Que Ghost Games tiene la negra con los juegos de esta saga que intentan simular una historia más cinematográfica, está claro. The Run fue un auténtico fiasco que, a pesar de una propuesta con enormes posibilidades, se quedo en un quiero y no puedo cuya mejor misión se podía jugar en la demo, y cuya única característica destacable fue la inclusión del motor Frostbite en el desarrollo de Need for Speed.

La afirmación anterior es extensible a toda EA, que no acaba de dar con la fórmula para los títulos más “palomiteros” y, tras Undercover y el antes mencionado The Run, vuelve a la carga con este Payback que, sin ser tan nefasto como los anteriores, no acaba de resaltar prácticamente en ningún apartado quedándose en un simple título pasable, que gustará a los más acérrimos de la saga, pero que no innova en ningún apartado y se parece demasiado a películas como “60 Segundos” o la propia “Need for Speed”, incluyendo la consiguiente historia paupérrima con guión tan previsible como soso.

Curiosamente, lo más destacable del título son sus cinemáticas. Realizadas con el motor gráfico del juego, rayan a un buen nivel frente a cualquier otro apartado del juego. Más allá de esto, el título tarda un par de horas en arrancar. Horas que se eternizan entre una historia que no logra enganchar, un control nefasto de los vehículos (y sí, esto teniendo en cuenta que se trata de un juego 100% arcade), y un apartado técnico muy justito donde se nos presentan unos escenarios inspirados en la Nevada de Estados Unidos, extremadamente vacíos, carentes de vida y con graves problemas de popping, totalmente injustificables a estas alturas de la historia.

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Si a todo esto le sumamos que estamos ante uno de los años más prolíficos en cuanto a videojuegos de conducción se refiere, podemos afirmar que EA ha sufrido una salida de calzada en toda regla. Una vez más, solo los incondicionales de la franquicia preferirán el título de Ghost Games por delante de otras opciones muy superiores como Forza 7  o Project CARS 2; si bien es cierto que este Need for Speed es de los pocos juegos de conducción arcade remarcables de este año. Eso sí, haciendo un auténtico gesto de generosidad y dejando el Mario Kart de Switch fuera de dicha lista.

Comentado todo lo anterior toca hablar del juego en sí. Sin desgranar nada de la historia por aquellos que quieran jugar el juego libre de spoilers, contaremos que tras unos desastrosos acontecimientos, el juego nos pondrá a conducir para el dueño de un importante casino de la ciudad al que le debemos mucho. Bajo esta premisa, y con un equipo al más puro estilo Fast & Furious pero menos extenso, el título nos pone en la piel de diferentes personajes que, literalmente representan los diferentes modos de juego o tipo de conducción del título: velocidad, escape, todoterreno, etc. Todo ello, en un mapa enorme de mundo abierto donde podremos movernos con libertad. Al menos, EA y Ghost Games se han encargado de que tengamos un buen puñado de horas de juego.

Por lo demás, pocas novedades encontraremos. Esta vez las partidas no son conectadas, así que el modo “campaña”, por así llamarlo, no nos permitirá “ver” a otros jugadores y retarlos como si pasaba en anteriores entregas. También se ha añadido un nuevo sistema de adquisición de vehículos: buscando coches por el mapa ¿os suena? Efectivamente, como en Forza Horizon.

Probablemente huelga decirlo, pero el resto de aspectos del juego es a lo que nos tiene habituados la saga: diferentes pruebas de conducción tipo carrera, derrrape o escapar de la policía; tuneo de nuestros vehículos en el garaje, pruebas extra tipo saltos y derribo de vallas publicitarias, y algún que otro nuevo desafío.  

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Un punto cuanto menos controvertido del juego es que se suma a la moda de las loot boxes. Lo bueno es que no son para nada obligatorias para solventar el título y se pueden conseguir jugando, pero siendo un lanzamiento de EA es un punto que no podemos dejar de comentar. Parece que se van a convertir en una constante en todos sus lanzamientos.

Antes comentábamos que ya no tenemos la conexión online continua mientras jugamos, lo cual no quiere decir que el título no incluya un sencillo multijugador donde competir en carreras clasificatorias o libres. Por desgracia, auguramos que no tardando mucho el online de este título estará tan desierto como sus escenarios. Así que, definitivamente el peso del juego recae en ese modo para un jugador repleto de misiones scriptadas y guión de serie B que, por otra parte, será capaz de regalarnos alguna que otra prueba digna de mención y que al menos logran subir un punto la calidad jugable del título.

Sea como fuere, esta claro que a EA se le está agotando la gasolina. Ni aun habiendo dejado de lado el lanzamiento anual de un juego de la saga, han logrado desarrollar un título realmente sobresaliente. En parte por sus carencias pero también en parte por la repetición de una fórmula que exige una urgente revisión o un claro aumento de la calidad final de todo el título. Los desarrollos mas competitivos como Hot Pursuit o incluso los exitosos Underground, chocan frontalmente con los juegos de la saga mas cinematográficos. EA no acaba de dar con la tecla y, desde el primer y añorado Most Wanted, no han logrado que sus equipos desarrollen un juego fílmico que equilibre calidad, historia y jugabilidad.

En un año repleto de enormes lanzamientos en el mundo de la conducción en videojuegos, y tras el riesgo asumido dejando en barbecho un año de más la saga, EA se ha jugado los cuartos con un título que, sin ser malo del todo, no está a la altura de lo que se esperaba. Con la compañía sumida en plena “crisis” ante las polémicas de las loot boxes de Batllefront 2 y sus escasas ventas frente al primer título de la saga, veremos qué consecuencias trae toda esta situación al futuro inmediato de Need for Speed.

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