Con 14 entregas a sus espaldas, Fire Emblem se posiciona como una de las franquicias Nintendo más fructíferas. Tiene mérito, considerando su inscripción en un género tan sectario como el del RPG táctico. Americanos y europeos tuvimos que esperar hasta 2003 (Fire Emblem, Game Boy Advance) para descubrir de qué iba la cosa, si bien la primera iteración (Fire Emblem: Dragon of Darkness and Sword of Light) llegó a las Famicom japonesas en 1990. Lo cierto es que la serie ha ganado protagonismo con sus últimas entregas portátiles, hasta el punto de anunciarse cuatro nuevos títulos en el marco del pasado Nintendo Direct. Uno de éstos, Fire Emblem: Heroes, es también el segundo juego para móviles de Nintendo.

Como han reconocido, los de Kioto están tanteando el mercado para decidir qué modelo de monetización les sale más a cuenta. Si Super Mario Run se adscribía al free-to-start (primeros compases gratuitos y pago único por el desbloqueo del juego completo), Heroes prueba suerte con un free-to-play de manual. Podemos jugar cuanto se nos antoje sin apoquinar un sólo céntimo, aunque la experiencia se encuentre plagada de microtransacciones.

Comenzaré advirtiendo que no se trata de mi género predilecto, por lo que Fire Emblem siempre me ha despertado cierta pereza. No obstante, reconozco las señas de identidad de la serie y valoro positivamente su traslación al ámbito de los dispositivos inteligentes. No podía ser de otra manera, estando detrás Intelligent Systems.

La jugabilidad de Fire Emblem casa a la perfección con los paneles táctiles

Tras varias descargas de contenido, el juego dispone infinitas opciones, estadísticas y modos de juego. Abruma al recién llegado, quien por un momento piensa que esto no es para él, que prefiere seguir combinando caramelos. Perro ladrador poco mordedor, sin embargo. A las pocas partidas uno interioriza cuanto ha de saber: disputamos combates de cuatro contra cuatro, alternándose el propio turno con el del enemigo. Es entonces cuando movemos a nuestras unidades sobre la cuadrícula, pudiendo atacar si nos situamos a la distancia correcta. Así, las estocadas requieren posicionarnos a un cuadro del enemigo, mientras que los arqueros pueden disparar desde dos. También habrá turnos en que convenga replegarnos, derribar ciertos obstáculos (muros) o no desplazarnos en absoluto.

Otro eje de las contiendas reside en el triángulo de armas, que nos indica la efectividad de unas sobre otras en base a un esquema de colores: los rivales marcados en rojo incrementan su ataque un 20% sobre los de verde, éstos sobre los de azul y estos últimos sobre los de rojo. Una vez más, la complejidad es tan sólo aparente y al cabo de un rato deslizaremos el dedo con una soltura pasmosa. La jugabilidad de Fire Emblem casa a la perfección con los paneles táctiles, de eso no hay duda.

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Nintendo promete lanzar contenido adicional de forma periódica.

Heroes esconde una capa de profundidad adicional, evitando que los veteranos se aburran a la mínima de cambio. Viene dada por las estadísticas inherentes a cada personaje: cada refriega aumenta su vitalidad, ataque, defensa, velocidad y resistencia. También podemos asignarles mejoras, hacer que aprendan habilidades, combinarlos e incrementar su indicador de rareza (fortaleza, de una a cinco estrellas) mediante “Plumas de Héroe”. Pero si hay un ítem fundamental en el juego ése son los orbes: con ellos podemos resucitar a los caídos, acceder a determinadas contiendas, mejorar nuestro castillo e invocar a nuevos héroes. Esto último viene a ser un ‘sobre sorpresa’: pagamos 5 orbes (4 si decidimos invocar a varios) y un personaje aleatorio se une a nuestro batallón. Por supuesto, agenciarnos a los más célebres resulta harto complicado y ya hay quien ha aflojado la billetera para llenar su indicador de orbes. Aquí entran en juegos los mentados micropagos (74,99€ el paquete de 140), aunque podemos conseguir orbes de sobra jugando con asiduidad.

Podemos jugar sin apoquinar un sólo céntimo

Respecto a los modos de juego, “Historia” se fragmenta en 9 capítulos. Un total de 48 fases precedidas por secuencias de diálogo estáticas y bajo una premisa bastante pobre: hemos sido invocados como “El Elegido”, quien debe comandar su propio ejército para acabar con la influencia del Imperio de Embla a través de mundos interconectados. La trama culmina justo cuando parece arrancar y tiene poco que ver con los guiones elaborados de las últimas entregas. Escama también el que podamos revivir al batallón tras cada game over, retomando el combate justo donde lo habíamos dejado (con las unidades enemigas ya tocadas). Quiere decir esto que, si contamos con un buen número de orbes, avanzar es más una cuestión de insistencia que de habilidad.

Por su parte, “Encuentros” propone batallas con fecha límite de consecución, por las que reclutar a héroes exclusivos. La peculiaridad es que no podemos dejar morir a ninguno de nuestros soldados. En “Coliseo” nos enfrentamos a los ‘fantasmas’ de otros jugadores en una sucesión de 7 combates, lo que nos granjea interesantes premios. Finalmente, la “Torre de práctica” dispone fases aleatorias en las que conseguir gemas (subida de nivel) y sellos (incremento de rareza). Así, Fire Emblem Heroes se resume en partidas de un par de minutos en diferentes modalidades, cada cual otorgándonos tipos de ítems con los que reforzar a nuestros aliados.

Técnicamente hablamos de un juego vistoso, que alterna la estética chibi con animaciones de combate dibujadas a mano, más realistas y acordes a lo que la franquicia nos tiene acostumbrados. La épica banda sonora, repleta de fanfarrias, tampoco desmerece.

Si nos atrae su propuesta, Fire Emblem Heroes encierra contenido como para entretenernos durante semanas, aunque Nintendo ya ha anunciado interesantes adiciones. Eso sí, por contra de Super Mario Run y su trasvase cuasi directo de mecánicas, la aplicación se antoja un aperitivo respecto a las entregas principales. Trama y combates saben a poco, pero al mismo tiempo cumplen su objetivo: despertar tu curiosidad. Ha conseguido que un servidor instale Fire Emblem: Awakening y eso ya es todo un triunfo.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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