Con Kamiko, Skipmore se matricula en la producción de juegos concisos aunque entretenidos. Demasiado en ambos casos, lo que siempre nos deja con ganas de más y la profunda desazón del ‘qué hubiera pasado sí…’.  Lanzado hará cosa de un mes en la eShop japonesa de Nintendo Switch, el título de marras aterriza en Occidente por unos módicos 4,99 euros. Éso y la nostalgia inherente a su estética pixelada lo han aupado a la segunda posición en el ranking de ventas, tras el todopoderoso Mario Kart 8 Deluxe.

Nos aguarda un juego de acción en perspectiva cenital, donde transitar cuatro escenarios fulminando enemigos y resolviendo sencillos puzles. Aunque llega localizado al inglés, la premisa sabe a excusa: tres sacerdotisas son investidas “Kamiko” para clausurar el portal por el que los demonios atenazan a la humanidad. Yamato porta una espada, Uzume opta por el arco e Hinome tira de daga y escudo. Las pocas líneas de diálogo se limitan a la introducción, enfrentamiento final y epílogo, ajenos a los orígenes o motivaciones de las protagonistas.

En menos de lo que canta una gallo os veréis repartiendo estopa, sin que importe nada más. El objetivo de cada nivel es desbloquear el acceso al siguiente, alcanzando las cuatro puertas ceremoniales (Torii) dispersas por el mapa. Daremos así con pasajes ocultos, pero también interruptores que activar moviendo bloques de piedra o portando esferas de una punta a otra del escenario. La ‘gracia’ del asunto es que perdemos el ítem de turno si algún enemigo nos roza durante la travesía. Además, las hordas se regeneran automáticamente a no ser que dejemos a un par de esbirros con vida, lo que arroja cierto componente estratégico.

Dos o tres horas de vida útil para un juego que atrapa sin remedio pese a su falta de ambición.

Dos o tres horas de vida útil para un juego que atrapa sin remedio pese a su falta de ambición (y presupuesto).

Tranquilos quienes huyáis de los retos, que Kamiko es una experiencia la mar de accesible. Las sacerdotisas cuentan con un ataque estándar y otro especial, al que recurriréis en contadas ocasiones por lo inocente de los adversarios. Esto aplica también a los jefes que aguardan entre zonas, cuyo diseño recuerda irremediablemente a los Ángeles de Neon Genesis Evangelion. Una pena que sus rutinas no se hayan trabajado más, cuando los combates rozarían la épica. Pero la baja dificultad no impide que el juego te atrape, incentivándose el completarlo en el menor tiempo posible. De hecho, podemos activar un crono desde el menú de pausa.

Recorrer las cuatro fases y ventilar a sus respectivos bosses nos llevará una hora de media con cada protagonista, lo que nos deja 180 minutos de vida útil para quien no pretenda batir su marca en la tabla de clasificación local. Duración más que suficiente considerando el precio a pagar y cómo esas tres horas te han parecido minutos. No hay mejor indicativo de que Kamiko podría haber llegado lejos a poco que le hubiesen insuflado profundidad. Empezando por el sistema de combate: no percibimos diferencia al encarar la aventura con una u otra arma y todo se limita a machacar o mantener pulsado un botón. Cual RPG, expandir los indicadores de vitalidad y magia (indispensable este último para abrir puertas o ejecutar ataques especiales) a base de gemas recónditas se antoja buena idea, pero podrían haberse diseminado en mayor número.

Escenarios más grandes, con puzles desafiantes y jefes crípticos completarían un juego imprescindible, al que no puede pedírsele más de lo que ofrece considerando las circunstancias de su desarrollo. Donde no se admiten pegas es en el plano audiovisual: la estética pixel art vuelve a demostrarnos que menos es más, con unos diseños de personaje encantadores, originales efectos y pegadizas melodías chiptune. Todo un homenaje a la era de los 8 bits, con destellos propios de los tiempos que corren y bajo el panel de Switch, que demuestra nuevamente su excepcional representación de los colores.

Kamiko es una aventura de acción sencilla en el abordaje de puzles y jefes; cuyo verdadero desafío radica en completarlo a la mayor velocidad posible. Se hace el doble de corto porque se disfruta el doble de rápido, lo que es mucho decir ante un desarrollo tan poco ambicioso. No deja uno de preguntarse hasta dónde habría llegado con el presupuesto y la profundidad necesarios. En cualquier caso, seguiría resultando un título preciosista en su nostálgico acabado, de esos que enamoran a simple vista.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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