Sería irresponsable hablar de este Layers of Fear comparándolo únicamente con P.T. Sí, se le ven influencias, pero os prometo que el título de Bloober Team va mucho mas allá en su propuesta, no ya en lo jugable sino también en lo narrativo.  Honestamente, aun teniendo en cuenta que ningún crítico puede ser objetivo a la hora de valorar un título, he de admitir que con éste voy a ser tremendamente subjetivo por las sensaciones que ha logrado transmitirme. Muy lejos de nada que haya jugado en los últimos meses o incluso años.

En las filas de Bloober Team existen auténticos especialistas en esto del terror (veteranos del equipo que creó Amnesia, por ejemplo) que con este Layers of Fear consiguen poner al estudio a la vanguardia del género a pesar de sus titubeantes inicios como desarrolladora. Sé que esto puede parecer mucho decir, máxime cuando en Steam tenemos decenas de títulos indies de terror en primera persona; pero puedo aseguraros que ninguno de ellos transmite como este juego, ni aspira siquiera a lograrlo.

En Layers of Fear tomamos el papel de un pintor esquizoide que ha sucumbido ante su locura buscando crear su obra maestra

Títulos como Outlast o SOMA (por poner dos meros ejemplos) son grandes obras dentro de su género que nada tienen que envidiar al juego de Bloober; pero Layers of Fear transmite una esencia única mediante una mecánica jugable tremendamente sencilla, una ambientación muy lograda y un apartado técnico soberbio. Toda su narrativa (sí, estamos empezando a abusar de esta palabra, pero lejos de ser algo malo, resulta enriquecedor para la industria) se basa en desenmarañar una historia con la tragedia como principal protagonista mediante un sencillo sistema de exploración y poco más.

En Layer of Fear tomamos el papel de un pintor esquizoide que ha sucumbido ante su locura buscando crear su obra maestra. Este sencillo argumento sirve de base para dos cosas esenciales: por un lado, situarnos en la mansión de estilo Victoriano donde dará lugar la acción del juego (y que pronto descubriremos que esconde más significados y secretos de los que pensamos) y, en segundo lugar, para mostrarnos, con una fidelidad inusitada, decenas de obras pictóricas de autores como Rembrandt o Goya (y esto sólo por nombrar dos de los mas conocidos).

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No os alarméis, no hace falta ser un erudito del arte para poder jugar Layers of Fear; de hecho, existen decenas de referencias añadidas que beben de forma directa o indirecta de la literatura y del cine de terror tanto clásico como contemporáneo. La influencia de Oscar Wilde también se deja notar en todo el título; no sólo por la aparición directa de su obra El Retrato de Dorian Grey en una de nuestras librerías, sino porque es precisamente esta obra la que, de alguna manera, vertebra toda la historia (tranquilos, que no es un spoiler: esto no significa que se base en la novela de Wilde).

Otro de las autores que mas se hace notar, de forma indirecta eso sí, es sin duda alguna Edgar Allan Poe. Los titubeantes pasos que da nuestro protagonista nos recordarán mñas de una vez al Corazón delator de Poe, e incluso El Cuervo tendrá cierta presencia honorífica. El individualismo de sus obras, su marcado carácter oscuro y la profunda locura en la que suelen ahogarse sus protagonistas, delirantes hasta el extremo y atormentados por la culpa, son parte del leit motiv de todo el título.

Oscar Wilde, Edgar Allan Poe, Stephen King, el horror japonés e incluso el estilo visual de Polanski resuenan en Layers of Fear

Pero mas allá de las influencias directas o indirectas tanto pictóricas como literarias, el cine también tiene un peso específico dentro de la obra que hoy nos ocupa. Pronto encontraréis similitudes con la adaptación de El Cazador de Sueños del magnífico Stephen King. No, en esta obra no hay alienígenas, pero el título juega con nuestra mente como ya pudimos ver en cierto momento de la obra del celuloide dirigida por Lawrence Kasdan. La casa de la colina encantada, el horror japonés (con sus siniestras siluetas y negras viscosidades) o incluso el estilo visual de Polanski (atentos a cómo juega el título con las luces y el fuego) también tienen cabida dentro del juego, todo mezclado de una forma magistral para un título redondo.

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A nivel jugable, es una obra tremendamente sencilla basada en la exploración y con claras reminiscencias de títulos como Gone Home o el propio P.T. que antes comentábamos. Pero consigue ir mas allá creando una atmósfera agobiante mediante un mapeado muy guiado, sí, pero tremendamente cambiante en cada uno de sus ángulos, que crea una sensación de terror psicológico (y psicodélico) que aterra más que los propios sustos (que tampoco faltan a lo largo de todo el desarrollo). Una vez imbuidos en la historia, el título no tarda en trasmitirnos con eficacia la locura de nuestro protagonista, hasta el punto de hacernos perder la noción del tiempo y dudar también de todo aquello que hacemos a cada paso que damos.

Bloober ha hecho un uso magistral del motor gráfico Unity, que a cada nueva actualización demuestra que es un herramienta tremendamente eficaz

Para poder llevar a buen puerto todo lo anterior, Bloober ha hecho un uso magistral del motor gráfico Unity, que a cada nueva actualización demuestra que es un herramienta tremendamente eficaz para que los estudios con bajos presupuestos puedan realizar obras técnicamente soberbias. La ambientación, el uso de la iluminación durante todo el juego y, sobre todo, un apartado sonoro perfecto en todos sus matices (y muy necesario en este desarrollo) hacen de Layers of Fate una auténtica obra maestra visual y sonora teniendo en cuenta el tipo de producción de la que estamos hablando. Huelga decir que un equipo envolvente o unos buenos auriculares son prácticamente obligatorios para disfrutar del juego en todo su esplendor. Aun así, os prometo que unos sencillos altavoces estéreo también conseguirán que se os ponga la carne de gallina.

Como el protagonista de una película de terror que, aun a sabiendas de que nada bueno le espera tras esa puerta, no duda en atravesarla, no he podido dejar de jugar hasta terminarlo. Algo nada difícil gracias a una duración de unas cinco horas, en un título con suficiente logros, coleccionables y distorsiones de la “realidad” como para poder rejugarlo pasado un tiempo prudencial. ¿Queréis experimentar la locura llevada al extremo? Preparad vuestro lienzo…

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