Mi generación se crió viendo a Yaiba intentando llegar a ser el mejor samurai con la ayuda del viejo Musashi, a Fly enfrentándose al Ejército del Gran Rey del Mal, a Oliver Aton clavándole una chilena por la escuadra a Benjamin Price y, por supuesto, a Goku enfrentándose a Freezer en los extraños páramos azules de Namek. El shonen, el género del manganime dirigido a adolescentes al que pertenecen estas series, forma parte de nuestro trasfondo cultural, y reconocemos perfectamente sus características: el tono épico y grandilocuente de sus aventuras, su ensalzamiento de la amistad y el compañerismo, la constancia, el esfuerzo y la ética de trabajo como valores clave para triunfar… Hoy día ya vemos a la legua ciertos giros de guión que en su día nos sorprendieron: todos sabemos que los primeros enemigos de una serie acabarán por hacerse amigos del protagonista, que ningún personaje bueno se vuelve malo para siempre, que el bueno no descubrirá sus nuevos poderes hasta que no esté vencido más allá de toda esperanza y que, por supuesto, que una lucha parezca a punto de terminar no quiere decir que no se pueda estirar tres o cuatro capítulos más.

El shonen, el género del manganime al que pertenecen series como Naruto o Dragon Ball, forma parte de nuestro trasfondo cultural

Por eso cuando empecé a jugar a Naruto Shippuden: Ultimate Ninja Storm 4 me sentí automáticamente en casa: puede que la saga pertenezca a la siguiente generación (aunque, no nos engañemos, es el placer no-tan-culpable de muchos adultos que conozco), pero sus coordenadas me resultan conocidas. Ves la forma de la historia desde lejos, pero cuando te acercas los detalles resultan fascinantes. La historia de Naruto bebe de muchas fuentes distintas: leyendas y personajes clásicos del Japón feudal, como la Leyenda de Jiraiya el Galante; el folklore y la mitología oriental y el misticismo hindú; la saga china de los Tres Reinos… Con todos estos ingredientes construye un universo propio de una riqueza y complejidad extraordinarias; no sé cuántas horas he echado leyendo y viendo capítulos para realizar este reportaje sobre el mundo de Naruto, y apenas he podido rascar la superficie.

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Ultimate Ninja Storm 4 es un regalito para cualquier aficionado a la animación japonesa: visualmente opta por un estilo cell-shading que aporta profundidad y movimiento sin alejarse demasiado de la estética del anime; teniendo en cuenta las prisas con las que suelen producirse las series de anime, el mimo con el que está realizado el videojuego supone un salto de calidad muy importante. El videojuego recién lanzado por Bandai Namco recoge perfectamente el tono y el ritmo de Naruto. El combate refleja con exactitud lo que nos encontramos en la serie (aunque, eso sí, sin el relleno, los tiempos muertos y conversaciones en mitad de las peleas a las que el género shonen nos tiene acostumbrados), y cualquier fan reconocerá perfectamente cada técnica del enorme plantel de personajes disponibles.

Por eso mismo, se trata de una experiencia de juego algo diferente a la que nos encontramos en juegos de lucha clásicos como Street Fighter: más que confiar en conocer complejísimas combinaciones de botones para realizar un golpe especial, en el uso del bloqueo y el contraataque y en cierta planificación estratégica de cada asalto, el combate de Ultimate Ninja Storm 4 es una danza a toda velocidad por sus enormes escenarios tridimensionales. Las peleas son rapidísimas, espectaculares y tremendamente vistosas. El ritmo es mucho más acelerado que el estándar del género, algo a lo que ayuda un control mucho más simple: es más importante la velocidad de reflejos, la buena colocación y el conocimiento de lo que cada personaje puede hacer. Nos alejamos del enemigo con una carrera ninja para acumular chakra, e intentamos mantenerlo a distancia lanzándole cuchillos o alguna otra de las cuatro herramientas ninja que llevamos equipadas.

Naruto Shippuden Ultimate Ninja Storm 4 ofrece una experiencia de juego algo diferente a la que nos encontramos en juegos de lucha clásicos

Nos teleportamos justo detrás de él cuando su técnica está a punto de alcanzarnos, para acto seguido desatar una lluvia de golpes rematada por una espectacular técnica que llena la pantalla de explosiones de fuego místico. Y cuando hemos reunido suficiente poder utilizamos la técnica secreta de cada personaje y vemos a Naruto, por ejemplo, desencadenar el terrible poder del Nueve-Colas… Contamos habitualmente con un equipo de tres luchadores (una constante de la saga), y elegimos con sólo un golpe de stick derecho a cuál controlar; podremos “llamar” a los otros dos para ofrecer una ayuda puntual en forma de golpe, esquiva o técnica especial. No hay por qué limitarse a los equipos establecidos por el manga, por lo que las combinaciones son innumerables: podemos ver a Orochimaru pelear codo con codo con Kakashi y Sakura o a Naruto compartir equipo con Madara Uchiha y Jiraiya, y por supuesto realizar las espectaculares técnicas secretas de combinación.

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Naruto Shippuden Ultimate Ninja Storm 4 ofrece prácticamente tres juegos distintos construidos sobre la misma jugabilidad de base: por un lado está el juego de lucha en sí, con su modo versus local y su online. Un aparte: con lo vistosos que son los combates, cuando empiecen a salir vídeos de enfrentamientos entre jugadores realmente habilidosos va a ser para meter palomitas en el microondas y sentarse a verlo en la tele. Vista la cantidad de personajes disponibles y sus diversos modos, las numerosas técnicas que dominar (podremos elegir qué técnicas llevar al combate), los distintos equipos que se pueden formar y todos los trajes y demás cacharritos desbloqueables, cualquier aficionado al género podrá echarle cientos de horas antes de dejarlo en la estantería.

Naruto Shippuden Ultimate Ninja Storm 4 ofrece prácticamente tres juegos distintos construidos sobre la misma jugabilidad de base

Por otro lado está el modo Historia, en la práctica una aventura de acción (esta vez sin el componente RPG de anteriores entregas) que recorre algunas de las batallas más destacadas de la saga de Naruto, dando saltos en el tiempo entre diversos momentos clave de la historia del manganime. No se trata sólo de una serie de batallas iguales entre sí para que aprendamos los controles del juego, como suele ocurrir en el género de lucha: las peleas tienen su guión, y habrá momentos semicinemáticos con QTE, interrupciones para diálogos y parlamentos, enfrentamientos por capítulos… Básicamente, estaremos a los mandos de una suerte de especial interactivo de diez horas que resumen los momentos estelares de Naruto, algo que hará las delicias de los fans y que puede servir para enganchar a mucha gente a la saga.

Finalmente está el modo Aventura, situado cronológicamente tras los hechos de la historia; un epílogo en el que nos metemos en los zapatos de Naruto y nos dedicamos a las tareas propias de un ninja de la Aldea de la Hoja. Es un modo de juego que los conocedores de los juegos de la franquicia reconocerán de entregas previas: tendremos que realizar misiones por encargo de distintos clientes (desde hacer simples recados a misiones de combate), podremos participar en torneos, recorrer el mundo acompañado de diversos compañeros, dialogar con personajes importantes de la saga… Explorar por uno mismo en libertad el mundo de Naruto es una buena forma de refrescarse después de muchos combates, pero además el dinero obtenido en estas misiones también sirve para desbloquear contenido.

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Por su jugabilidad frenética, la accesibilidad de sus controles y su espectacularidad visual hacen que este Naruto sea también un juego interesante para los aficionados al género de lucha, diferente a los titanes del género ya en el mercado. Es evidente que los juegos de franquicias de manganime son un nicho propio: son juegos casi de autohomenaje, y su principal público está formado por los fans previos de la saga que buscan revivir de otra forma las aventuras de sus personajes favoritos. Naruto Shippuden Ultimate Ninja Storm 4 es sin duda un caramelo para los narutards; como producto para fans no se le puede pedir más: una fidelidad minuciosa para con el material original, buen criterio para seleccionar los momentos más espectaculares y unos gráficos que aportan una dimensión extra al estilo visual del anime. Pero no tiene por qué limitarse sólo a los fans irredentos de la obra de Masashi Kishimoto. Como decíamos unas líneas atrás, cualquier aficionado al género shonen se sentirá aquí como en casa aunque no conozca a Naruto: cualquiera que se tomara el postre viendo a Gokuh después del colegio disfrutará como un enano en esta épica historia de ninjas.

Sobre El Autor

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Me llamo Antonio Santo y nací en Málaga en 1985. Estudié (es un decir) Filología Hispánica en Granada, aunque desde que salí de la universidad (sorprendentemente, por mi propio pie) toda mi carrera profesional ha sido en prensa. En 2011 empecé a dedicarme al periodismo de videojuegos en Vadejuegos; un tiempo después me hicieron director de contenidos por mis pecados. Me han dado algún que otro premio por mi obra poética, lo que demuestra que hay gente para todo. Me gusta tocar música, los perros y la buena comida. Llevo sombrero para hacerme el interesante.

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