De alguna forma u otra, la franquicia Mario Party siempre ha sabido reinventarse. Hudson Soft parió la idea de adaptar los tradicionales juegos de tablero a la pantalla del televisor, materializada con el lanzamiento de la primera entrega para Nintendo 64 (1998). Pocos se han resistido desde entonces a encarar este divertido compendio de minijuegos. 

Bajo el seno de Hudson, Mario Party introdujo ítems (Mario Party 2), duelos (Mario Party 3), partidas hasta 8 jugadores (Mario Party 7), sensores por movimiento (Mario Party 8) y hasta un micrófono a modo de periférico (Mario Party 6). El rumbo de la franquicia varió con Mario Party 9, cuando los principales integrantes del estudio engrosaron las filas de Nd Cube, subsidiaria de Nintendo tras la serie Wii Party.

Tras el mejorable Mario Party: Island Tour, Nd Cube se puso manos a la obra con la décima iteración principal. Estaba claro que el GamePad de Wii U marcaría la diferencia, aunque no sospechábamos que ciertas figuras coleccionables enriquerecerían la fórmula.

Mario Party

El tradicional Modo Party no encierra grandes sorpresas respecto a Mario Party 9, lo que de por sí es una buena noticia. Cuatro jugadores avanzan al compás (a bordo de una vagoneta), lo que garantiza una carrera entre lo cooperativo y lo competitivo por conseguir el mayor número de estrellas al llegar a meta. También se entregan bonificaciones según ciertos factores para insuflar emoción a la coronación del ganador. 

Contamos 5 tableros de dificultad creciente y particularidades (dejaremos que las descubráis vosotros mismos), aunque todos ellos nos enfrentan a un jefe final. Dichos combates representan el culmen de la mentada colaboración: los jugadores deben sumar esfuerzos para aniquilar al enemigo, aunque conseguirá mayor recompensa quien aseste el último golpe. Los tramos finales de cada recorrido incumben también al grupo, ya que ciertas casillas descuentan estrellas o dados especiales (doble, 1-2-3, 4-5-6, lento y 0-1) a todos los participantes.

Respecto a los minijuegos, su número no supera los 88 de Mario Party 7, aunque las 7 decenas (batallas, todos contra todos, 2 vs. 2, 1 vs. 2 o 1 vs. 3) resultan más que suficientes. Cierto que la originalidad brilla por su ausencia a estas alturas, pero la implementación del WiiMote ha mejorado sensiblemente. Sus instrucciones no siempre resultan del todo clarificadoras, eso sí.

Quizás la novedad más interesante sea la "Fuga de Bowser". Los jugadores deben atender a la pantalla del GamePad, donde éste se encuentra preso. Si entre todas las tiradas aparecen los números marcados en las cerraduras, el maligno castigará al jugador que desbloqueó la última. Contratiempo al que se suman numerosos eventos (y jugarretas de Bowsy) diseminados por el escenario. 

Bowser Party

Bowser Party es una de las modalidades más divertidas de toda la serie. Intervienen 5 jugadores: 4 WiiMote en ristre y un quinto con el GamePad. El grupo debe sumar la mayor cifra posible con sus tiradas para avanzar el consecuente número de casillas, mientras Bowser trata de alcanzarlo (la distancia se indica perpetuamente para añadir presión). Quien encarna al villano goza de ventajas como repetir tirada si no está conforme, lanzando entre 4 y 7 dados simultáneos. 

Si Bowser atrapa a sus presas tiene lugar uno de sus 10 minijuegos (trampas de tortura más bien). El jugador con el GamePad obtiene una visión privilegiada para golpear con su mazo, aplastar, lanzar bolas de fuego e incluso electrocutar al resto. Todo gracias a las fórmulas de juego asimétrico que disfrutamos en Nintendo Land. La gracia del asunto es poder castigar a un jugador concreto si lo queremos, lo que desatará piques antológicos. En este modo no hay estrellas que valgan, tan sólo corazones a modo de vidas que los jugadores van ganando o perdiendo durante su paseo en vagoneta. Si Bowser consgiue arrancarárselas todas, el villano habrá ganado por una vez.

Hemos echado en falta un mayor número de minijuegos y tableros, aunque los escenarios esconden suficientes interacciones como para querer repetir. Dos ejemplos: pintarrajear la pantalla para equivocar la elección entre varias rutas, de forma que los jugadores escojan la más perjudicial o activar trampas sin que el resto conozca su ubicación. Las carcajadas del quinto no tienen precio y seguro habrá disputas por ver quien asume el rol del Rey Koopa, que en última instancia debe confundir la ubicación de la preciada superestrella para evitar su derrota.

Amiibo Party

Muchos jugadores se sintieron decepcionados por el uso de las figuras Amiibo en Super Smash Bros. para Wii U y 3DS. Entrenarlas es una cosa, pero emplearlas como fichas de juego propiamente dichas es otra muy distinta (y de agradecer).

En Amiibo Party podemos usar las figuras de Mario, Peach, Donkey Kong, Yoshi, Luigi, Daisy, Toad, Wario y Bowser independiente de la colección a la que pertenezcan. Cada Amiibo almacena varias insignias (habilidades) que usar durante la partida y desbloquea un tablero con sus propios eventos para ganar, robar o perder monedas.

Se retorna aquí a la fórmula de perseguir la casilla con la estrella para adquirirla por 20 monedas. Al cabo de 10 rondas, el jugador con más estrellas gana. Durante la partida debemos acercar nuestro Amiibo al sensor NFC del GamePad para lanzar el dado, usar insignias, guardarlas o participar de los eventos. Por supuesto, cada ronda culmina con un minijuego y cobran protagonismo dados especiales como el inverso, indispensables para alcanzar la preciada estrella antes que los rivales.  

La sensación con Amiibo Party es más que nunca la de un juego de tablero tradicional. Punto nostálgico que por fin justifica nuestra inversión en las codiciadas figuras. Con ellas también podemos desbloquear bases o ganar puntos Mario Party con los que comprar nuevos personajes, melodías, vagonetas o elementos para el "Estudio Fotográfico".

Extras

Mario Party 10 encierra muchísimas horas de juego. También por sus juegos extra: Bádminton, Piedras preciosas, Minijuegos de Bowsy, Torneo de minijuegos y Desafío de Bowser son ideales para esas partidas breves con el GamePad. Tanto como repetir cualesquiera de los minijuegos en los ya habituales Juego Libre y Cazamonedas.

¿Qué tal sienta a Mario Party la alta definición? De fábula, como ha ocurrido con todas las grandes franquicias de Nintendo en Wii U. Gráficos nítidos, coloridos y redondeados sin imperfecciones, acompasados por las melodías y efectos clásicos de la serie (mención especial para los inherentes a nuestros Amiibo). Nada que objetar al respecto.

En conclusión

Mario Patty 10 demuestra infatigable una serie que en otras circunstancias se encontraría al borde del bono basura. El modo principal convence tanto como en la anterior entrega, aunque Bowser Party es el principal atractivo gracias al juego asimétrico y la siempre apetitosa opción de fasitdiar a nuestros amigos. El Modo Amiibo también justifica la compra, si es que os habéis hecho con alguna de estas figuras interactivas. ¿Los únicos reproches? La originalidad de los minijuegos se resiente y su número en Bowser Party es demasiado escueto (tampoco hubiesen estorbado más tableros). En cualquier caso, horas y horas de diversión en compañía, que es de lo que se trata.

Sobre El Autor

Redactor Jefe

Licenciado en periodismo por la Universidad de Málaga, siempre con el propósito de especializarse en ocio electrónico y nuevas tecnologías. Actualmente reside en Madrid, donde ejerce como Jefe de Redacción para esta revista. En su década de experiencia ha prestado servicio a grupos de referencia como Axel Springer (Hobby Consolas), Dixi Media (La Información), Gamereactor (división española) o Hipertextual (Ecetia, AppleWeblog y ALT1040).

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