No cabe duda que hace veinticinco años las cosas eran mucho más sencillas. Los medios y las capacidades técnicas de la década de los ochenta eran los que eran. De esta manera, los creadores se centraban mucho en la jugabilidad pura y dura, en diseñar un juego que sirviese prácticamente en exclusiva para eso: jugar. Muchas veces el contexto no tenía peso alguno o, directamente, era irrisorio.

Si no, pensad en las mascotas de Sega y Nintendo: ¿un erizo azul y un fontanero que salva princesas? Eso por no hablar de otros muchos títulos a los que King Lucas recuerda nada más empezar a jugar, como podrían ser los míticos Jazz Jackrabbit o Alex Kidd. Y eso precisamente es lo que pretendían los chicos de Devilish Games con su nuevo juego: disfrute puro y duro.

King Lucas es un videojuego de acción, aventura y plataformas de tipo Metroidvania en 2.5D, en el que tendremos un castillo con mucho que explorar: el mapa está compuesto por más de 1200 habitaciones que, al inicio de cada nueva misión, cambian su posición de forma aleatoria. La premisa es sencilla: tras el affaire que el Rey Lucas ha tenido con la Bruja de Sausan, la Reina se va al reino vecino para vivir un segundo matrimonio; las hijas del Rey son las únicas que quedan a su lado. A causa de esto, cada vez que se pierden en su castillo, el rey remueve cielo y tierra para traerlas de vuelta. Y, cómo no, nosotros encarnamos a un pragmático caballero que pasaba por allí en el momento adecuado…

Y eso precisamente es lo que pretendían los chicos de Devilish Games con su nuevo juego: disfrute puro y duro

Todo el título destila un humor muy socarrón y un tanto verde que, sin embargo, choca con el estilo visual del mismo, más sencillo y colorido. Personalmente, sin duda he agradecido que huya del ya muy manido estilo pixel-art que tantos y tantos otros estudios utilizan como excusa para alentar nuestra nostalgia. Esto permite que podamos disfrutar de King Lucas en altas resoluciones y con una calidad adecuada tanto a los tiempos que corren como al estilo artístico que la propia Devilish ha querido imprimirle.

Nos haremos con la mecánica jugable en los primeros cinco minutos del juego, gracias en gran medida a un control muy bien equilibrado, especialmente a la hora de sortear los diferentes tipos de plataformas. Tras ello el Rey, tirando de los fondos familiares, nos prometerá el oro y el moro si seguimos buscando a sus hijas perdidas, y algún que otro personaje más…

Los niveles en sí muestran su dificultad desde el minuto uno. No quiero decir con esto que el juego sea complicado, pero está claro que los chicos de Devilish se han volcado mucho más en la creación de las ingentes cantidades de habitaciones, que en el mero proceso de diseño de las mismas: aunque algunos de estos niveles son relativamente sencillos, otros llegan a tener diferentes secretos, enlaces con otros niveles… En los innumerables detalles se puede ver por qué Devilish Games ha invertido más de cuatro años en King Lucas.

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