En el E3 de 2016 y bajo el sello independiente EA Originals, se anunció “Fe”, un juego de ¿aventuras? que aúna, como empieza a ser costumbre de muchos títulos, pinceladas de varios géneros: puzles, sigilo, exploración… Un software alejado de los estándares a que nos tiene acostumbrados Electronics Arts (gracias a Dios), que viene a cubrir un hueco en el catálogo de la compañía.

Fe luce una estética preciosista, que puede recordarnos a juegos como Ori and the Blind Forest. Ojo con esto porque el título no es tan calmado y onírico como pudiera parecer. Cierto que en Fe no encontraremos diálogo alguno y tanto el trasfondo de la historia (muy dejada a la interpretación del usuario) como la propia jugabilidad, son elementos que descubriremos al avanzar en la aventura.

Básicamente, somos una suerte de animal alienígena o místico que debe liberar a las criaturas del bosque, dominadas por unos oscuros seres. En este punto me es imposible no acordarme de títulos como Inside o de films como La Historia Interminable o Dentro del Laberinto, por sus paralelismos entre la luz y la oscuridad.

Sea como fuere, y en palabras del director creativo del juego, Andreas Beijer, tanto él como Klaus Lyngeled (CEO de Zoink Games) buscaban realizar un título que emulase fielmente “la sensación de encontrarse una criatura salvaje. El miedo, la emoción y la incertidumbre de cómo reaccionarías a su presencia”. Un concepto puede que algo simplista para lo que luego encontramos en el juego, pero que ha justificado un desarrollo con el que EA se juega más de lo que parece.

El título nos ha gustado. Lo recomendamos. No es un desarrollo perfecto ni revoluciona el género (cualquiera en el que podemos encasillarlo), pero sí que destila una belleza muy propia, perfectamente acompasada por una jugabilidad desafiante (nunca frustrante). En nuestra mano queda el participar de la experiencia.

Volviendo a lo que es el juego en sí, lo primero que llama la atención es el “canto” de nuestro protagonista. Una suerte de lamento que modulamos para crear una simbiosis con el resto de animales y plantas. Esto nos permitirá, entre otras cosas, contar con su ayuda para solventar diferentes retos. Es la piedra de toque del juego, sobre la que gira prácticamente toda su jugabilidad.

Fe destila una belleza auténtica, muy personal

Fe es un título lo suficientemente grande como para alabar el trabajo de diseño realizado. Cada nivel tiene sus secretos, sus mecánicas y, por supuesto, dispondremos de ciertas ayudas para ir avanzando en un mundo que, sin ser abierto, se muestra bastante amplio.

Los enemigos de los que antes hablábamos, conocidos como Los Silenciosos, se dedicarán a secuestrar animales que debemos liberar. En este punto entra en juego el recurrente sigilo, que aquí encaja (todo sea dicho) como un guante. Debemos estudiar los patrones de nuestros enemigos, así como el entorno, para averiguar por dónde movernos y dónde escondernos.

Al final, Fe se distingue por una duración no muy elevada (todo depende del nivel de exploración con el que juguemos y los coleccionables que deseemos conseguir), centrada en estos “idiomas” que aprendemos al comunicarnos con la fauna y la flora. Sin embargo, algo que así detallado puede antojarse repetitivo o cansino, no lo es en absoluto. Fe alberga una variedad estética y jugable muy de agradecer.

Fe es otro de esos títulos para disfrutar con calma y desconectados del mundo. A ello contribuyen su apartado audiovisual y una  jugabilidad entre los saltos y la exploración. No es un título revolucionario, pero sí destila calidad suficiente como para marcar el camino a seguir por la estrenada línea EA Originals.

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