Desde aquel Future Soldier que tanto me gustó, nada sabíamos de uno de nuestros comandos preferidos: los Ghosts. Ahora, y en el marco de un narcoestado real (Bolivia), Ghost Recon Wildlands se nos presenta como una nueva mezcolanza de géneros a manos de Ubisoft.

Pero, ¿qué hace a Ghost Recon Wildlands diferente al resto?


Pues en realidad es una respuesta a la que ya hemos contestado. Títulos como The Crew o The Division (del que este nuevo Ghost Recon bebe mucho, por cierto) son claros ejemplos de lo que comentamos. La premisa básica partía del hecho de mezclar características de juegos MMORPG con otros géneros, en principio muy diferentes, como los
shooters o los juegos de conducción.

En esta ocasión mantenemos la parte social del título (como en STEEP) y el cooperativo a cuatro jugadores que viéramos en la aventura neoyorkina, pero sin rastro de rol (salvo un pequeño árbol de habilidades) ni elementos MMO per se. Entonces, ¿qué es lo realmente diferente en Ghost Recon Wildlands? Pues en este caso la mezcla entre shooter táctico cooperativo y sandbox.

Ghost Recon, especialmente en sus últimas iteraciones, eran juegos bastante scriptados y medianamente pasilleros. Sí, tenías escenarios más o menos amplios para elaborar tu estrategia, pero para nada llegaba a la libertad (y tamaño) del mapa boliviano de Wildlands. En esta ocasión podremos recorrer el país latinoamericano a nuestras anchas, ya sea por tierra, mar o aire.

Adaptándonos al medio

En este sentido, nos encontramos con un esquema clásico de sandbox en el que no creo que merezca mucho la pena hacer hincapié: misiones principales, secundarias y cientos de coleccionables tipo grabaciones o documentos, que añaden información o nuevas misiones a la historia. Así como otros elementos (lugares simbólicos, parajes naturales…) dentro de un gigantesco mapa que podremos explorar a nuestras anchas.

Obviamente tenemos que hacer una pequeña gestión de recursos (especialmente mediante las misiones secundarias) para incrementar nuestro árbol de habilidades y el apoyo que nos brinda el propio movimiento rebelde boliviano. Muy del estilo de Far Cry. Como novedad, cabe resaltar que, si bien aquí no “liberamos” poblados (salvo por imperativo directo de una misión), sí que podemos liberar prisioneros rebeldes e incluso realizar misiones secundarias en relación a ellos. Esto hace que se desbloqueen ciertas ayudas por parte de los mencionados rebeldes, así como el hecho de notar una presencia cada vez mayor de los mismos es pos de derrotar al Cartel de Santa Blanca, antagonista de Ghost Recon Wildlands.

grw-screenshot-preview-event-8-4k-no-logo-1485338637_47m9 Es cuanto menos curioso ver cómo, en cuanto entras en combate en una misión principal, acuden cada vez más refuerzos en tu ayuda. ¡Pero ojo! Hay más facciones en el juego además del cartel y los rebeldes, así que mucho cuidado con mosquear al ejército del país. Son de los de disparar primero y preguntar después, y no discriminan entre los narcos y un comando militar secreto infiltrado. Si eres listo, podrás hacer que se enfrenten entre ellos, algo que ayuda en las misiones más ‘concurridas’.

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No puedo dejar de comentar la queja formal que el gobierno boliviano ha presentado, mediante carta a Ubisoft a través del embajador francés en el país, protestando oficialmente por la imagen que el título da sobre el país sudamericano. Lo convierte en un narcoestado al más puro estilo de la mítica serie de Netflix. Y la referencia al serial sobre la obra y milagros del patrón Pablo Escobar no aparece en este texto por nada: las influencias de la serie en el título son más que evidentes y el mejor ejemplo de ello son alguna de las voces usadas en el doblaje al castellano, que corresponden al mismo actor que pone voz al agente del FBI protagonista de “Narcos”.

Eso sí, El Sueño, líder del ficticio Cartel protagonista del título, está más cerca de los estereotipos de archienemigo vigoréxico y moralista (tócate los genitales) de la saga “A Todo Gas” que del idílico (y totalmente erróneo) Pablo Escobar que la serie de Netflix nos presentó.

Acción táctica con aires de sandbox

Sin duda, la acción táctica de las misiones principales (y algunas secundarias como el asalto a convoyes de suministros) son, de largo, lo más logrado del juego y lo más divertido del mismo. Hay que tener en cuenta que el espíritu sandbox impreso y la orografía del terreno hacen que, a las primeras de cambio, te encuentres pegando tumbos ladera abajo con un autobús boliviano. Nada nuevo bajo el sol en esto de los juegos de mundo abierto.

Pero claro, la acción no es, ni de lejos, la que podemos encontrar en GTA o Watch Dogs 2; así que, en cuanto llegamos a una zona de conflicto, especialmente si se trata de una misión principal, las cosas se suelen poner realmente peliagudas. Jugando con amigos, las primeras misiones entras a saco: eres Rambo con unos colegas y vas a acabar tú solo con todo el cartel de Santa Blanca. Craso error. No sueles durar ni un minuto en pie. De repente entiendes que has de tomarte las cosas con más calma: esto es Ghost Recon.

Te acercas a la base/poblado/hangar/hospital/centro de producción de drogas del enemigo con sumo cuidado. Sin hacer ruido. Divides a tu equipo por todo el perímetro y utilizas los drones y prismáticos para marcar tantos enemigos como sea posible. Dos en las torres. Disparo sincronizado y fuera. Ahora a por la alambrada, pero primero a por las cajas de registro de las alarmas: el enemigo no podrá pedir refuerzos en caso de descubrirnos. Avanzamos con sigilo y en paralelo, limpiando la zona hasta el objetivo. Rebeldes encarcelados. Los liberamos y se unen a la lucha con nosotros. Limpiamos y recogemos. Misión cumplida.

De repente entiendes que has de tomarte las cosas con calma:                               Esto es Ghost Recon

Es verdad que choca ese contrapunto entre “hacer la cabra loca” por el mapa y la seriedad táctica de las misiones. Es lo que tiene este tipo de experimentos que realiza Ubisoft. Pero la idea es buena y le auguro mucho futuro.

Mirando a la comunidad

En el momento de escribir esta review el título ya ha recibido dos grandes actualizaciones centradas, sobre todo, en arreglar los problemas jugables y añadir opciones extra. ¡Por fin podremos apagar las radios de forma predeterminada! Elemento cansino donde los haya, que me recuerda precisamente a la “mujer plañidera” de The Division. Esto no es más que un pequeño chascarrillo sobre el juego, pero este nivel (y ritmo) de actualizaciones, demuestran lo volcada que está Ubisoft con el lanzamiento.

Aún así, os recomendamos encarecidamente que, si disponéis del equipo adecuado, juguéis Ghost Recon Wildlands en su versión para PC. La versión de consolas se queda atrás técnicamente; con una resolución algo baja que por momentos puede complicar una misión al no poder distinguir un enemigo en la distancia, popping, algunos tirones y demás problemas típicos de un sandbox pero que no por ello debamos tolerar. Técnicamente la versión de PC se muestra muy superior, lo que a la larga desemboca en un mayor disfrute también de las escenas de acción (más allá de las mejoras de calidad en sus aspectos de mundo abierto).

Con un poquito más de chicha…

Aunque no tengo pegas en cuanto a la trama, lamento que Ubi no haya intentado sacarle más jugo. Huir de algunos de los estereotipos y entrar en visiones más intimistas de este tipo de conflictos. Me viene a la mente la película Sicario, por poner un claro ejemplo. Aunque pueda parecer que mezclo churras con merinas, creo que me vais a entender si hago la translación a los videojuegos: Spec Ops The Line. Spec Ops nació en los noventa como saga de acción táctica y su última iteración, un shooter puro en tercera persona, gozaba de un guión y una historia exquisitos. La evolución de la saga es más que obvia en este sentido.

Lo mismo le hubiese pedido a este Wildlands. Es un gran título, sí, pero una mayor carga dramática hubiera puesto la guinda al pastel a este grandísimo sandbox táctico. Alabar por enésima vez la valentía que demuestra Ubisoft con este tipo de producciones. Mantiene grandes IPs como Assassin´s Creed o Watch Dogs mientras innova con franquicias como The Crew, The Division, Steep, For Honor o esta recuperada Ghost Recon. Sí, lo sé, algunas funcionan mejor, otras peor y todas suelen aparecer plagadas de bugs que se corrigen sobre la marcha. Pero, seamos honestos, sin el célebre downgrade del primer Watch Dogs el público acogería con mejor ánimo este tipo de producciones.

Tras muchas horas en Bolivia, auguro que nuestro equipo Ghost no tardará en desplazarse a un nuevo escenario para acabar con una nueva amenaza. Título que, estoy seguro, beberá de todo lo bueno de este Ghost Recon Wildlands e incluirá aquello que le falta.

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