Life is Strange no inventa nada; de hecho, no busca ser una revolución. Todo lo contrario: quiere navegar entre aguas conocidas por los amantes de la nueva ola de las aventuras gráficas (The Walking Dead, The Wolf Among Us, Game of Thrones…), para contarnos una historia sobre el paso de la adolescencia al mundo adulto.

Dontnod Entertainment no empezó con buen pie. Su primer título, Remember Me, no entusiasmó a la critíca con su propuesta futurista, aunque sirvió como punto de partida para sentar unas bases interesantes. Y es que Life is Strange comparte algunas similitudes con el primer juego de los franceses: una protagonista femenina con poderes que, en este caso, le permiten retroceder unos minutos en el tiempo para cambiar alguna acción / conversación y sus posibles consecuencias. En Remember Me la protagonista no controlaba el tiempo, pero sí que podía avanzar o retroceder entre recuerdos.

Max Caulfield vuelve después de cinco años a Arcadia, su pueblo natal en Oregón, para ingresar en una elitista escuela de arte donde ella va a especializarse en fotografía. Es curioso que nuestra protagonista comparta apellido con el protagonista de la afamada novela de Salinger El guardián entre el centeno. Lo que en un principio parece una casualidad deja de serlo cuando observamos los temas en los que busca profundizar en este primer episodio Life is Strange. Max es una chica tímida, que no encaja en un campus repleto de pijos repelentes que controlan todo lo que ocurre en la escuela. Max, al igual que Holden, se cuestiona su sitio en el mundo, busca su propia identidad o evidencia la hipocresia, la falsedad o el narcisismo de quienes le rodean y de la sociedad en la que vive.

También es interesante la elección del nombre del pueblo donde tiene lugar la aventura de Life is Strange. Arcadia es un lugar mítico de la antigua Grecia, un remanso de paz y tranquilidad, cercano al paraíso bíblico. Eso es lo que debería ser el pueblo ficticio de Oregón, aunque pronto descubriremos que no es así: una misteriosa desaparición planea sobre la supuesta tranquilidad del municipio. Por lo que se puede apreciar en este primer capítulo, esta desaparición de una estudiante de la escuela a la que acude Max será el leitmotiv de Life is Strange en próximos episodios; pero también es una excusa para abordar los temas que inquietan a Max y a su amiga Chloe.

Life is Strange

Life is Strange es un compendio de referencias a series como Twin Peaks, Breaking Bad o True Detective, más como guiños y huevos de pascua que como alusiones directas; también esconden veladas y no tan veladas menciones a escritores como Ray Bradbury o Nietzsche, y suena a Angus and Julia Stone o José González. Aún así, en muchos aspectos me ha recordado a series como Dawson Crece, ya sea por el tratamiento de la música (impagable la escena de la presentación de Max en los pasillos del instituto, mientras suena la música de su reproductor mp3), los planos y simbolismos, más cercanos a una serie de TV que a un videojuego o por los temas que aborda: el paso del tiempo, el drama de hacerse mayor o las responsabilidades que conlleva el mundo adulto.

De todos modos, si hay algo de lo que peca el juego del estudio parisino es la inocencia de algunos de sus diálogos que, a veces, de cándidos dan un poco de vergüenza ajena e impiden que sintamos una empatía total por lo que ocurre. Un detalle a mejorar, que esperemos Dontnod deje pulido de cara a próximos episodios. Aún así, Max cuenta con una personalidad arrolladora, nos remite a los convulsos años que hay entre los diecimuchos y los veintipocos y deja la puerta abierta a querer descubrir qué hay detrás de sus sueños premonitorios y el poder que le permite controlar el tiempo.

Queda por ver qué impacto tendrán las consecuencias de nuestros actos: algunas se dejan ver al momento (es lo bueno de controlar el tiempo y poder cambiar algo que no nos guste) y otras quedan pendientes de resolución, pero como primer episodio cumple con lo esperado: generar la necesidad de querer saber más de Arcadia, de sus habitantes y de la misteriosa desaparición.

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