Life is Strange empieza a pillar carrerilla. Aunque su ritmo sigue siendo bastante pausado y contemplativo en algunos momentos, que no necesite presentarnos el entorno y a los personajes no quiere decir que no disfrute de tempo más sosegado y tranquilo; de hecho, las mejores escenas de este segundo episodio son aquellas en las que hay una conversación, ya sea en una cafetería o en un cementerio de chatarra.

Dontnod ha encontrado un espacio en el que no se sienten ni incómodos ni impostados con conversaciones largas y distendidas que navegan desde lo más insignificante a lo más trascendental. Si en su primer episodio muchos de sus diálogos me parecían extremadamente inocentes, en este capítulo parece que han dado con la tecla y suenan mejor o, al menos, me puedo creer que una jovencita friki, amante de la fotografía y solitaria como Max hablaría así. Es una lástima que la expresividad y sincronización labial de los personajes sea tan pobre, algo que Telltale tiene bien interiorizado y muestra con mayor efectividad sin ofrecer nada del otro mundo.

En 'Out of Time' seguimos ahondando en algunos de los temas que Dontnod quiere sacar a debate: el acoso escolar, el sexting y el bully en redes sociales e Internet, la paranoia de la hiperseguridad y la libertad del individuo, la corrupción, el tráfico de influencias y, sobre todo la amistad y el paso al mundo adulto, donde cada uno debe ser consecuente con las decisiones tomadas. Es cierto que no todos estos asuntos tienen un gran peso en la trama: algunos son breves pinceladas, mientras que otros son tan relevantes que pueden determinar el destino de algún personaje. Sea como sea, me parece muy interesante abordar un drama juvenil, con todos su clichés, pero que quiere dialogar con el jugador sobre estas cuestiones.

Las aventuras de Max, por lo tanto, continúan y se empiezan a descubrir algunas conexiones e incógnitas que tienen que ver con la desaparición de la alumna que acudía a su misma escuela. Max, además, empieza a experimentar de una forma más profunda e incluso inconsciente con el poder de avanzar y retroceder en el tiempo, algo que le permite descubrir más sobre ella misma y sobre su amiga Chloe. La tragedia empieza a sobrevolar Arcadia y en algunos momentos sentiremos que tenemos que andar con pies de plomo, aunque no pasaremos muchos agobios ni nos rompamos la cabeza con complicados puzles.

Life is Strange

Es cierto que en estos primeros compases Life is Strange nos sigue llevando de la mano y nos sentimos como Peter Parker cuando comienza a trastear con sus superpoderes, pero esperamos que en próximos episodios nos suelte y nos permita una mayor interacción con el entorno y nuestras capacidades. Este espíritu conservador se le puede perdonar todavía, porque de este modo Dontnod nos tiene completamente controlados consiguiendo que los árboles no nos impidan ver el bosque. Se ve a la legua que para el estudio francés lo importante es marcar el tono, es más importante que nos regodeemos decidiendo si queremos bacon con la tortilla o que nuestra vista no se pierda ese gesto, esa mirada, esas manos que caminan entrelazadas por encima de las vías del tren.

Como no podía ser de otro modo, el clímax del juego llega al final del episodio, con un interesante cliffhanger que nos agarra de las tripas y nos hace tomar las primeras decisiones de peso. No tengo claro aún cómo afectarán a la trama; todo apunta a que apostarán por la ramificación narrativa, algo que les aleja de los efectistas juegos de espejos que construye Telltale. Ya veremos: hasta bien entrado mayo no podremos salir de dudas.

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