Nos hemos decidido a investigar Grey Goo, un juego de estrategia en tiempo real que ha pasado casi de puntillas, eclipsado por otros grandes lanzamientos este año, y que merece un poco más de atención. En Grey Goo nos prometían la jugabilidad de los RTS clásicos, algo así como un cruce entre el primer Starcraft y Command & Conquer 3. Y en ese sentido, por lo menos, podemos decir que cumple lo que promete. Sin menospreciar los RTS actuales, Grey Goo nos trae algo de la época dorada de los juegos de estrategia, con la posibilidad de construir enormes ejércitos que sobrepasen a nuestro enemigo, construir muros para defender nuestra base, o construir unidades poderosas y microgestionarlas, pero sin obligarnos a escoger obligatoriamente ninguna de estas estrategias.

Pero empecemos por el principio, ¿qué ofrece Grey Goo en un campo tan trillado como la estrategia en tiempo real? La premisa no es especialmente original: tres razas, muy diferentes entre sí, compiten por los recursos y el dominio de un planeta. Hasta aquí podríamos estar hablando perfectamente de Starcraft. Empezamos la campaña controlando a los Beta, una raza de alienígenas cuyo mundo está siendo atacado por un enemigo misterioso y tecnológicamente superior. Trataremos de salvar a los civiles y todos los recursos posibles mientras evacuamos el planeta, y por el camino descubriremos que nuestros temibles enemigos son (ojo, spoiler, pero tan al principio del juego que probablemente no pueda considerarse como tal) seres humanos.

Este es el primer sello de identidad de Grey Goo, un cambio muy pequeño a nivel de juego pero toda una declaración de intenciones: los humanos ya no son una raza advenediza que empieza a expandirse por un universo poblado por razas más antiguas, como en prácticamente todos los videojuegos y los guiones de space opera proponen. No son una raza tosca que utiliza complicadas máquinas para arrasarlo todo a su paso. No son Terran. Son, por el contrario, una raza grácil y tecnológicamente muy avanzada, que lleva miles de años vagando por la galaxia. Los advenedizos y mecánicamente toscos vendrían a ser los Beta, que paradógicamente demuestran ser mucho más nobles que los humanos (aunque tampoco es que hiciera falta mucho para eso).

The_Beta_Screenshot_14.1396452462Por último tenemos la tercera raza en discordia, el Goo, muy diferente de las dos anteriores. Si alguien está pensando en los Zerg, ya se puede ir olvidando. De hecho, el Goo no se parece a ninguna raza que hayamos visto en otro juego de estrategia, y eso es otro gran punto a favor de Grey Goo: haber sabido coger una jugabilidad clásica y añadirle algo nuevo. Básicamente, el Goo es una masa amorfa que consume recursos, crece y se divide por mitosis. Llegado el caso, puede transformarse en diferentes tipos de unidades militares para acabar con sus enemigos. No tiene edificios, no tiene infraestructuras, y su capacidad de transformación hace que sea capaz de adaptarse en segundos a cualquier situación. Eso sí, también es con diferencia la raza más complicada de controlar, no sólo porque tenga un control distinto del que estamos acostumbrados, sino porque requerirá que el jugador esté mucho más pendiente de la microgestión.

A pesar de que los Beta y los Humanos son mucho más similares entre sí que el Goo, siguen teniendo más diferencias que la mayoría de las facciones de otros juegos de estrategia. Mientras que los humanos centran su fuerza en su férrea defensa y su capacidad para fortificar su base principal, los Beta se centran en la versatilidad. Se podría considerar que hay tres modos de juego bastante claros: el Goo tiene una facilidad pasmosa para expandirse y obtener recursos, con lo que será muy apreciado por los amantes de las partidas rápidas y el rush. Los Humanos, en cambio, invitan a un juego mucho más reflexivo y a no lanzarse al ataque hasta que no tengamos una base convenientemente fortificada. Los Beta podrían considerarse un punto intermedio: son capaces de construir fortificaciones bastante decentes pero también pueden construir diferentes bases por todo el mapa, aunque no a la velocidad del Goo.

En cuanto a las unidades, la microgestión de las mismas siempre es una ventaja, pero en Grey Goo no tiene por qué ser determinante ni, desde luego, obligatoria. Esto parece ir contracorriente respecto a los juegos de estrategia actuales, pero lo cierto es que dar la oportunidad de elegir a los jugadores nos parece un gran acierto. Quien quiera fabricar poderosas unidades de asedio y microgestionarlas se convertirá en un adversario formidable, pero quien prefiera centrarse en la economía y avasallar al enemigo mediante inmensas oleadas de unidades ligeras también tendrá su oportunidad. De hecho las fábricas de Humanos y Beta tienen la opción de “producción infinita”, que al ser activada produce las unidades seleccionadas de manera ininterrumpida mientras queden recursos y enviarlas al punto prefijado que queramos. Los que quieran optar por la facción Goo, sin embargo, no tendrán más remedio que gestionar manualmente su creación de unidades.

2015-01-22_00004Como no podía ser de otro modo tratándose de un RTS, Grey Goo tiene una intensa campaña para un solo jugador y un modo multijugador. En general todo se ajusta a los parámetros clásicos, pero por el momento (a la espera de nuevo contenido descargable) resulta bastante evidente que se ha puesto más empeño en la campaña que en el multiplayer. Mientras que cuando jugamos la historia seremos recompensados con cuidadísimas cinemáticas para cada misión y una historia más que digna, el multijugador no tiene demasiados mapas y da la impresión de estar “porque tenía que estar”. Aún así, Grey Goo es un juego muy divertido contra otros jugadores, precisamente porque es diferente a lo que estamos acostumbrados y puede dar pie a estrategias que nunca hayamos visto. Usar sabiamente el terreno elevado y saber cómo utilizar la maleza para tender emboscadas será crucial a la hora del PvP.

En los apartados gráfico y sonoro el juego cumple sobradamente, aunque sin llegar a epatar. Tampoco es que todos los nuevos lanzamientos tengan que ser un despliegue visual sin precedentes, y desde luego Grey Goo no lo pretende. Más allá de sus cinemáticas, que como hemos dicho tienen una gran calidad, los gráficos son agradables y funcionales. Lo mismo para la música y los efectos sonoros, que no destacan especialmente pero desempeñan correctamente su función. La única pega que podríamos poner sería que traducción al español podría haber sido algo mejor, especialmente teniendo en cuenta que sólo se han traducido los subtítulos y que el juego tiene una importante carga narrativa. Aún así, no hay ningún fallo demasiado grave.

Grey Goo es un producto sólido que entusiasmará a los aficionados a los RTS clásicos. Su comparación más inevitable sería con Star Craft 2, y podemos decir que es capaz de sostenerle la mirada sin problemas. Por otro lado, los amantes de la novedad tal vez se sientan decepcionados: Grey Goo no inventa nada, ni lo pretende. Pero lo que hace, lo hace muy bien.

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