Los visores de realidad virtual irrumpieron hará año y medio, tiempo suficiente para valorar su recorrido en cuanto a catálogo. Oculus Rift, HTC Vive, PlayStation VR… ninguno sale bien parado, como atestiguan sus rebajas de las últimas semanas. Aunque la primera hornada de exclusivos resultó aparente, apenas rascó las posibilidades de la tecnología, prometiendo las editoras que lo bueno estaba por llegar. Sin embargo aquí estamos, reseñando el enésimo shooter de oleadas.

Desarrollar géneros complejos en el marco de la realidad virtual requiere de presupuestos desorbitados, imposibles de amasar sin una base instalada considerable. De ahí la pescadilla que se muerde la cola y el que Studio229, responsables de este Hangry Bunnies From Mars, haya optado por un ‘apunta y dispara’ de manual. El juego nos convierte en empleados de Critter Death Squad, compañía contratada para exterminar a los conejos extraterrestres que campan New Los Angeles. Contamos para ello con sendas pistolas convertibles acorde a nuestro progreso.

Hangry Bunnies From Mars no destaca por cantidad o variedad. Alberga una avenida como único escenario, donde los enemigos nos asaltan por la izquierda, por la derecha y de frente. Se presentan de inicio como adorables conejitos, convirtiéndose en esferas dentadas al par de disparos. Recurrimos entonces al armamento secundario: un pulso capaz de repeler hordas completas y otro encargado de amansarlas temporalmente, poco efectivo cuando el mamífero de turno nos ciega con una sustancia negruzca.

Que un conejo gigante te enseñe la campanilla no es algo que ocurra todos los días.

Que un conejo gigante te enseñe la campanilla no es algo que ocurra todos los días.

Como decíamos, las armas metamorfosean conforme aumenta el número y velocidad de los rivales, hasta el punto de absorberlos (al más puro estilo Luigi’s Mansion) para lanzarlos cual granadas. Entre tanto nos rodearán conejos a bordo de platillos volantes y otros de tamaño colosal, que impresionan a dos palmos. Al final todo se reduce a una cuestión: ¿cuánto tiempo somos capaces de resistir? Porque la pantalla de game over llega más pronto que tarde, revelándonos nuestra naturaleza clónica e invitándonos a escalar posiciones en las tablas de clasificicación (local u online).

Con tan pocos enemigos y armas, los quince euros de Hangry Bunnies From Mars saben a estafa, pero lo cierto es que el juego presenta unos valores de producción fuera de toda duda. Destaca el doblaje a modo de mensajes radiofónicos: un ingeniero de acento británico y un estratega ruso que no dudan en mofarse de nuestro desempeño. No en vano, los chascarrillos corresponden a Jeremy Adams, guionista y productor para LEGO o DC Comics entre otros gigantes del entretenimiento.

Un wave shooter cuidado y divertido, aunque parco en opciones

Además de sentido del humor, el título presenta solidez técnica. En la configuración visual más elevada, los escenarios de estilo cartoon muestran una nitidez envidiable y las animaciones de los enemigos resultan muy simpáticas. De ahí que nos preguntemos cómo habría quedado la cosa con una buena ristra de escenarios y algo más de enjundia en lo narrativo. Por su parte, la escala de habitación se aprovecha lo justo: apenas dimos un par de pasos durante nuestras sesiones con el visor, lo que se habría corregido introduciendo elementos interactivos o coberturas.

Señalar finalmente que Studio229 ha implementado un modo de dificultad apto para novatos, con el que los más pequeños (o quienes nunca se hayan atrevido con la realidad virtual) podrán desintegran conejos sin demasiadas preocupaciones.

Hangry Bunnies From Mars es el enésimo wave shooter de la realidad virtual, aunque su calidad técnica y tremendo sentido del humor atestiguan un trabajo meticuloso. Enfrentarse a estos conejos divierte sobremanera, pero la experiencia sabe a demasiado poco y las tablas de clasificación son un recurso bastante manido en cuanto a rejugabilidad. Con todo, no es mala opción para adentrarse en este subgénero.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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