Mucho ha llovido desde los tiempos en que el bueno de Cliff Bleszinski, Lancer en ristre, anunciaba y promocionaba Gears of War. Casi de forma inmediata, las desventuras de Marcus Fenix contra las hordas Locust se convirtieron en historia viva de los videojuegos y en una de las franquicias clave para Microsoft, junto a Halo y Forza Motorsport.

Ya sin Epic Games de por medio, es The Coalition la encargada de perpetuar el buen nombre de la serie. Pero hagamos un pequeño repaso: en 2006 se lanzó la primera entrega, que relataba el enfrentamiento entre las fuerzas humanas de la CGO y los Locust en el imaginario planeta Sera. Dicha guerra, que comenzó con el Día de la Emergencia, se produjo por el control de la Imulsión, una fuente de energía barata y abundante en el planeta que, sin embargo, escondía oscuros secretos.

Tras tres títulos con Marcus como protagonista, e incluso una precuela para contarnos los acontecimientos posteriores al Día – E, parecía que por fin habíamos logrado acabar con la guerra en Sera. Pero ahora, veinticinco años después, una nueva amenaza ha surgido y nuevos héroes toman las armas para defender el planeta y a sus habitantes.

Gears4_Screenshot_Guardian_combat¿No diréis que no suena épico verdad? De hecho, es junto con su tono sangriento (incluso gore) por lo que Gears of War triunfó como lo hizo: grandes dosis de acción, un sistema de coberturas inédito hasta la fecha (que sentaría cátedra en el género) y un tono inconfundible, todo ello con una calidad técnica y sonora sin precedentes.

Visto el gran trabajo que los chicos de The Coalition hicieron con la Ultimate Edition del primer Gears of War, era obvio y más que merecido que el estudio se encargase de una nueva entrega, esta vez sí, cien por cien original.

Gears4_Marcus_JD_4KY en esas estamos, en el papel de JD Fenix, hijo del antiguo protagonista de la saga y ex miembro de la CGO, renegado y colaboracionista de los Forasteros (asentamientos independientes, al margen del nuevo régimen de la CGO y su primera ministra Jinn). Por motivos que no desgranaremos en este texto, JD y sus amigos descubren una nueva amenaza: El Enjambre. Un temible enemigo, desconocido hasta la fecha, que amenaza con asolar todo el planeta. Planeta que, dicho sea de paso, no ha salido muy bien parado tras los acontecimientos de Gears of War 3: la humanidad se ha quedado sin combustible (todo el juego rezuma un cierto aire tecno-post-apocalíptico) y el clima se ha visto gravemente alterado.

Gears4_Drone_4KBajo esta premisa comienza la cuarta iteración de la saga que, aún siendo muy continuista en lo jugable, sí que presenta variaciones. Llama poderosamente la atención el cambio en el carácter de los protagonistas. JD y sus amigos ya no son los aguerridos Gears que vimos en las anteriores entregas. Sí, siguen siendo fornidos soldados (no tan vigoréxicos, gracias a Dios) pero su humor se asemeja a lo que pudimos observar en personajes como Baird, más que al carácter seco y rancio que desprendía Marcus.

Toda la tensión (y la sangre) del juego se reduce gracias a un humor casposo, casi de película cutre de acción o incluso al más puro estilo de las historias de buddy-cops, que en realidad encaja como un guante en la nueva producción. Además, en esta ocasión las relaciones interpersonales (amistad, familia y amor) se encuentran mucho más marcadas. Por desgracia, no hace falta ser ningún experto para que, al poco de empezar la aventura, adivinemos por dónde van a ir los tiros; haciendo que una historia con una premisa más que interesante (y muy intrigante en sus primeros niveles) se vuelva obvia y bastante monótona hasta cerca del final.

A nivel jugable, The Coalition ha sido tremendamente conservadora, volviendo al cooperativo para dos jugadores (se pierde la posibilidad de jugar con hasta tres amigos más) y añadiendo apenas un par de detalles entre los que destacan las ejecuciones (Close Cover Combat) en la lucha cobertura a cobertura: si compartes parapeto con un enemigo, con tan sólo apretar un botón, podrás agarrarlo y tirar de él hacia ti para después terminar con una ejecución a cuchillo tremendamente espectacular (y explícita). Este movimiento también puede realizarse a la inversa, “volteando” la cobertura.

Un ejercicio tan espectacular como conservador, que contentará a los incondicionales pese a sus problemas de ritmo

Por supuesto, vuelve la recarga activa. Cada vez que realicemos una recarga óptima, lograremos una bonificación de daño en los siguientes disparos. En cuanto a las armas, están presentes la mayoría de las clásicas (Lancer, Gnasher, rifle de francotirador, granadas…) y se incluyen algunas nuevas de Las Guerras del Péndulo (las que pudimos ver en Gears of War Judgment), así como otras un tanto “especiales” y que casi preferimos descubráis por vosotros mismos.

Técnicamente ya vimos de lo que es capaz el estudio canadiense, así que podéis imaginaros lo que os espera en Gears of War 4. Un título al que pocos peros pueden ponérsele y donde destaca el detallismo de los entornos, más colorido en los mismos (y en los propios personajes), las expresiones faciales, los efectos de partículas e incluso las físicas en algunas fases.

A nivel sonoro es donde nos hemos llevado una pequeña decepción. En primer lugar, el juego no viene localizado al castellano (inglés con subtítulos o español latino), aunque al menos podremos remediarlo en noviembre mediante un parche… si es que podemos esperar, claro.  

Gears4_Motorcycle

Por otro lado, el cambio de batuta. A pesar de lo que muchos piensan, no fue Steve Jablonsky quien sentó las bases de la banda sonora (aunque sí las mejoró y elevó hasta cotas inimaginables), sino Kevin Riepl. Para la ocasión se ha elegido a un compositor de renombre como es Ramin Djawadi (Juego de Tronos, Furia de Titanes, Medal of Honor Warfighter) y hemos de decir que, pese a declararnos fans incondicionales de su obra,  no ha estado a la altura del producto que tenía entre manos. Las composiciones se antojan meramente testimoniales, por contra de unos efectos impecables.

En definitiva, y por cerrar el capítulo que concierne a la campaña, nos hemos encontrado con un juego técnicamente soberbio, que comienza de forma un tanto nostálgica y pronto nos sume en la intriga por saber qué está pasando. Según avanzamos en la historia, el impacto inicial se diluye para encontrarnos un gameplay tremendamente repetitivo (salvo algunas fases dignas de mención), que repunta de forma magistral con los dos actos finales. Tal vez The Coalition, en su afán de no “romper” un producto ya consolidado, ha sido demasiado conservador, ofreciéndonos un título que parece más una entrega pensada para toda una nueva generación de jugadores, como si el primer Gears tuviese veinte o treinta años.

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