia: tiroteos frenéticos, conducción de vehículos, algo de crafting y obtención de recursos (caza, pesca, y si nos descuidamos huerto urbano) y exploración. La estructura de misiones es también la habitual en estos juegos (vista también en otros como Mafia III o Mad Max): se trata de hacer suficiente ruido, en este caso destruyendo activos, bases y puestos de la secta y fortaleciendo a la Resistencia, como para obligar a salir al líder de cada región. Nos enfrentamos al líder, lo vencemos y vamos a la región siguiente; y así hasta que el gran jefazo final en persona, el tan siniestro como magnético Joseph Seed, se vea obligado a venir a decirnos un par de cosas.

Para entender con qué construyen el altísimo ritmo de los tiroteos, fijémonos en las distintas mecánicas implicadas. Para empezar la gestión de la salud: aunque los disparos hacen bastante daño, lo regeneramos en cuestión de segundos sin recibir heridas; y podemos usar botiquines si no podemos apartarnos de la acción por unos segundos. Podemos cargar además con bastante armamento, aun sin llegar al arsenal andante de los shooters clásicos; la munición no escasea, y es bastante fácil armarse con las piezas de equipo de enemigos caídos. No hay mecánicas de cobertura como tal, aunque evidentemente podamos ocultarnos; y además llevamos casi siempre un compañero (sea un miembro de la Resistencia o un perro) que podemos dirigir en combate con órdenes muy básicas. Es fácil también conducir y disparar al mismo tiempo. La IA, cumplidora, no busca ser tampoco tácticamente genial.

Un Far Cry divertidísimo, aunque temeroso de ahondar en su premisa 

Todo esto construye un sistema de combate que te anima al enfrentamiento directo, al tiroteo descerebrado y loco en el que superas a tus enemigos en proporción de uno contra treinta. Y funciona, vaya si funciona; más que de sobra para sostener el juego y justificarlo a pesar de sus problemas de guión. La conducción, sin ser brillante (no es un juego de carreras, al fin y al cabo), es lo bastante ágil, dinámica y variada como para ser divertida. Hay pequeños añadidos, como el minijuego de pesca, que parece una tontería la primera vez que lo pruebas y acaba convirtiéndose en un pique personal a poco que te descuides. El aspecto técnico en una consola de base (no he probado el juego en PS4 Pro y Xbox One X) es bueno sin ser rompedor; capítulo aparte merece las actuaciones de voz del juego. Ubisoft suele cuidar bien este aspecto, y Far Cry 5 no es una excepción: si en español son buenas, la versión original en inglés es simplemente magnífica.

Como pretendida guinda del pastel, el Modo Arcade de Far Cry 5 nos ofrece un multijugador puesto encima de un creador de niveles. La idea es que los combates online se jueguen en mapas creados por la comunidad (aunque Ubisoft también ha aportado los suyos propios que, sin ser brillantes, cumplen el expediente). Como es normal, el nivel medio de los niveles es tirando a bajo: tener un bolígrafo no te convierte en poeta. Aun así, también se ven ya creaciones muy interesantes, y no sólo como mapas multijugador sino utilizando el editor libremente como una herramienta artística. Es curioso ver cómo, a medida que pasan los años, la tecnología mejora y el público domina cada vez más conceptos básicos de diseño de juego y “cultura jugona”, este tipo de herramientas van dejándonos creaciones más y más interesantes.

Far Cry 5 no termina de acertar del todo con su guión, que amaga con morder sin llegar a apretar y cierra con unos finales poco convincentes. En lo jugable, sin embargo (y aunque más o menos repita fórmula), sigue funcionando a las mil maravillas. Aunque no llegue a desarrollar todo su potencial, como juego de disparos no se le pueden hacer muchos reproches. Es intenso y divertido, presenta buenas ideas bien ejecutadas, y te mantiene muchas horas sentado en el borde del sofá. En un género como el de disparos, que tiene la adrenalina como uno de sus pilares básicos, Far Cry 5 es uno de los títulos del año.

Sobre El Autor

Director de contenidos
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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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